El PP baja el volumen: ganar “sin inflar el globo”
Según diversos medios, en el PP asumen que Castilla y León se decide tanto en el relato como en la aritmética. Por eso, el equipo de Alfonso Fernández Mañueco se mueve con una idea central: evitar expectativas imposibles y blindar el mensaje de estabilidad, con una campaña de gestión y una puerta entreabierta al “día después” si la suma obliga a negociar.
Ese giro encaja con el clima que reflejan diversos sondeos: el CIS sitúa casi en un empate técnico entre PP y PSOE, con clara ventaja para el PP, y anticipa, eso sí, que los populares volverían a necesitar a Vox para gobernar, con horquillas amplias que dejan margen a cambios pequeños con grandes efectos en escaños.
El PSOE y el miedo frío: cuando el 20% decide un procurador
El PSOE observa el mapa con otra preocupación: que el avance de Vox no solo altere el bloque de la derecha, sino que impacte directamente en escaños que los socialistas daban por “amarrados” en provincias con menor número de procuradores.
Aquí entra el factor clave: en circunscripciones pequeñas, uno o dos puntos pueden cambiar el último escaño por el juego de restos del reparto. Según publica El Mundo, fuentes socialistas señalan que si Vox supera el 20% en provincias como Salamanca, Zamora, Ávila o Burgos, podría poner en juego hasta cuatro escaños en disputa por la parte final del reparto.
Un tablero con tres tensiones: PP–Vox, PSOE–Vox y el “ruido” nacional
La campaña se está “nacionalizando” por tres vías:
- La negociación permanente de la derecha: el PP no quiere repetir un escenario de ruptura y busca garantías de estabilidad si hay pacto, según vienen apuntando distintos análisis mediáticos en estas autonómicas.
- La batalla por el voto rural y de protesta: Vox intenta mantener su suelo y convertirlo en escaños en provincias donde el reparto es más sensible.
- La lectura en clave nacional: con Castilla y León como termómetro tras Extremadura y Aragón, cualquier movimiento se interpretará como mensaje para el ciclo estatal.
Qué dicen las encuestas públicas: empate arriba, incógnitas abajo
El CIS coloca al PP como primera fuerza con ventaja muy estrecha sobre el PSOE y con Vox como tercero, en un escenario donde la clave vuelve a ser la suma. La utilidad del CIS aquí no es el “número exacto”, sino el marco: elecciones abiertas, horquillas grandes y provincias donde el último escaño baila. Con todo, el resto de encuestas ven una clara victoria de Mañueco pero, eso sí, a menos distancia del PSOE que en las contiendas autonómicas de Extremadura y Aragón.
La clave real del 15M: no quién gana, sino dónde se mueve el último escaño
Si algo enseñan este tipo de autonómicas es que el resultado final no siempre se decide en el total regional, sino en dos o tres provincias donde el reparto está al límite. Ahí es donde el PP quiere evitar sobreactuar para no inflar a Vox, y donde el PSOE teme que un Vox por encima del umbral psicológico del 20% convierta votos en procuradores con una eficiencia quirúrgica.
En campaña, eso se traduce en dos obsesiones: movilización (PSOE) y control del marco (PP). Y, en medio, Vox esperando el momento en el que el tablero obligue a hablar de pactos.