PP y Vox se dan hasta mayo para intentar un acuerdo en Extremadura y evitar la repetición electoral

El Estatuto fija el 3 de mayo como fecha límite para investir presidente; Génova apela a la “calma” tras la investidura fallida de Guardiola mientras Vox advierte de que “todo es posible"

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El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (d), y la presidenta del PP de Extremadura y candidata a la reelección a la Presidencia de la Junta, María Guardiola (i), durante un acto de campaña | Europa Press.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (d), y la presidenta del PP de Extremadura y candidata a la reelección a la Presidencia de la Junta, María Guardiola (i), durante un acto de campaña | Europa Press.

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El Partido Popular insiste en que “PP y Vox están llamados a entenderse”, un mensaje que Alberto Núñez Feijóo y su equipo han repetido en las últimas semanas en plena escalada de reproches entre la presidenta extremeña, María Guardiola, y la formación de Santiago Abascal.

En la dirección nacional del PP asumen que el calendario electoral —con la campaña de Castilla y León a punto de arrancar y las elecciones del 15 de marzo en el horizonte— complica cualquier acercamiento inmediato. Sin embargo, confían en que, una vez superada la cita con las urnas, pueda abrirse una “ventana de oportunidad” en primavera para reconducir la situación, según trasladan fuentes populares.

Investidura sin apoyos y reloj en marcha

María Guardiola acudirá a la sesión de investidura del próximo 3 de marzo sin el respaldo de Vox, que ya ha avanzado un “no rotundo”. Aunque en el PP no descartan que los de Abascal quieran forzar una repetición electoral, en Génova apelan a la “calma” y recuerdan que el margen legal no es indefinido.

El Estatuto de Autonomía de Extremadura fija un plazo máximo de dos meses desde la primera votación de investidura para que algún candidato obtenga la confianza de la Cámara. Si transcurrido ese tiempo no hay acuerdo, la consecuencia es automática: la Asamblea se disuelve y su presidente, Manuel Naharro, debe formalizar la convocatoria de nuevas elecciones a través de la Diputación Permanente. Ese calendario sitúa el 3 de mayo como fecha límite para que PP y Vox cierren un pacto que evite una repetición electoral.

Tras semanas de tensión pública, la dirección nacional dio un toque de atención tanto a Guardiola como a Vox, pidiendo “discreción” y menos “ruido” mediático para no empañar la campaña de Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León. En el entorno de Feijóo repiten términos como “sosiego” y “tranquilidad” y reclaman aparcar las disputas en redes sociales para centrarse en buscar puntos de encuentro después del 15 de marzo.

Un miembro del comité de dirección popular reconoce que, hasta esa fecha, “a María no se lo va a poner fácil nadie” y apunta que Vox es “experto en achicharrar al adversario” en plena campaña.

Evitar el paso por las urnas

El PP nacional ha redoblado los gestos hacia Vox en el Congreso, llegando a apoyar la tramitación de una proposición de ley para prohibir el burka en espacios públicos —que finalmente fue rechazada— como señal de voluntad de entendimiento.

La propia Guardiola ha expresado su deseo de contar con Vox como socio: “Nos unen muchas más cosas de las que nos separan”, afirmó recientemente, pese a las duras críticas que lanzó contra la formación en anteriores campañas.

En Génova descartan que una repetición electoral altere sustancialmente el equilibrio surgido en las últimas elecciones y advierten de que los ciudadanos esperan estabilidad. “Lo importante es dar gobiernos sólidos. Si hay un socio que no quiere dar estabilidad, habrá que explicarlo”, señalan desde la dirección. Feijóo ya anticipó esa línea argumental al advertir de que los votantes podrían “castigar a quien no deje gobernar”.

Vox: “Todo es posible”

Desde Vox sitúan la responsabilidad en el PP y aseguran que la pelota está en su tejado. Su secretario general, Ignacio Garriga, insiste en que mantienen la “mano tendida”, pero exige “garantías suficientes” para un cambio real de políticas. Según el partido de Abascal, no hay avances en las negociaciones y el desbloqueo dependerá de la disposición popular.

El propio Santiago Abascal no descarta ninguna opción, desde un acuerdo de gobierno hasta una repetición electoral, e incluso ha abierto la puerta a reclamar la marcha de Guardiola si la situación no se reconduce.

Por ahora no hay prevista una reunión entre Feijóo y Abascal, aunque en el PP algunos dirigentes consideran que ese contacto directo será inevitable tras las elecciones de Castilla y León si se quiere evitar que el reloj estatutario conduzca a Extremadura de nuevo a las urnas.