Qué mirar este domingo en las elecciones de Aragón: los 29 escaños de Azcón, los 18 de Alegría… y los 13 de Vox

Aragón vota este domingo con varios umbrales políticos que pueden marcar no solo la composición del próximo Gobierno autonómico, sino también la lectura que cada partido haga de la noche electoral. Los 29 escaños del PP de Jorge Azcón, los 18 del PSOE de Pilar Alegría y los 13 de Vox funcionan como cifras de referencia para interpretar si la victoria es sólida o incómoda o si la derrota es contenida o traumática

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Alberto Núñez Feijóo y Jorge Azcón cierran campaña en Zaragoza | Europa Press

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La cifra que manda: los 29 escaños de Jorge Azcón

El primer dato a seguir no es un porcentaje, sino un número: 29 escaños. Ese es el entorno en el que las principales encuestas sitúan al actual presidente y candidato del PP, Jorge Azcón, y es la cifra que separa una victoria más o menos vendible de una noche políticamente incómoda.

En un escenario turbulento, con la recta final de la campaña bajo presión por las tensiones con Vox y el ruido de fondo del PP de Madrid, Azcón tiene que revalidar, como poco, su victoria de 2023. Ese año el PP obtuvo 28 diputados y un 35,5% de los votos. Subir a 29 o 30 supondría ganar las elecciones con claridad -y lograr en torno al 37% de los votos- y, aunque implicaría seguir dependiendo de Vox para gobernar, permitiría revalidar con nitidez su liderazgo. Aunque los expertos y, en especial, los medios van a mirar con lupa cada escaño, alejaría el fantasma de Extremadura, especialmente si consigue romper la cota psicológica de los 30 escaños.

Ahora bien, quedarse en 28 o bajar tendría una lectura muy distinta: significaría que el PP no capitaliza plenamente el desgaste del PSOE, que Vox crece más de lo previsto y que la negociación postelectoral será -aún- más dura y visible que en Extremadura, donde hay tensiones extremas para cerrar la gobernabilidad pese a la victoria incontestable de Guardiola.

La tensión, además, se resolvería favorablemente para el PP si logra separar diez escaños respecto al PSOE -algo bastante posible-, lo que supondría duplicar la ventaja de las autonómicas de 2023, además de sacarle 14 puntos de diferencia a los de Alegría -en el entorno del 37% para los conservadores y del 23% para los socialistas-.

Sería un triunfo claro para Azcón, viniendo de una diferencia de solo seis puntos en las anteriores elecciones.Cada escaño cuenta para los populares de Aragón y el recuento final amenaza con ser de infarto.

Alegría y los 18 escaños: colapso ordenado o debacle

Si hay nervios en las filas populares, con el ojo puesto en Vox, en las de los socialistas de Aragón pintan bastos. El PSOE debe vigilar aquí la cifra mágica de los 18 escaños, que es la que marcará la diferencia entre un colapso más o menos organizado -supondría caer en el entorno de los cinco escaños y los cinco puntos frente a las elecciones de 2023- y caer por debajo de ese nivel, lo que supondría una debacle histórica para los de Alegría y, en general, para el conjunto de la izquierda.

Todo el mundo tiene en mente el peor resultado del PSOE en Aragón a nivel autonómico: los 18 escaños y el 21,43% de Lambán en 2015, en plena efervescencia de Podemos, cuando la buena noticia para los socialistas fue lograr frenar el sorpasso. Alegría cuenta aquí con un dato positivo: es prácticamente imposible que repita el nivel del 21% en votos -parece haber un suelo en las encuestas dos o tres puntos por encima-. 

Con todo, desplomarse hasta los 17, que además es un riesgo real, colocaría al partido en una situación extrema en el territorio.

Aquí hay otro dato que se mirará con lupa: la distancia con Vox. Firmar 17-18 escaños frente a los posibles 12-13 -o incluso 14- de los de Nolasco dejaría una diferencia tan ajustada que, al extrapolar los datos a nivel nacional, provocaría una riada de titulares y haría saltar todas las alarmas. 

No en vano, a Aragón se le conoce como el Ohio español, capaz de anticipar tendencias nacionales a partir del resultado de sus autonómicas.

Vox y los 13 escaños: la frontera entre socio necesario y fuerza decisiva

El tercer actor clave es Vox. Su resultado no se mide solo en escaños, sino en su capacidad real de condicionar al PP incluso a nivel nacional. Los de Nolasco -y Abascal- han encarado turbulencias en la recta final de la campaña, con filtraciones sobre su alineación con el liderazgo nacional y una escalada en su pulso con el eje Azcón–Feijóo. Su cifra mágica está en los 13 escaños: es decir, como poco, colmar expectativas y repetir Extremadura.

Conviene recordar que Vox obtuvo 7 diputados en 2023 y un 11,25% de los votos. Alcanzar los 13 -difícil- e incluso los 14 -muy complicado- supondría doblar en escaños, lo que les consolidaría claramente como una fuerza al alza.

En sentido contrario, quedarse en 10 escaños, por ejemplo, sería un retroceso claro frente a las expectativas y un balón de oxígeno importante para los de Azcón. En cualquier caso, a partir de los 11 escaños Vox se revalidaría como socio dominante del PP, con capacidad real de imponer agenda y generar una gobernabilidad endiablada en una comunidad que, conviene recordarlo, convocó elecciones precisamente para intentar distanciarse de la extrema derecha.

Los partidos pequeños: decisivos en el detalle, no en el bloque

Respecto al resto de partidos, la dinámica se repite respecto a otras carreras autonómicas: una izquierda a la izquierda del PSOE fracturada y con pocas opciones de lograr un resultado relevante -basta con poner el foco en 2015, cuando Podemos logró 14 escaños y un 21% de los votos, frente al entorno del 2% y un único diputado que podría obtener ahora-, y un estancamiento de los regionalistas, que o bien bajarían o crecerían ligeramente.

Aquí la única sorpresa podría darla la CHA de Jorge Pueyo, que, en el mejor de los casos, aspiraría a influir de forma muy limitada en la geometría del Parlamento y en el tono de la legislatura.

La participación, en el punto de mira por las borrascas

Otro elemento que dispara la incertidumbre es la participación, y lo hace además bajo la presión de la climatología, tras las borrascas Leonardo y Marta, que amenazan con desmovilizar a una parte relevante del electorado.

Por ello, los datos de participación que se vayan conociendo a lo largo de la jornada electoral serán especialmente relevantes. Y aunque, en política, las teorías rara vez se cumplen al pie de la letra, es cierto que los segmentos de mayor renta y perfil conservador tienden a movilizarse más que el resto, por lo que un desplome de la participación podría, a priori, presagiar una noche complicada para las izquierdas.

Lo verdaderamente relevante, para concluir, es que en el llamado Ohio español un simple desplazamiento de cinco o seis escaños entre los tres grandes partidos puede activar un nuevo cambio de ciclo electoral, con consecuencias que van mucho más allá de Aragón.