Las encuestas publicadas en los últimos días antes de la votación apuntan a una victoria clara del partido opositor Tisza frente al Fidesz de Viktor Orbán. Un sondeo de 21 Kutatóközpont, realizado entre el 8 y el 11 de abril, situó a Tisza en el 55% y a Fidesz en el 38%, con una ventaja de 17 puntos.
A esa fotografía se suma la estimación de Medián, considerada por varios medios como una de las firmas más seguidas en Hungría, que situó a Tisza en el 56% y a Fidesz en el 38% en intención de voto previa a las elecciones. Reuters informó además este domingo de que la última proyección de Medián atribuía a Tisza 135 escaños en el Parlamento húngaro, por encima del umbral de 133 necesario para controlar una mayoría de dos tercios.
Qué significa la supermayoría en Hungría
La clave de estas elecciones no está solo en quién gana, sino en cuánto gana. En Hungría, la mayoría de dos tercios permite cambiar leyes cardinales y tocar piezas centrales del sistema institucional levantado por Orbán desde 2010. Por eso el dato decisivo no es únicamente una mayoría simple, sino la posibilidad de alcanzar o rozar los 133 escaños.
Ese es precisamente el salto político que convierte esta elección en la más delicada para Orbán en 16 años. Si Tisza se queda a uno o dos escaños de esa barrera, el golpe ya sería enorme. Si la supera, el mensaje sería todavía más demoledor: no solo habría alternancia, sino una capacidad real de desmontar parte del andamiaje institucional construido por Fidesz. Esa lectura es una inferencia política razonable a partir del valor que los medios internacionales dan a la mayoría de dos tercios en Hungría.
Máxima cautela: no son encuestas a pie de urna
Hay un matiz importante que conviene dejar muy claro en la pieza: estas cifras no son encuestas a pie de urna, sino sondeos realizados en los días previos a la votación. The Guardian ha subrayado precisamente que no hubo exit polls al cierre y que, además, el sistema electoral húngaro puede distorsionar la traducción de votos a escaños.
Aun así, el mensaje de fondo de todos los sondeos independientes era parecido: Tisza llegaba al día electoral con una ventaja sólida y con opciones reales de lograr una mayoría parlamentaria muy amplia. Reuters ya había informado días antes de otra proyección de Medián que colocaba a Tisza entre 138 y 142 escaños, también por encima de la barrera de la supermayoría.
Participación récord y presión total sobre el recuento
La jornada, además, ha estado marcada por una movilización extraordinaria. La participación alcanzó el 77,8%, según informaciones recogidas al cierre, un dato récord que añade todavía más presión sobre el escrutinio y refuerza la sensación de que Hungría ha vivido una elección de ruptura.