Javier Muñoz Rodríguez es secretario y responsable de Socioeconómica y Derechos Humanos en el Consejo de la Juventud (CJE), el mayor órgano estatal de representación juvenil en España. Desde su fundación, en 1983, su propósito es velar por el cumplimiento del artículo 48 de la Constitución, ese que exige la promoción de las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud.
Pero ese derecho, explica Javier Muñoz en una entrevista concedida a Demócrata esta semana, es difícil de aterrizar cuando desde hace tiempo hay un problema que golpea con más fuerza que nunca a los jóvenes: el acceso a la vivienda.
Hace escasos días, el responsable del área Socioeconómica y DDHH del Consejo compareció en la Comisión de Vivienda y Agenda Urbana del Congreso. Y así como creemos que sus propuestas merecen ser escuchadas en las Cortes, Javier Muñoz nos acompaña hoy para dar cuenta de esta profunda crisis que afecta a la juventud española.
PREGUNTA. Aterricemos el tema con datos. El INE cifró en un 12,7% la subida del precio de vivienda libre el segundo trimestre de 2025, la mayor alza en su serie histórica. Sobre el precio de vivienda en alquiler, en diciembre se calculó un incremento del 2,5% interanual. La tendencia es clara pero, ¿cómo afecta concretamente a los jóvenes? El último informe del Observatorio de Emancipación lanza algunas cifras que revelan, cito textual, “datos alarmantes” ¿Cuáles son?
RESPUESTA. El principal dato es el de emancipación, el peor en un segundo semestre desde el año 2006 y únicamente empeorado por el inmediatamente anterior, el del primer semestre de 2024. Al final de 2024 tenemos las peores cifras de emancipación desde que tenemos los registros en el Consejo de la Juventud, desde el año 2006. Pero, al fin y al cabo, esto es solamente la parte que se ve, cuando navegamos encontramos un poco más.
Creemos que una de las cosas más preocupantes que se pueden ver es que, aunque evidentemente trabajar te facilita emanciparte, no te garantiza la emancipación. Lo que vemos cuando se observa la evolución desde el año 2006 y este empeoramiento es que, hace 15 años, con un trabajo tenías acceso a una vivienda y podías emanciparte. Pero hoy, tener un trabajo no te garantiza esa emancipación.
“Una de las cosas más preocupantes es que trabajar no te garantiza la emancipación”
Es decir, sigue habiendo un problema de paro estructural juvenil, pero hay una mejora, hay un mejor salario y un mayor empleo, pero eso no supone que se pueda acceder a una vivienda. Antes era muy difícil acceder a un trabajo, pero cuando se accedía sí podías comenzar a emanciparte.
Así, un 70% de la juventud trabajadora no ha podido acceder a una vivienda. Yo creo que ese es uno de los aspectos más preocupantes porque supone que no podemos desarrollar nuestro proyecto vital, ni siquiera cuando encontremos las oportunidades para poder desarrollarlo con un empleo.
P. Vamos con otro informe. Un problema como una casa, sobre las condiciones de la juventud emancipada, señaláis que 4 de cada 10 jóvenes destinan más del 40% de sus ingresos al alquiler y que una proporción significativa de ellos cuenta con ingresos netos por debajo de 1.000 € al mes. ¿Cómo se interpretan estas cifras?
R. Después de haber hecho el observatorio nos dimos cuenta de que nos faltaban datos sobre cómo eran las condiciones de las personas que ya se habían emancipado. Y de ahí surge el trabajo de Un problema como una casa. Lo que vemos es que las personas jóvenes, las pocas que sí consiguen emanciparse, lo hacen de manera muy precaria, destinando gran parte de su salario, en muchos casos más del 30% o más del 40% para una habitación, que te obligan a tener que compartir.
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No hay una elección individual para decidir si se quiere compartir piso o no, sino que las propias condiciones materiales y el alto precio de la vivienda te obliga a tener que compartir. También veíamos que se come una gran parte del alquiler, como decíamos, y a parte mucha gente solamente consigue emanciparse con ayuda familiar.
Las pocas personas que, por ejemplo, han adquirido una casa con menos de 30 años habían recibido ayuda familiar o necesitaban ayuda. Además, muchos jóvenes tienen menos de 1000 euros de ingresos mensuales, y también veíamos que 4 de cada 10 no podían ahorrar más de 100 euros porque el alquiler se llevaba la mayoría de sus ingresos.
Ya no es ni siquiera que estamos viviendo de alquiler para poder ahorrar y tener un mejor futuro, sino que estamos viviendo de alquiler porque ni siquiera el salario te permite poder ahorrar para poder mejorar más adelante.
P. Según este informe, solo el 70% de los jóvenes se emancipa vía alquiler y el 87% comparte vivienda debido al coste. ¿Qué implicaciones sociales y económicas tiene esto para la trayectoria vital de la juventud? ¿Qué efectos genera en otros derechos como la salud mental?
R. Si una persona quiere vivir compartiendo la vivienda no hay ningún problema, con la pareja, con los amigos o con quien la apetezca.
Pero, como decíamos, estamos obligados a ello porque es la única manera de poder permitirlo. Y muchas veces no es ni siquiera entre dos personas, que puede ser entre tú y tu pareja, o tú y un amigo, sino entre tres o cuatro personas porque el precio es tan elevado que ni siquiera entre dos se puede cubrir. Y, al final, esto tiene muchas consecuencias.
La primera es, la más obvia, evidentemente, como decíamos, que es no poder elegir, que ya te dicen cómo tienes que vivir. Luego hay otra parte que es, si no conoces a las personas con las que vayas a vivir te puede tocar gente con la que no se conviva a gusto y esto repercuta en tu salud mental. Una vivienda es donde desarrollas tu espacio de intimidad, donde desarrollas más tiempo de tu vida.
Debería ser tu espacio seguro y que en un espacio seguro haya gente desconocida hace que deje de serlo. Cuando el hogar de origen no es una opción, esto hace que las personas jóvenes en muchas situaciones estemos sin un lugar seguro donde podamos desarrollar plenamente nuestra intimidad. Y luego, otra parte consiste en ir posponiendo cosas. Si estás compartiendo pisos, no vas a hacer x cosas, cosas sencillas como decir, oye, voy a decorar el salón.
Además, muchas veces cuando se convive con varias personas también hay una alta rotación. Muchos pisos parece que son más hoteles donde va pasando cada dos meses una persona diferente. Siempre hay inestabilidad, incertidumbre y eso tiene consecuencias muy negativas en la salud mental.
“Siempre hay inestabilidad, incertidumbre y eso tiene consecuencias muy negativas en la salud mental”
P. El CJE ha criticado que el Bono de Alquiler Joven es “insuficiente” y que solo se concede a una fracción mínima de jóvenes, apenas al 1%. ¿Cuáles han sido las principales barreras de acceso y por qué consideráis que esta medida no está funcionando?
R. El problema que tiene el Bono de Alquiler Joven es que se ha vendido como la solución a la vivienda a corto o medio plazo. Evidentemente, el problema de vivienda no se puede solucionar en una semana o con una política de corto plazo, requiere una medida de largo plazo enfocada en la vivienda pública e incentivar la vivienda residencial a un precio asequible.
Pero, mientras eso llega, es necesario atender una serie de situaciones críticas a corto plazo. Y aquí es donde entra la situación de las personas jóvenes, no puede ser que, porque solo pueda haber medidas a largo plazo.
El bono de alquiler pro sí solo no va a solucionarlo, hace falta que vaya acompañado de medidas mucho más duras que puedan limitar el precio de la vivienda y no lo conviertan en “un bizum al casero”, que no sea un traspaso de renta directamente del Estado al propietario de la vivienda.
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Cuando se creó la prestación, nosotros hicimos una serie de aportaciones que se han incluido en la última actualización. La primera era bastante obvia, pero no estaba presente, que era actualizar el precio o los requisitos a la realidad del mercado de vivienda porque estaba a unos precios que no había vivienda prácticamente en el mercado de ese precio.
Eso hacía que las medidas se quedaran en la nada. También que sirviera como una política, no solo para el que ya está emancipado, sino para el que también se quiere emancipar, que probablemente sea el que más necesidad tenga de poder acceder al bono del alquiler. El principal problema que tiene ahora es que está hecho como una medida sola y requiere de más política.
“El problema requiere una medida a largo plazo enfocada en la vivienda pública e incentivar la vivienda residencial a un precio asequible”
Nosotros quisimos saber a cuántas personas jóvenes estaba llegando porque, cuando hablábamos con la Juventud Autonómica o con la gente que estaba pidiéndolo, veíamos que no estaba llegando. Al final, sacamos el dato de que lo recibían en torno al 0,7% de las personas jóvenes de España. Obviamente, el 100% no lo necesita, pero más del 1% estamos seguros de que sí.
Aquí también entra la descoordinación que hay entre las comunidades autónomas y el gobierno. Hay comunidades que no están haciendo una buena gestión del bono de alquiler. En muchos sitios te lo ingresan cuando ya ha pasado un año desde que se ha solicitado, tampoco tiene eso mucho sentido. En otros sitios colapsa en el momento de la solicitud.
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Como digo, no se está aplicando bien en la mayoría de los sitios. Y luego hay una parte de financiación. Es verdad que se está financiando como nunca, pero es que la ayuda que hace falta es como nunca.
Nosotros calculamos que ahora mismo, con el dinero que se ha anunciado desde el Ministerio de Vivienda que se va a destinar, cubriría en torno a un 15% de los potenciales beneficiarios que ya están anunciados. O sea, que un 85% de personas jóvenes que cumplen los requisitos exigidos por la prestación no la van a poder recibir porque no hay suficiente dinero. Apostar todo a esta prestación es un problema.
P. Las principales demandas para responder al problema van encaminadas a declarar zonas tensionadas, aplicar regulación de precios y construir vivienda pública. ¿Qué posición tiene el CJE respecto a estas herramientas y qué propuestas concretas se han planteado al respecto?
R. Nosotros desde el Consejo defendemos evidentemente una intervención del mercado. Si consideramos que la vivienda es un derecho, debemos aplicarle la protección y las garantías que merece ese derecho.
Lo que defendemos es una intervención en el mercado porque ahora mismo hay una serie de grupos que se están lucrando de manera muy importante mientras gran parte de las personas jóvenes no podemos acceder a esa vivienda.
En cuanto a la intervención, pasa un poco similar a lo que te comentaba con el bono de alquiler, limitar los precios y ya está sin tocar más el mercado, el alcance que va a tener va a ser limitado.
“Desde el Consejo de la Juventud defendemos evidentemente una intervención del mercado"
Lo que nosotros defendemos es una intervención que no haga atractivo hacer negocio con la vivienda diferente al residencial. Es decir, si una persona tiene una vivienda y no la pone en alquiler residencial, y prefiere ponerla en alquiler turístico o directamente no la quiere poner en alquiler y se va a quedar vacía, que tenga que pagar muchos impuestos para que, con tal de no pagar, la ponga en un alquiler residencial.
Y cuando la ponga en alquiler residencial que sea proporcional, que a más precio, más impuestos pague y cuanto más baje el precio, menos tenga que pagar. Ahora mismo en el IRPF hay una bonificación del 50% a cualquier persona que ponga en alquiler su vivienda. A cualquiera yo no se lo pondría, se lo pondría solamente a quien lo está poniendo a un precio asequible, a quien está haciendo más fácil poder acceder a la vivienda.
Hay índices de referencia hacia los límites de precio, pues utiliza esos índices para poder también grabar y no hacer atractivo poner una vivienda muy cara en el mercado. Y esto es una competencia directa estatal, tiene el detalle de tener que poner de acuerdo al Congreso, pero no depende de las comunidades autónomas como muchas otras políticas.
P. Como dices, las competencias en materia de vivienda son compartidas entre Estado y comunidades autónomas, ¿Qué dificultades generan estas estructuras para poner en marcha políticas eficaces dirigidas a la juventud?
R. Probablemente el problema no sea tanto de si hay una estructura multinivel o no, sino de quién está ocupando esa estructura y qué está haciendo con esa estructura. Sí que hay más coordinación cuando los dos gobiernos son de un mismo color.
Al final, entran en juego intereses que tienen que ver más con el “politiqueo” que con la política, podríamos decir, pero lo que nosotros decimos desde el Consejo de la Juventud y reivindicamos de la mano de los consejos autonómicos es que se tiene que tomar en serio, no solamente desde el estadio de las comunidades autónomas, también desde las provincias y municipios, que todos se pongan de acuerdo.
Es complicado cuando hay tantas diferencias pero sí que hay unos mínimos en los que creemos que no sería tan complicado poder alcanzar esos consensos.
Se habla todo el rato de si hay desafección política entre las personas jóvenes, de si las personas jóvenes no quieren las instituciones democráticas. Bueno, las instituciones democráticas no están sabiendo responder a las necesidades que tenemos las personas jóvenes, no están sabiendo garantizarnos unas condiciones materiales dignas, no están sabiendo garantizarnos un mínimo para poder desarrollar ese proyecto vital.
Es lógico que nuestra opinión hacia esas instituciones a veces sea un poco crítica, pero eso no significa que el autoritarismo sea mejor, sino que hay otro modelo, más democrático, porque garantizar más derechos supone más democracia. Si tienes las condiciones materiales garantizadas puedes participar de una manera mucho más plena y mucho más libre.
P. El Consejo de la Juventud plantea 30 medidas para abordar el problema de la vivienda. Por ejemplo, se propone destinar un 40% del parque de vivienda pública a la juventud y limitar que no se dedique más del 30% del salario al coste de la vivienda. ¿Qué retos plantean estas propuestas para la Administración y cómo se ponen en práctica en un escenario competencial de varios escalones?
R. Bueno, el plan de la reserva de vivienda, enfocado sobre todo al Plan Estatal de Vivienda. Igual no somos el 40% de la población, pero sí que en términos de demandantes de vivienda somos el sector que más viviendas está demandando por una cuestión lógica, porque cuando sales de hogares familiares es cuando la necesitas.
La magnitud del problema es tal que requiere grandes objetivos de una gran coordinación por parte de las administraciones públicas en su conjunto. Muchas veces vemos prestaciones, tanto en el estatal como en otros sitios, que llegan hasta los 35, hasta los 40 años. Hombre, eso ya dejan de ser jóvenes, son prestaciones de ayuda a la vivienda.
Por eso pedimos que se acote bien la parte de la juventud, que llega hasta los 30 años, que se enfoque bien ahí. Y la parte del 30% del salario es más un objetivo a conseguir mediante la bajada del precio que mediante directamente ese 30%.
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Son todo evidentemente políticas a largo plazo que, como decía, son las más necesarias si no queremos que esto vuelva a ocurrir, pero hacen falta más medidas a medio plazo porque al final, si ahora mismo estamos así es porque cuando leemos los documentos del Consejo de la Juventud, las reivindicaciones han sido casi siempre las mismas en materia de vivienda.
Ahora la urgencia es más que nunca, pero al final esto ocurre porque no se nos ha hecho caso, no se ha escuchado a las personas jóvenes cuando había que hacerlo.
P. Te pido también una valoración sobre la Ley del Derecho a la Vivienda aprobada en 2023 y si crees que se ha traducido en un mecanismo efectivo para atender las demandas de la juventud española.
R. Yo creo que la ley de la vivienda fue un antes y un después. Primero, porque entró en juego y puso sobre el tablero el hecho de que no se puede hacer lo que se quiera con la vivienda. Yo creo que fue un primer paso importante, aunque tiene algunas objeciones, toda la parte de la reforma de la ley de arrendamientos urbanos, sin incluir las habitaciones ni los alquileres temporales.
“La ley de vivienda fue un antes y un después para sentar un marco que ha ido calando”
Evidentemente, no fue una solución porque estamos como estamos pero yo creo que sí que ha sido importante para empezar a sentar un marco que cada vez ha ido calando más en determinados sectores que siempre hablan de la seguridad jurídica de los propietarios, de la rentabilidad de la vivienda… y que ahora se ponga sobre el debate público la seguridad jurídica de la parte débil de un contrato de alquiler, que es el inquilino, el que tiene su vida dependiendo de un tercero, de si te quiere subir o no el alquiler, de esa seguridad jurídica, de ese carácter como derecho de la vivienda.
Tiene sus luces y sus sombras, pero yo creo que sin duda fue un primer paso importante hacia la parte del debate público de la vivienda.
P. ¿Cómo evalúas la respuesta del Gobierno y de los diferentes parlamentos a las propuestas técnicas del CJE en materia de vivienda? ¿Ha habido avances, retrocesos o bloqueos?
R. El Consejo de Juventud existe desde 1983. Desde nuestra fundación tenemos la misión de cumplir con el artículo 48 de la Constitución, de promover la participación de las personas jóvenes, la vía social, económica, cultural, precisamente al lado del derecho a la vivienda.
Esa relación con las instituciones ha ido variando con los años, pero al fin y al cabo somos el interlocutor válido frente a la administración de las personas jóvenes y representamos sus intereses. Estamos integrados por más de 40 entidades, todos los consejos de juventud autonómicos y representamos fielmente a la juventud organizada.
A los poderes públicos hay veces que toca hacer un poco de pedagogía y explicar la importancia de que la voz de las personas jóvenes esté presente y no se quede muchas veces en una foto, sino que nos sentemos en la mesa de la toma de decisiones.
Hay veces que es más complicado, hay veces que es menos complicado, pero ha habido avances. Como te decía, en la parte del Bono de Alquiler Joven se han incluido algunas demandas, se nos ha incluido dentro del Consejo Asesor de Vivienda, que hubo que insistir bastante hasta que conseguimos estar y hay una relación fluida con gran parte de las instituciones, pero varía mucho dependiendo de si, por ejemplo, en el territorio hay un consejo de juventud autonómico o no.
Eso ya es una diferencia abismal, porque ya conocen lo que supone esa juventud organizada y que se sienten en la mesa. Hay veces que toca dar un toque de atención a los poderes públicos y decirles que las personas jóvenes estamos aquí para aportar y no solamente para decir “que gracioso es el joven”.
P. Cuando hablamos de vivienda, muchos jóvenes no llegan a emanciparse, o lo hacen en condiciones precarizadas. ¿Cómo se interrelacionan los derechos humanos con el problema de la vivienda?
R. La vivienda es donde empieza casi todo. A partir de la vivienda estructuramos nuestra vida y por tanto es a partir de lo que podemos ejercer el resto de los derechos.
El barrio en el que vives determina la calidad de la vivienda en la que vas a vivir, la calidad de esa vivienda, muchas veces el acceso a la educación, el acceso a unos determinados recursos. Aunque haya unos mínimos garantizados en España, es decir, todo el mundo tiene acceso a la educación, a la sanidad y demás, no se tiene acceso de la misma manera.
Si vives en un barrio que no tiene conexiones con los principales centros de trabajo o de estudio, pues vas a invertir de tu vida dos horas al día en transporte que no te están retribuyendo de ninguna manera. Entonces, ya tiene impacto en si tú puedes estudiar o no, si puedes irte a otra ciudad a determinar lo que puedas estudiar, lo que no puedas estudiar…
Como te decía antes, si convives con gente que quieres, si puedes escapar muchas veces de un entorno problemático… Siempre se habla del hogar de origen como el hogar familiar, un sitio del que cuesta irse.
Pero hay mucha gente que probablemente esté deseando irse y no pueda salir por el precio de la vivienda, situaciones mucho más complicadas como puede ser violencia de género o violencia en general dentro del ámbito familiar y las personas no pueden salir por culpa del precio de la vivienda. Entonces, al final incide en todo, creo que una de las principales incidencias que tiene es la participación democrática que puedan tener las personas jóvenes.
Si no puedo llegar a fin de mes, si estoy todo el día pensando en qué va a ser del próximo mes, es difícil que me pare a organizarme, que tenga tiempo de decir, oye, pues esto no está bien, a ver qué puedo hacer aquí o cómo puedo plantar cara a esta situación.
P. El CJE ha alertado que la falta de acceso real a la vivienda puede alimentar “discursos individualistas o antidemocráticos”. ¿Podrías profundizar en cómo una crisis de vivienda sin respuestas institucionales pone en tensión la cohesión democrática?
R. Hemos sacado un nuevo informe sobre la actitud de las personas jóvenes hacia la democracia y concluimos que los determinantes sobre la actitud democrática no vienen determinados por la edad sino que vienen determinados por otras cuestiones como pueden ser el género, las condiciones materiales o la educación.
Muchas veces se dice que las personas jóvenes no quieren democracia. Igual es que simplemente la constitución sociológica de estas personas es muy similar a las personas que son jóvenes. Entonces, plantearlo como un problema de juventud creemos que es un error.
Primero, las personas jóvenes sí que participan políticamente. Otra cosa es que hagan la participación más formal de ir a votar. Pero el Consejo de la Juventud es prueba de ello, hay cientos de jóvenes en el Estado español que tienen sus asociaciones, que participan colectivamente, que se ven todos los fines de semana.
Colectivamente tienen proyectos, con incidencias en los barrios, en sus pueblos, en los entornos más cercanos. Entonces, las personas jóvenes sí que participan políticamente. Otra cosa es que las instituciones clásicas, democráticas, políticas, no estén sabiendo recoger las necesidades que tenemos las personas jóvenes.
“Las instituciones clásicas, democráticas, políticas, no están sabiendo recoger las necesidades que tenemos las personas jóvenes”
Y yo creo que esta conversación es una prueba de que no la tienen, de que al final si el trabajo no llega para poder emanciparse, la vivienda está en el máximo histórico, y esto llevamos diciéndolo años, y la situación sigue igual, en parte están dando la razón a esas personas que dicen que las instituciones democráticas no están funcionando.
El hecho de que estas instituciones no funcionen no supone que el autoritarismo sea mejor o sea más atractivo, sino que las personas van a buscar modelos alternativos, como es lógico, cuando ven que esto no está funcionando, y no porque no haya herramientas dentro del sistema, si no funciona es porque no se están activando.
P. ¿Propone mecanismos el CJE para que la juventud sea parte activa en el diseño de políticas de vivienda, hay propuestas de participación legislativa directa?
Hay un proyecto desde Europa que se llama Youth Test, que supone incluir la visión de la juventud, el impacto que tienen las políticas públicas en la juventud, en el análisis que se hagan de esas políticas públicas.
Ya se hace por ejemplo en España con el impacto que pueden tener en el género. Esta propuesta se debatió en el Congreso, la toma en consideración de la proposición de ley, y no salió adelante porque el debate se centró en otras cuestiones que no estaban relacionadas con eso, pero esa es una de las herramientas que nosotros proponemos, es decir, que cuando se vaya a evaluar una política pública, antes y después, se diga, oye, ¿esto cómo va a impactar en las personas jóvenes?
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No solamente en las políticas de juventud, sino también la intervención en el mercado de la vivienda, la subida del salario mínimo interprofesional… y que se haga a través, evidentemente, de la voz y la legitimidad que tiene el Consejo de la Juventud como representante de las personas jóvenes. Y luego, evidentemente, que se nos incluya en la mesa de la toma de decisiones, que se nos incluya como un actor más y no como por la foto, que ocurre a veces.
P. Y para terminar, tracemos el rumbo que va a tomar el año. ¿Cuáles son las principales líneas estratégicas en materia vivienda que el CJE va a seguir empujando en este ciclo político?
R. Por el lado de la vivienda, evidentemente, seguir presionando para que se lleven a cabo políticas públicas más valientes. Más en el corto y medio plazo, desde la parte de la fiscalidad, que está en debate, si no me equivoco, ya hubo informe de la ponencia así que está pendiente ese debate de la modificación de la Ley de Arrendamientos Urbanos para incluir los arrendamientos de habitaciones temporales.
Esa puede ser una de las grandes oportunidades que haya en el Congreso para mejorar las condiciones materiales en el acceso a la vivienda de las personas jóvenes.
Por otro lado, trabajar en la parte de la democracia. Estamos desarrollando ahora un proyecto, Democracia con Z, de la mano del Comisionado de España en Libertad, por los 50 años de la muerte de Francisco Franco, donde venimos a traer al centro qué necesidades tienen las personas jóvenes sobre la democracia, qué está pasando con la democracia y las personas jóvenes, qué está ocurriendo con las instituciones que no están sabiendo dar esa respuesta.
Yo creo que esas dos partes son las que más presencia pueden tener este año.
Javier Muñoz se despide de Demócrata, no sin antes esbozar un mensaje contra ese derrotismo que corroe los ánimos de una parte de la juventud española. "La acción colectiva funciona", lanza a quienes ven un horizonte mermado por discursos claudicantes, a aquellos que se han instalado en el "hay que pasar de todo" porque creen que todo pasa de ellos. Asume que no es sencillo. Pero admite de manera mucho más contundente que, presionando, organizándose, se acaba obteniendo aquello que se desea porque se considera justo.