La cuenta atrás ha comenzado. A pocas horas de que expire el plazo otorgado por la Casa Blanca a Teherán, la retórica del presidente Donald Trump ha alcanzado un nivel de hostilidad sin precedentes. Su reciente mensaje en Truth Social, advirtiendo que "una civilización morirá esta noche", no solo ha encendido las alarmas en los gobiernos internacionales, sino que ha provocado un seísmo inmediato en los parqués financieros.
El crudo, en zona de máximos históricos
La tensión no es solo verbal. Los ataques sobre la isla de Kharg han puesto en jaque el suministro energético global. El barril de Brent ya supera los 110 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se dispara por encima de los 116 dólares.
Los analistas más pesimistas, como los de J. Safra Sarasin, ya dibujan un escenario de pesadilla: si el Estrecho de Ormuz permanece bloqueado, el déficit mundial de crudo alcanzaría los 13 millones de barriles diarios, empujando el precio hacia los 150 dólares, niveles no vistos desde la crisis de 2008.
Impacto en los mercados: El Ibex 35 resiste el envite
Mientras que las bolsas europeas y Wall Street registran caídas superiores al 1%, el Ibex 35 muestra una resiliencia inesperada, limitando sus pérdidas al 0,64%. Sin embargo, la sombra de la inflación vuelve a oscurecer las perspectivas económicas. El rendimiento de la deuda soberana se tensiona: el bono alemán a diez años escala al 3,1%, una cota que evoca los peores momentos de la crisis de 2011.
¿Retórica electoral o amenaza real?
El gran dilema para los inversores es descifrar si las palabras de Trump son una estrategia de presión extrema para forzar una negociación o el preludio de una intervención militar a gran escala.
Por ahora, el mercado se mueve en una dualidad peligrosa: Un acuerdo de última hora que normalice los flujos en Ormuz y desinfle la burbuja del crudo o una escalada bélica prolongada que reste crecimiento al PIB mundial y consolide una era de "estanflación" (alto desempleo y alta inflación).
La cita clave es a las 2:00 de la madrugada (hora española). Para entonces, sabremos si el ultimátum se convierte en cenizas o en el inicio de un conflicto que redefinirá el orden económico del siglo XXI.