Castilla y León celebra este domingo 15 de marzo elecciones autonómicas para elegir a los 82 representantes de las Cortes que formarán la XII Legislatura. A diferencia de lo que ocurre en el resto de parlamentos autonómicos españoles, esos representantes no reciben el nombre de diputados, sino procuradores.
La denominación responde a una peculiaridad histórica y jurídica vinculada a la tradición política de la antigua Corona de Castilla, que ha sido preservada en el Estatuto de Autonomía de la comunidad.
Una denominación heredada de las Cortes medievales
La palabra “procurador” procede de las antiguas Cortes de Castilla, donde los representantes de las ciudades y villas que acudían a las asambleas políticas recibían ese nombre.
En aquellas Cortes medievales, los representantes se reunían por “brazos” o estamentos del reino: el eclesiástico, el nobiliario y el común. Este último representaba a determinadas ciudades con derecho a voto, cuyos enviados eran precisamente los procuradores.
El Estatuto de Autonomía de Castilla y León decidió mantener ese término para vincular institucionalmente el parlamento autonómico con esa tradición histórica.
Los orígenes del término: de Roma a las Cortes medievales
El término procede del latín “procurator”, que hacía referencia a quien actuaba en nombre de otra persona o gestionaba sus intereses.
En la antigua Roma designaba a una figura de representación jurídica. Con el paso del tiempo, ese concepto evolucionó hacia figuras como el “personero”, encargado de representar a comunidades o personas ante las instituciones.
En el ámbito político castellano, esa idea de representación derivó en los procuradores enviados por las ciudades a las Cortes del reino.
Las Cortes de León de 1188 y el nacimiento del parlamentarismo
Uno de los precedentes históricos más citados es el de las Cortes de León de 1188, convocadas por Alfonso IX. En ellas participaron representantes del llamado estado llano, es decir, ciudadanos de las ciudades del reino, considerados por muchos historiadores como uno de los primeros ejemplos de parlamentarismo en Europa.
Estos representantes también fueron denominados procuradores, consolidando el término en la tradición institucional castellana.
Un término que también utilizó el franquismo
En la época contemporánea, la palabra volvió a aparecer en la política española durante la dictadura, cuando los miembros de las Cortes franquistas (1943-1977) eran denominados procuradores.
Sin embargo, tras la aprobación de la Constitución de 1978 se recuperó el término diputado para el Parlamento nacional y la mayoría de cámaras autonómicas. Castilla y León optó por mantener la denominación histórica.
Cómo se adquiere la condición de procurador
Tras las elecciones autonómicas, los representantes elegidos deben completar varios trámites para adquirir plenamente su condición de procuradores.
Entre ellos se incluye:
- Presentar la credencial electoral expedida por la Administración Electoral.
- Declarar posibles incompatibilidades y sus cargos o actividades profesionales.
- Prestar juramento o promesa de acatar la Constitución y el Estatuto de Autonomía en la sesión constitutiva de las Cortes o en el primer pleno al que asistan.
Solo después de cumplir estos pasos pueden ejercer formalmente su función como procuradores de las Cortes de Castilla y León.