La gran novedad del nuevo ciclo europeo de redes eléctricas pasa por el Mediterráneo. ENTSO-E, la red europea de gestores de transporte eléctrico, ha publicado la cartera completa del TYNDP 2026, que incluye 199 proyectos de transmisión, y entre ellos aparecen dos conexiones submarinas entre España e Italia: Apollo Link e Iberia Link.
El objetivo es abrir un nuevo corredor eléctrico entre la Península Ibérica y el norte italiano, una de las zonas industriales con mayor consumo de Europa.
Apollo Link ya figuraba en colecciones previas del TYNDP como interconector entre España e Italia, mientras que el plan 2026 amplía la cartera y confirma que Europa sigue estudiando este tipo de enlaces para reforzar una red más interconectada y resiliente. En paralelo, el propio proceso del TYNDP señala que los resultados de evaluación llegarán con el borrador del plan en el cuarto trimestre de 2026, así que todavía no se puede hablar de luz verde definitiva.
Por qué estos cables submarinos importan tanto a España
La Península Ibérica sigue cargando con una etiqueta incómoda: isla energética. España genera cada vez más electricidad renovable, especialmente solar y eólica, pero no siempre puede exportarla con facilidad al resto de Europa por falta de interconexiones suficientes.
Esa limitación reduce la capacidad de evacuar excedentes y complica también la importación en momentos de tensión. El propio enfoque del TYNDP es precisamente reforzar la red europea para que la energía fluya entre fronteras con menos cuellos de botella.
Ahí es donde entra el cable submarino como pieza estratégica. Un corredor eléctrico con Italia permitiría llevar parte del excedente renovable español hacia un mercado con fuerte demanda industrial, mejorando el aprovechamiento de la generación y reforzando al mismo tiempo la seguridad de suministro. No resolvería por sí solo el aislamiento de la Península, pero sí supondría un avance relevante en una dirección que Bruselas y el sector consideran prioritaria.
Esa lectura se desprende del papel que ENTSO-E asigna a estas interconexiones dentro de la red europea.
Apollo Link e Iberia Link: qué se sabe de cada proyecto
De los dos, Apollo Link es el más ambicioso en capacidad. Su web oficial lo presenta como un interconector HVDC entre España e Italia incluido en el TYNDP europeo y en la planificación nacional italiana, con una fecha estimada de entrada en servicio en 2032.
El proyecto se apoya en tecnología HVDC bipolar con convertidores VSC, pensada para enlaces submarinos de larga distancia y para aportar mayor estabilidad al sistema.
Iberia Link, por su parte, aparece citado en la información sectorial reciente como un segundo cable submarino entre el sur de España y el norte de Italia, con una capacidad inferior a Apollo Link pero con un trazado de gran longitud. Sobre este proyecto hay menos información pública primaria accesible que sobre Apollo Link, más allá de su presencia en la conversación sectorial ligada al TYNDP 2026.
El matiz clave: están en estudio, no aprobados
Aquí está la parte que no conviene maquillar: que aparezcan en el TYNDP 2026 no significa que vayan a construirse sí o sí. ENTSO-E deja claro que el plan recoge proyectos propuestos por sus promotores y sometidos a criterios de admisión, pero su inclusión en la cartera no equivale a aprobación regulatoria final. De hecho, la propia documentación europea apunta a que Apollo Link ha estado rodeado de reservas por falta de madurez del proyecto y que su candidatura debe pasar por nuevas evaluaciones coste-beneficio y de interés común.
Además, estos proyectos no nacen como iniciativas de los operadores de red estatales. La información sectorial publicada en España sostiene que detrás hay promotores privados y que no cuentan de partida con el respaldo formal de Red Eléctrica ni de Terna, el operador italiano. Ese punto es relevante porque rebaja cualquier lectura triunfalista: ahora mismo hablamos de proyectos con potencial geoestratégico, sí, pero todavía lejos de convertirse en obra.
Qué puede cambiar si el cable submarino sale adelante
Si una conexión de este tipo llegara a ejecutarse, el impacto sería mayor que el de una simple obra técnica. Hablamos de capacidad para mover electricidad entre dos mercados, suavizar episodios de precios extremos, reforzar la seguridad del sistema y aumentar la integración europea de las renovables. En un contexto de electrificación y tensión geopolítica sobre la energía, eso convierte al cable submarino en algo más que infraestructura: sería una herramienta de soberanía energética compartida.