Más de 2.200 municipios y pueblos con apenas decenas de votantes: la demografía que marca la política en Castilla y León

Castilla y León es la comunidad autónoma con más municipios de España, un rasgo demográfico que condiciona profundamente su política. Según datos oficiales, tiene 2.248 municipios, muchos con poblaciones muy reducidas debido a décadas de despoblación rural.

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Cortes de Castilla y León

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Castilla y León concentra el mayor número de municipios del país. La mayoría tienen menos de 1.000 habitantes y muchos apenas superan las decenas de vecinos. En estos municipios de población tan escasa se dan situaciones singulares durante las elecciones, como que todos los vecinos pueden votar en pocas horas y la mesa electoral pasa gran parte del día sin actividad, aunque por ley deba permanecer abierta hasta las 20:00 horas, y que en muchos de ellos la participación electoral se acerque al 100 %.

Entre los pueblos con menos habitantes destacan varios casos extremos, especialmente en provincias como Soria, Zamora o Palencia

Salcedillo y los pueblos más pequeños de castilla y león

 

El caso de Salcedillo (Palencia), con 18 habitantes, simboliza el extremo de esta realidad demográfica. En pueblos de este tamaño el censo electoral es mínimo y el resultado de la votación puede conocerse prácticamente contando con los dedos de una mano.

Otras localidades con un número muy reducido de habitantes son los sorianos Estepa de San Juan, Rebollo de Duero, Villar del Río y Valdeprado; La Vid de Ojeda, en Palencia; los zamoranos Matilla la Seca, Pobladura de Valderaduey y Fuentesecas; así como Salvatierra de Tormes, en Salamanca. Todos ellos tienen meno de 50 habitantes, según los últimos datos del INE.

Este mosaico de micro-municipios convive con unas pocas ciudades que concentran gran parte de la población regional, como Valladolid, Burgos, León o Salamanca.

El peso político del mundo rural

La estructura demográfica de Castilla y León es uno de los factores que más condiciona la política autonómica. Las elecciones autonómicas se celebran por circunscripciones provinciales, lo que hace que provincias con poca población tengan una representación relevante en las Cortes de Castilla y León. El resultado es que el mundo rural mantiene un peso político significativo, pese a la pérdida de habitantes.

En la práctica esto se traduce en que muchas campañas electorales giran alrededor de cuestiones como despoblación, servicios sanitarios en el medio rural, mantenimiento de escuelas en pequeños pueblos, transporte y conectividad y apoyo a la agricultura y la ganadería.

En datos

El peso político de las provincias menos pobladas

El sistema electoral de Castilla y León otorga representación a las Cortes autonómicas por circunscripciones provinciales. La ley establece que cada provincia elige tres procuradores fijos, a los que se suman otros en función de la población. Este mecanismo provoca que las provincias menos pobladas mantengan un peso político relevante en el Parlamento regional.

En la práctica, las Cortes de Castilla y León cuentan con 81 procuradores repartidos entre las nueve provincias. El reparto es el siguiente: Valladolid (15), León (13), Burgos (11), Salamanca (10), Zamora (7), Palencia (7), Ávila (7), Segovia (6) y Soria (5).

Si se compara la población con el número de procuradores, se observa la diferencia en el peso del voto. Soria, con alrededor de 90.000 habitantes, elige cinco procuradores, lo que supone aproximadamente un procurador por cada 18.000 habitantes. En cambio, Valladolid, con más de 520.000 habitantes, elige 15 procuradores, es decir, alrededor de un procurador por cada 35.000 habitantes.

Esta distribución hace que el voto en las provincias más despobladas tenga mayor peso relativo en la representación parlamentaria, un factor que influye en la política autonómica y explica la importancia que adquieren en las campañas electorales cuestiones como la despoblación, los servicios en el medio rural o la conectividad territorial.

Campañas pueblo a pueblo

La dispersión poblacional de la región obliga a los partidos a mantener una fuerte presencia territorial. En Castilla y León no basta con ganar en las grandes ciudades. La suma de miles de pequeños municipios puede inclinar el resultado final, por eso es habitual ver a candidatos recorriendo pueblos muy pequeños donde apenas viven unas decenas de personas. 

La coexistencia de miles de pueblos diminutos y unas pocas ciudades grandes convierte a Castilla y León en uno de los territorios europeos más analizados por demógrafos y politólogos.