Carlos Hernández Quero, diputado de Vox desde 2023, y portavoz en el Congreso de los Diputados de la Comisión de Vivienda y Agenda Urbana, ha pasado una de estas mañana por Demócrata para abordar uno de los temas que más preocupan a los españoles: el problema de la vivienda.
Doctor en Historia Contemporánea con mención europea; profesor e investigador en la Universidad Complutense de Madrid y, autor de más de una veintena de publicaciones académicas sobre historia urbana e historia política, este consultor político y fundador de la iniciativa cultural Casamata, afirma con contundencia que, en España no hay un problema de financiación para la vivienda. Es más un problema de regulación y de freno de las administraciones.
Hernández Quero mantiene, que este "es el Gobierno de la vivienda prometida", donde ni el fondo soberano ni los anuncios del Ejecutivo paliarán un déficit de 700.000 viviendas. Tampoco -afirma- están siendo eficientes las políticas intervencionistas sobre el precio del alquiler ni -subraya- la manera de obviar el problema que está generando paralizar los desahucios, lo que recae también sobre la espalda de los propietarios.
Para este joven diputado, la regularización de inmigrantes aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez va a suponer una contrariedad. Más personas, mayores necesidades de servicios públicos, también mayor cantidad de energía, requerirá de mayor número de viviendas. Cuestión mollar -señala-, porque según nos ha desvelado el político de Vox, y según los datos de Idealista, la vivienda en oferta, hoy en España, ya son casas ocupadas.
Pregunta. Recientemente, la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, ha afirmado que el parque de vivienda social en España ha pasado de un 2,5% al 3,4% del total, hasta 162.000 viviendas protegidas más en los últimos cinco años, lo que supone un incremento del 35% en términos absolutos.
Respuesta. El Gobierno ha hecho más anuncios de vivienda, que viviendas ha entregado. Es el Gobierno de la vivienda prometida. Si solo tenemos en cuenta las últimas dos décadas, el PSOE ha prometido más de dos millones de viviendas públicas. Si nos remontamos a Zapatero, Montilla, seguimos con Illa, y con Pedro Sánchez, ha prometido más de dos millones de viviendas, y lo cierto es que no ha entregado, ni siquiera la torre de los Lego.
En esta legislatura, solo sabemos que, el año pasado, en la suma de la colaboración público-privada, solo se edificaron 90.000 viviendas. De las cuales, viviendas protegidas son solo 14.000 y son de la suma de todas las administraciones, y ahora mismo en España somos cerca de 50 millones de personas. Todo el mundo que sigue el debate de la vivienda sabe que todos los partidos están súper involucrados con la vivienda protegida. Pero solo se han construido 14.000.
El año pasado hubo 16.000 denuncias por usurpación, hubo más denuncias por usurpación que viviendas protegidas se entregaron en total a las Administraciones Públicas en España, teniendo en cuenta que para la izquierda la usurpación, la ocupación no existe, es un mito, el gran mito que tenemos en España es el de la vivienda protegida.
P. Para el presidente del Gobierno el dato de okupación en España es irrelevante.
R. Sí, dicen siempre que es el 0,00, no sé cuántos de todos los casos que hay en España. Pero lo cierto es que esto es confundir el dedo y la luna. El tema de la okupación hace daño al propietario de una vivienda que ya no puede acceder a ella y que no puede ni obtener rentas de esta vivienda ni disfrutar de la vivienda. Hace daño también a los vecinos del inmueble donde hay una ocupación y suele estar asociada a hechos delictivos, drogas, violencia, ruidos, deterioro, degradación. Por lo tanto, está afectando a todos los vecinos del inmueble, también está afectando a los vecinos del barrio, que nadie quiere, no conozco a nadie que quiera tener muchos pisos ocupados cerca de su casa, pero, sobre todo, y esto creo que no son capaces de entender, está afectando a todo potencial inquilino. En España llevamos ya una década entera desde la reforma del Código Penal de 2015 del Partido Popular, con mayoría absoluta Mariano Rajoy, de legislación cada vez más blanda, con la usurpación y con el allanamiento demorada.
P. ¿Se trata de una década perdida?
R. Una década, en la que, tanto a nivel nacional como a nivel autonómico, se ha venido tolerando cada vez más y amparando cada vez más la ocupación y la inquiocupación. Y, el resultado de todo esto es que cada vez menos personas ponen su vivienda en el mercado. Como ya no somos un país de propietarios, sino que todos los pobres, las rentas medias y bajas tienen que vivir en la vivienda de otro, necesitamos que las viviendas estén en el mercado. Como consecuencia de este aval público que se ha hecho de la ocupación y de la inquiocupación, cada vez hay menos viviendas en el mercado.
P. ¿Tanto peso tiene la okupación en la falta de vivienda?
R. Bueno, aquellos que son tan guasones cuando hablan de la ocupación son incapaces de entender que verdaderamente el daño letal que ha hecho la ocupación no sea a ese propietario al que le han ocupado la casa, que le han puesto su segunda o su tercera vivienda, sino a esos cientos de miles de jóvenes que están buscando emanciparse, y que no pueden hacerlo, precisamente, porque cada vez que entran a un portal inmobiliario tienen menos pisos en oferta que la anterior vez. Sabemos que actualmente hay la mitad de pisos ofertados en Idealista que, en el año 2020. La mitad, y la población ha crecido en 3 millones de personas. Esto lleva a castings inmobiliarios que dan la vuelta a la manzana para ver los pisos más baratos, a gente que no se puede emancipar. Sabemos que solamente 15 de cada 100 jóvenes viven fuera de casa de los padres y, los 15 que viven fuera, hay que ver cómo viven; o viven en pisos compartidos, hacinados, con extraños, 15 de cada 100.
Esto es consecuencia precisamente, de las políticas que tanta risa le hacen a la izquierda y que han llevado a tal renta de inseguridad jurídica que han devastado el mercado de alquileres, que es la principal consecuencia de empañar la ocupación. No es perjudicar a ese propietario que tiene una vivienda que ahora no puede acceder a ella, sino perjudicar el potencial inquilino que ya no encuentra viviendas en alquiler.
P. Bueno, es una situación muy trágica. Al hilo de la actualidad, el presidente del Gobierno ha presentado un fondo soberano, con el epígrafe, España Crece, para el que habilita una parte dedicada a la vivienda. Concretamente, 23.000 millones de euros para vivienda asequible, alquiler asequible y vivienda pública. Un fondo que emerge después de conocer que el Ejecutivo ha decidido eliminar partidas de los fondos Next Generation destinadas a la vivienda. ¿Qué opinión tiene usted sobre este tema?
R. Bueno, lo que opino, es que antes de conocer la noticia del fondo soberano, ya sabíamos que en España no falta dinero para invertir en vivienda.
Cada año las Administraciones Públicas, el total de Administraciones Públicas, han cobrado 52.000 millones de euros asociados a la vivienda. Desde el cobro de IBI, desde el cobro de Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, IVA, tasas de basuras, 52.000 millones de euros asociados a la vivienda. Mucho más que los 23.000 que usted menciona. Sin embargo, el año pasado, la partida de fomento de la edificación del Ministerio de Vivienda fue de 4.000 millones de euros. Y a final de año solo se ha ejecutado el 32%. Eso sale como 1.400 y pico. 1.400 millones y pico, de 52.000 millones recaudados, lo que es una verdadera estafa.
La comunicación en la vivienda
P. Le voy a reformular la pregunta. ¿Cree que esos 23.000 millones de euros van a servir para hacer vivienda? ¿Ese fondo soberano puede funcionar o no? O, ¿es una manera de volver a anunciar de nuevo creación de viviendas?
R. Yo creo que estamos con un gobierno que trata de resolver las crisis sociales reales, como si fueran crisis de comunicación y que, por tanto, la manera de resolverlas, no es reunir a los tipos que más sepan de vivienda, que más experiencia tengan en el sector, para que pongan sobre la mesa sus ideas y puedan fructificar, sino reunir a los que más saben de comunicación, a los que hacen mejores PowerPoint, mejores TikTok y mejores vídeos, para que, de verdad, sepan cómo dar respuesta. Por eso, ante un momento de catástrofe habitacional como el que tenemos, lo que nos encontramos es con un número de teléfono del 047, al que la gente puede llamar como si fuese el teléfono de Esperanza, un vídeo en el que aparecen unos jubilados viviendo en un piso compartido o, ahora, esta nueva ocurrencia, o la semana que viene, cuando de nuevo otro líder autonómico o nacional del PSOE se le ocurra dar una nueva cifra de vivienda. Lo cierto es que, después de ocho años ya en el gobierno, la izquierda lo que la gente quiere son realizaciones materiales, consecuciones, no nuevos anuncios.
Y yo creo que ocho años es tiempo suEl diputado de Vox critica el intervencionismo del Gobierno y su efecto demoledor en el mercado de alquiler y en los propietarios de casas ocupadas. Lee su análisis en Demócrata eficiente como para poder fiscalizar el poder y exigir, que quien ha estado en el gobierno haya entregado casas, haya entregado llaves y haya paliado la situación. Porque, cuando el Partido Socialista llegó al gobierno la vivienda no estaba en interés. Si hoy es el primer problema de los españoles, rotundamente, y no hay persona que salga de su calle, de su casa, y que no encuentre en el bar, en el cine, en el metro, en el centro de salud, que la conversación de al lado es el agobio que tiene la gente porque no encuentra casa, porque no encuentra una casa que esté a la altura de la economía que tiene, porque se le acaba el contrato de alquiler, porque su hijo le sigue pagando la mitad del alquiler, por lo que sea.
La vivienda es el drama de una generación y no lo era en el momento en que el gobierno llegó al poder. Entonces, ha habido mucho más anuncio que realización y habrá que conseguir, que el Gobierno deja de poder anunciar, porque deje de estar en el Gobierno.
P. Usted ha hablado de 52.000 millones de euros que recauda el Estado, entre todas las administraciones en su conjunto, para hacer vivienda. Hay muchos economistas que sostienen algo que usted acaba de decir, o al menos eso le he interpretado yo, que no es un problema de financiación, es un problema de regulación. ¿Es un problema de regulación? ¿Es difícil construir en España o hacer viviendas porque tenemos una hiper regulación que impide o que frena la creación de viviendas?
R. Lo que sabemos es que actualmente en España se constituyen el triple de hogares de los que se producen cada año, se están constituyendo entre 250.000 y 270.000 hogares cada año, se están produciendo 90.000 y eso está dejando un gap tremendo que cada año se va ensanchando. Según el Banco de España hay un déficit de 700.000 viviendas actualmente.
P. A las que se añade las de cada año.
R. Sí, sí, claro. Eso no es estanco, porque, la población, aunque la gente cuando habla de viviendas entiende que solamente están hablando de casas, están hablando de personas. Y en España la población está creciendo en 600.000 personas cada año. El año pasado entraron en España 1.200.000, según recuentos públicos, y extranjeros, 1.200.000. Luego salieron otras personas de España, porque aquí se está acabando con esa oportunidad y se está obligando a una generación a hacer las maletas. Pero el saldo final del año es que haya 600.000 personas más en España que el año anterior. De 1 de enero a 1 de noviembre.
600.000 personas más, que tienen la mala costumbre de necesitar un techo y cuatro paredes. ¿Dónde va a vivir la gente que está entrando a España si estamos produciendo 90.000 viviendas y teníamos este déficit acumulado de 700.000 y cada año llegan 600.000 personas más? Pues lo que va a suponer es que tengamos menos metros cuadrados por español, hacinamiento, infravivienda, chabolismo, realquilado, piso compartido, gente que está viviendo, con una familia entera en una habitación.
Una de las soluciones, evidentemente, es producir aquello que falta. ¿Qué es lo que falta? Es que se hagan casas. ¿Qué problemas hay en España? Que hay una regulación o unas políticas realmente muy restrictivas sobre el suelo, que impiden que promotores y constructores se pongan manos a la obra, que dificultan y eternizan los procesos, y eternizar un proceso, convertirlo en laberíntico, lo que lo convierte en más caro, y el tipo que produce la casa no será el que va a pagar: se va a repercutir al comprador final o al inquilino final. De forma que, lo que tenemos es que si las casas le hacían falta ayer o anteayer y no se están construyendo, es porque tenemos un sistema de licencias, trabas, trámites, peajes, burocracia que lo convierte en tremendamente disuasorio. Y, tenemos unas políticas de control sobre el suelo, que tampoco invitan a poder tener una oferta a la altura del exceso de demanda que actualmente tenemos. Entonces, sí, hay un problema de sobrerregulación en el suelo, pero no solamente, porque decimos que tenemos un déficit de 700.000 viviendas, que entran cada año en España 600.000 personas, pero además también las oportunidades se concentran en muy pocos sitios, cada vez en menos sitios.
Hay casas que se construyeron en los años 90 o 2000 en cabezas de comarca donde había industria, y ya no la hay. Entonces, los hijos de las cabezas de comarca están yendo a vivir en Málaga, Madrid, Barcelona y pocos sitios más. Por tanto, cada vez hay más gente en sitios muy concentrados. Además, sabemos que también por el alargamiento de la esperanza de vida, cada vez más personas viudas que van a estar requiriendo una casa para una sola persona, más divorcios, más solterías, más gente que nunca llega a casarse; es decir, más viviendas de una sola persona, y, todo eso nos lleva a una demanda sobreabundante para una oferta absolutamente pírrica.
Y no solamente es que sea pírrica la oferta en términos de construcción, sino que es que el parque inmobiliario existente y ya construido, estamos viendo cómo está derivando cada vez más hacia usos no residenciales. Es decir, no solamente es que tengamos prácticamente el mismo número de casas que en el año 2007, pero además, peor situadas, porque en el año 2007 había trabajo plenamente y ya no lo hay, sino que es que, además en la actualidad, lo que nos encontramos es que como consecuencia de la ley de vivienda, como consecuencia del decreto 11-2020 y todas sus prórrogas, como consecuencia de todas las regulaciones que ha habido sobre el mercado del alquiler, que han sido fallidas en los últimos años, tenemos cada vez menos viviendas en el mercado. Entonces, menos viviendas para cada vez más gente es un drama absoluto.
P. ¿Este es un problema español, nacional o será lo que se va a encontrar en otros países?
R. Bueno, la crisis de vivienda es un problema global, de la actualidad. Es un problema de las principales ciudades, de las ciudades que están experimentando crecimientos drásticos de población, y que no tienen la capacidad de producir vivienda en ritmo en el que llega la gente. Se me ocurre un caso muy claro y es que un país como Canadá, que siempre ha sonado por ser una nación multicultural, sin identidad, o cuya identidad precisamente residía en ser un mix de identidades de todo el mundo, tuvo que decir el año pasado, que cambiaba su política de fronteras abiertas, precisamente, porque no tenía la capacidad de poder alojar, no tenía infraestructura residencial para poder alojar a todas las personas que querían entrar en Canadá, no por una cuestión de seguridad, ni por una cuestión de esencialismo, no, no, por una cuestión de que básicamente Canadá era una cabina de teléfono y ya no entraba más gente.
¿La regularización puede tener efecto sobre la vivienda?
P. Bueno, me he hecho esto conduciendo la conversación y parece que lo he puesto al hilo de lo que está sucediendo ahora, ¿no? Es una pregunta delicada porque es verdad que es de enorme mi sensibilidad hablar de este proceso de regulación, de regularización de inmigrantes. Y, yo lo quiero tratar con delicadeza, pero por números. ¿Tantas personas al final acabarán impactando en los servicios públicos? ¿Está España preparada para recibir a tantas personas? Partiendo de una premisa, y es que hay quienes sostienen que, como existe la sanidad universal y esta gente, estas personas ya viven aquí, pues no tienen por qué tener ningún impacto. Y yo lo dejo ahí porque recientemente el Instituto de Estudios Económicos acaba de presentar un informe sobre el impacto que tienen los servicios públicos generales que asumen las empresas y, sí que detectan que claro que puede quitar. ¿No sé qué opina usted sobre esto?
R. Bueno, me cuesta creer que haya una persona que vaya al centro de salud, que vaya a las urgencias públicas, que monte en el metro habitualmente y que no tenga la sensación de que tiene un impacto. Me cuesta creerlo, me cuesta creerlo, sobre todo si tiene ojos, ¿eh? Pero si tiene ojos me cuesta creer que pueda sostener que no tiene un impacto. Celebro que haya informes de instituciones de prestigio que lo avalen, pero creo que no hay nada mejor que la intuición y el instinto de la gente que está yendo en un metro, que está dimensionado para un país que ya no existe, yendo a unas urgencias, que están dimensionadas para un país que ya no existe y es que tenemos unos servicios pensados para un país con muchos menos millones de habitantes.
Eso no es una cuestión, de que la culpa sea de los inmigrantes. Es que, si de pronto nosotros en España, hubiéramos tenido, por esporas,10 millones más de hijos, el resultado sería el mismo. Una presión tremenda sobre los servicios públicos. Un colapso de los servicios públicos.
Entonces, las personas que han decidido desde los poderes políticos, desde los poderes económicos, mediáticos, académicos, religiosos, que era deseable que vinieran, son las que tenían que haber planificado, dónde iban a vivir, dónde iban a trabajar, en qué condiciones iban a hacerlo, dónde iban a ser atendidos, porque, lo que es paradójico, es que en un país que tiene una clase media absolutamente desguazada, precarizada y desvalijada, como la que tenemos actualmente en España, tengamos sin embargo el récord de tarjetas sanitarias privadas ahora mismo. O sea, a lo mejor nos tiene que dar información de que hay gente que antes tenía cubiertas sus necesidades sanitarias con ir a la atención pública una o dos veces al año, cuando le tocara, imagino que querrían que fuera cuanto menos, y que ahora, sin embargo, para poder ser atendidos en un plazo plenamente razonable, tienen que sacarse una tarjeta sanitaria o, esa gente que antes se podía volver en un autobús nocturno o caminando a su casa y, ahora destina parte de su menguante dinero, a lo mejor a volverse en un Uber o en un taxi, porque no se fía tampoco.
Entonces, por supuesto que tiene un impacto. Pero es que, lo loco sería pensar, que alterar una parte de la ecuación, que es el número de personas que necesitan unos servicios, no tiene impacto en los servicios. Es que, en la prestación de dichos servicios y en el consumo de dichos servicios, en el caso de la vivienda es evidente pero es que, en el caso de la vivienda, porque se tira para arriba los precios, Pero, es que en el caso de los salarios, muchas más personas dispuestas a trabajar por menos dinero te tiran para abajo los sueldos.
Entonces, quien nos está contando, que esta es una buena política pública, tendrá que decirlo con datos. Tendrá que decirnos, es una buena política pública, porque conduce a esto, porque conduce a esto otro.
P. La ministra de Hacienda dice, que será buena porque, al final acabarán aportando más dinero a las arcas del Estado.
R. Claro, lo que yo me planteo es, para aquel que antes iba a la sanidad y le atendían en dos horas y ahora la atienden en ocho, ¿es una buena política para aquel tipo que es camarero y que antes iba a cobrar x y ahora va a cobrar x-2 porque hay un millón de camareros potenciales en Madrid dispuestos a cobrar x-2 o x-3 o x-4? ¿Esa una buena política pública para aquel que antes tenía una casa de alquiler de 60 metros cuadrados con un precio razonable, 500-600 euros en un barrio, por ejemplo, de la periferia de Barcelona o del sur de Madrid, y que ahora ve cómo ese mismo piso se convierte en tremendamente lucrativo?
P. Bueno, pero el gobierno también quiere regular esos precios de alquiler
R. Porque en esa vivienda, donde antes entraba una familia, ahora entran tenía tres familias- Yo no creo que nadie esté dispuesto ni a ser esclavo ni a vivir en esas condiciones. Pero, quien viene de las peores condiciones económicas del mundo, por supuesto que. Y esto se ha convertido en un negocio tremendo. En un negocio tremendo en el que sacan dinero los que quieren pagar menos sueldos, y los que quieren cobrar más alquiler
P. ¿Qué pasa con el control de alquileres sobre todo en ciudades como Madrid o como Barcelona? ¿Qué efecto ha tenido? En este tiempo, el Ejecutivo se cargado de un plumazo la Golden Visa, pensando que afecta, porque suben los precios de la vivienda. Sin embargo, ya no existe la Golden Visa. Y ahora tenemos los alquileres en Madrid, en Barcelona, en las grandes ciudades, para gente joven, y no tan joven, que es carísimo, de modo que, se acaba viviendo, en zonas que ni siquiera están tensionadas, en un piso donde cada persona tiene una habitación, que muchos comparten baño, y en donde en muchos casos no hay ni cocina, porque se ha reconvertido en otro dormitorio.
R. Bueno, es que ni siquiera se puede decir piso. Eso es una chabola en vertical. Bueno, lo cierto es, que se nos ha dicho que los controles de precios pueden ser una solución para la crisis habitacional que tenemos en España. Yo siempre pienso que hay dos formas de aproximarse a los problemas políticos. Una es la manera ideológica, con la cual uno simplemente reproduce aquello que ya ha pensado previamente, antes de analizar la realidad, porque le suena bien, porque le suena revolucionario porque le suena pintón, porque le suena, que puede moverse bien en redes sociales. Entonces, dicen: vamos a controlar los precios, vamos a joder a los caseros que son malísimos, y se quedan súper contentos. La otra forma, es ver si eso, además de sonar bien, tiene los efectos que uno busca.
Y, lo cierto es, que, si uno se dedica a estudiar, a investigar… no es un arcano, no es una cosa que esté oculta, está disponible en cualquier lugar con muy poquito tiempo de búsqueda. Si uno se dedica a investigar, que es lo que ha pasado donde ha habido control de precios de alquileres, control de precios de garbanzos, veremos que, en toda la historia, desde Roma hasta la actualidad, va a haber que cualquier política de control de precios ha llevado a un descenso, a un desplome drástico de la oferta. Y un descenso o un desplome drástico de la oferta lleva a la escasez y, la escasez quiere decir que, quien menos tiene, se queda sin poder acceder a lo que antes accedía.
Casas sin ascensor
P. Ahora que habla de las casas sin ascensor, su demanda ha subido un 16,4%
R. Es así. Esta es la consecuencia. Y, por supuesto, como cada vez hay menos casas en el mercado, por ejemplo, en Barcelona. Si es que la cuestión es que los datos son públicos. Si uno entra en INCASOL, que es el instituto catalán del suelo, que es donde están depositadas las fianzas de los caseros en Cataluña. uno tiene descargables unos Excel, y si uno tiene la aplicación de Excel en su móvil o en su ordenador, y sabe lo que significa descargar ese archivo y sabe leer un Excel, puede leer cuántos contratos se firmaban de alquiler en el año 2015, en el año 2016, 2017 y puede ver, cómo la cantidad, que antes era 44.000 por trimestre, ahora es 25.000 por trimestre.
P. ¿Es INCASOL quien ha dicho esto?
R. Sí. INCASOL (Institut Català del Sòl) ha dicho que, hemos pasado de 44.000 a 25.000, por trimestre, en el paso de unos poquitos años. Claro Si la población de Barcelona es de las que más ha crecido de toda Europa, el área metropolitana de Barcelona es una de las que más ha crecido de toda Europa en los últimos años y, se firman muchos menos contratos
¿Qué nos da esta información? Pues que mucha gente no hace nada. Que hay mucha gente postergando su emancipación, que sigue viviendo en casa de los padres en la vieja litera, que se le caen los pies por delante de la cama y, que, por tanto, al no estar emancipándose, no está formando familia, no está siendo feliz, no está teniendo una vida frustrada, no está teniendo independencia, no está teniendo privacidad.
Esto es la consecuencia de estos datos. Entonces, uno puede decir, que los controles de precios somos morrocotudos. Pues no, porque estamos fastidiando al propietario. Se está fastidiando a todo aquel inquilino que está deseando ver muchos pisos cuando entra en un portal inmobiliario y no los ve. Entonces, se tiene que meter en el último culo del mundo pagando entre cinco, lo que ya no puede pagar uno solo.
Si hubiese muchísima más oferta no estaría pasando esto. Esta es la consecuencia de los controles de precios.
P. Y cree que, ¿además a este problema se le añade otro más que es la situación del transporte en España? Porque un transporte que funcione bien no da miedo al trabajador y, no ya solamente miedo, sino que llega a estar a un ahora en el lugar de trabajo y, en ciudades con países modernos, la gente se desplaza mucho en el transporte público.
R. Bueno claro, y si queremos que crezca la población. Digo, si queremos, porque en Vox no tenemos ninguna intención de seguir convirtiendo a España en la ONU. Pero, como hay partidos que gobiernan, que sí que quieren, y no quieren construir no quieren ganar alturas, no quieren flexibilizar el organismo, entendemos que la otra opción es que vayan viviendo en las ciudades del territorio que estén próximas a la gran ciudad.
Luego, tendrán que moverse para trabajar y tendrán que moverse o en autobús, o en ferrocarril, en cercanías. Pero, claro, no parece que nuestras carreteras y nuestros trenes vivan precisamente su momento más dulce, su momento de mejor salud.
Entonces claro, cuando uno se pregunta todo esto, por no hablar de que el crecimiento exponencial de población que tenemos, lo puede o no resistir nuestro sistema eléctrico. Porque, no sé si tampoco el sistema eléctrico que tenemos está en su mejor momento, si está en su momento boyante.
La vitola de 'inalquilable'
P. Por último, me gustaría hablar de la ocupación. La ministra de Vivienda dijo hace apenas dos semanas en el Congreso de los Diputados, que el Gobierno había dado a través del Plan de Vivienda una cantidad de dinero para poder compensar a aquellos caseros que se han visto afectados por la ocupación. Destaca el ejemplo de Cataluña, y señalaba a este respecto, que esta comunidad era la que más había pagado a sus caseros
R. Cataluña es la región de España donde más ocupación hay. Por supuesto. Y si uno va a provincias, podrá ver cómo hay provincias de nuestro país, donde si uno entra en un portal inmobiliario y filtra por casas ocupadas, verá que ya, por encima del 10% de la vivienda en oferta, hoy en España, ya son casas ocupadas ¿En provincias?
En Gerona, por ejemplo, por encima del 10% de las viviendas ofertadas, ahora mismo en Idealista, están okupadas. Si encima luego descuentas, cuántas están de temporada, pues claro, la gente normal no suele querer irse a una casa devastada y destrozada ni quiere irse a una casa a la que solo puede estar 11 meses ¿Entonces, cuántas casas quedan para la población? ¿Cuántas para una familia normal?
Tenemos que pensar que toda esta política, teóricamente se hacía para proteger al vulnerable. Pero claro, cuando quedan cada vez menos casas, pues sucede que el propietario acaba haciendo un casting, y busca para su casa, un inquilino que sea funcionario, una persona que tenga una renta muy alta, o si llevas mucho tiempo trabajando. Desde luego, si tienes hijos no te la va a dar, porque si tienes hijos y dejas de pagar, le declaran vulnerable. Y tampoco puede echar a un inquilino si viene con una persona mayor, con una abuela con Alzheimer, una persona dependiente o, con un niño con autismo. Tampoco le va a poder echar. Entonces, ¿qué pasa?
Pues que, el vulnerable real, el que tiene estos casos, el que tiene una pensión muy baja, el que es un joven o que lleva poco tiempo trabajando, el que tiene la pareja con ingresos muy bajos, esa es la gente a la que le han puesto una diadema en la cabeza que pone: inalquilable. El gobierno quería protegerles, porque les ha convertido inalquilables.
Y, hay una cuestión fundamental, si entre todos entendemos que es un drama, que haya gente que se quede sin casa, todos lo entendemos, la solución tendrá que ser pública. Si todos consideramos, que esto está mal, todos estamos organizados en una comunidad política que se denomina Estado y administración. Si todos creemos que está mal que una familia en la que de pronto muere un familiar o se queda en paro un familiar o no puede, tiene que decidir entre encender la luz o pagar el alquiler o llenar la nevera y, todos sabemos lo que haría lo último. Si todos entendemos que eso es un drama, tenemos que dar una respuesta a todos. No podemos transferir la solución.
P. ¿Se puede afirmar que ha habido más desprotección social con el escudo social?
R. No, el que está dentro, se ha quedado dentro. Pero, ¿y todos los vulnerables potenciales? Pregunte a una persona recién divorciada que tenga un hijo, es inalquilable. Da igual la renta que tenga esa persona mensual. Es inalquilable. No digamos si tiene más de un hijo.
Y como le dije antes, si sabemos que las administraciones recaudan 52.000 millones de euros, pues entendemos que las administraciones públicas y los servicios sociales municipales y autonómicos tendrían que estar haciendo vivienda protegida, de la que ya hemos visto, que no hacen nada, para que, cuando a la gente le vengan mal dadas, tenga un sitio al que poder ir. Pero no lo han hecho, y llevan gobernando ocho años. Bueno, ocho años a nivel nacional. Pero nadie me va a convencer de que, el Partido Popular en Madrid o el PSOE, en Andalucía en su día, no tuvo tiempo.