Después de que las negociaciones entre los equipos diplomáticos de Estados Unidos e Irán fracasaran en su intento de encontrar una solución al conflicto esta semana, la Comisión Europea empieza a desvelar algunos de los detalles del plan energético en el que trabaja para hacer frente a la crisis. “Las medidas deben ser específicas, no generales. Oportunas, rápidas y temporales”, ha explicado este lunes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
En Bruselas quieren presentar una comunicación a los Veintisiete durante su reunión informal de la próxima semana en Chipre. Durante ese encuentro, el Ejecutivo comunitario —la European Commission— discutirá la posibilidad de adoptar normas de ayuda más flexibles para que los Estados cuenten con más margen a la hora de ofrecer apoyo a los sectores más expuestos a los shocks actuales. Von der Leyen pretende que este marco temporal de ayudas se adopte antes de que termine el mes de abril, en un intento de acelerar la respuesta europea ante el encarecimiento de la energía y la volatilidad de los mercados internacionales.
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Otra de las medidas que estudian los servicios comunitarios tiene que ver con una coordinación a nivel europeo del llenado de los almacenamientos de gas de cada uno de los Estados miembros, con el objetivo de evitar que muchos de ellos acudan al mercado al mismo tiempo, compitiendo entre sí y elevando los precios. “También coordinaremos las liberaciones de reservas de petróleo para lograr el mayor efecto posible de estas liberaciones. Nos aseguraremos de que las medidas de emergencia no afecten al mercado único”, ha asegurado la dirigente alemana ante la prensa.
Recetas anteriores para crisis actuales
Europa ha aprendido, según la dirigente, la lección de crisis anteriores: “la unidad es nuestra fuerza”. Lo cierto es que la Comisión saca pecho de una de las propuestas que desplegó tras el inicio de la guerra en Ucrania. La Plataforma de Energía de la UE ha ayudado a agregar noventa mil millones de metros cúbicos de compras de gas para la Unión y ha conectado compradores con proveedores con setecientos mil millones de metros cúbicos emparejados, consolidándose como una herramienta clave para la seguridad energética del continente.
“Debemos reducir la demanda porque la energía más barata es la que no se usa”, ha confirmado Von der Leyen ante los rumores sobre posibles medidas de eficiencia energética, como la renovación de edificios o la modernización de equipos en operaciones industriales. Este enfoque, según Bruselas, busca reducir la dependencia estructural de los combustibles fósiles y mejorar la resiliencia del sistema energético europeo a largo plazo.
En este sentido, Bruselas prepara también medidas más estructurales para reducir los precios de la energía y dar alivio a los ciudadanos más allá de las propuestas más inmediatas. Es en este escenario en el que la dirigente defiende el modelo actual del sistema de emisiones, pero introduciendo nuevos ajustes que se consultarán con los Estados junto con los “benchmarks actualizados”, con el fin de mejorar la eficiencia del mercado del carbono sin comprometer la competitividad industrial europea.
Calendario actualizado
Será el próximo mes cuando el Colegio de Comisarios dé luz verde a nuevas iniciativas legislativas para actuar sobre otros componentes del coste de la energía, como son los impuestos eléctricos y los cargos de red. En este punto, la Comisión insiste en que una parte importante del precio final de la electricidad no depende únicamente del mercado mayorista, sino también de cargas fiscales y regulatorias que varían entre los Estados miembros.
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La Comisión es consciente de que los ciudadanos están sintiendo inmediatamente el impacto del cierre del estrecho de Ormuz “en la gasolinera, en el supermercado y en las facturas del hogar”. Von der Leyen asegura que no se trata de una crisis lejana, sino más bien de una coyuntura donde todo está conectado y los efectos son directos en la vida cotidiana de los europeos.
El diagnóstico que Europa hace pasa por señalar a la dependencia comunitaria de los combustibles fósiles como una de las principales causas que explican el shock actual. Por ello, lo que se busca es ampliar la energía local, asequible y fiable como una garantía para reformar el sistema, trasladando progresivamente la generación eléctrica hacia fuentes renovables y nucleares. Este cambio estructural es presentado como una vía para reforzar la soberanía energética del continente.
Va todo al ganador
“Electrificar Europa significa hacer Europa más independiente”, repite la dirigente alemana, que quiere ganar la carrera de la electrificación frente a Estados Unidos o China. ¿Cómo conseguirlo? Según sus palabras, mediante una nueva estrategia de electrificación que incluirá “un nuevo objetivo de electrificación”. Este plan estará acompañado de una supresión de los obstáculos regulatorios restantes y una movilización de inversión directa en este ámbito. Por este motivo, la Comisión Europea prevé convocar una conferencia de inversión para movilizar capital privado en cada una de estas áreas estratégicas.
Von der Leyen ve con buenos ojos propuestas nucleares como los pequeños reactores modulares a la hora de buscar fuentes de energía no fósiles dentro de la Unión Europea. “Debemos tener en cuenta que no solo Estados Unidos y China están invirtiendo fuertemente en ello, sino también el Reino Unido, Corea del Sur, Japón y Canadá, así que debemos estar atentos y seguir esta tecnología muy prometedora. Las ventajas de los pequeños reactores modulares son claras”, ha sentenciado.
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A su juicio, la ventaja de esta propuesta radica en su menor coste, su escalabilidad mediante producción estandarizada y su posible combinación “perfecta” con las energías renovables, lo que permitiría un sistema energético más flexible y diversificado dentro de la Unión Europea.
¿Menos impuestos?
De cara a una posible relajación de las reglas fiscales, Bruselas insiste en que las medidas de alivio “deben ser específicas, temporales y oportunas”. El temor existente es que medidas económicas demasiado amplias conlleven un deterioro indebido de los déficits públicos nacionales. Lo que sí se descarta por el momento es activar mecanismos alternativos como la cláusula general de escape o las cláusulas nacionales, al menos en esta fase inicial de respuesta.
Hace unos días, el responsable económico comunitario, Valdis Dombrovskis, advirtió en el Parlamento Europeo de la necesidad de no perder la urgencia a la hora de presentar y aprobar el conjunto de medidas ante un posible alto el fuego en el conflicto, que sigue generando incertidumbre entre los socios europeos. “La economía europea sigue expuesta al riesgo de una crisis de estanflación”, expresó ante los eurodiputados de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios.
Desde el Partido Popular Europeo, varios eurodiputados piden al Ejecutivo comunitario buscar reformas estructurales propias de un contexto geopolítico como el actual, en el que los shocks energéticos y económicos corren el riesgo de repetirse en nuevas ocasiones. En conversación con Demócrata, el eurodiputado popular Fernando Navarrete explicaba la imposibilidad de actuar “a golpe de crisis” cuando las previsiones de los colegisladores apuntan a que estos escenarios serán recurrentes. “Tendremos que sacar una lección de reforma estructural del funcionamiento del sistema”, afirmó.
A su juicio, la respuesta que debe trazar la Comisión Europea debe ir un paso más allá de crear un marco excepcional “cada vez que nos pase algo”. Navarrete pide al Ejecutivo comunitario que sea capaz de “construir un marco robusto frente a todas las crisis”, un ejercicio que, según su diagnóstico, todavía no se ha culminado.
Por su parte, en el grupo socialista del Parlamento Europeo, ante “la enorme volatilidad”, señalan que “todo ahorro siempre es positivo si no crea una destrucción de la demanda”. El eurodiputado socialista Nicolás González Casares concluye que “la lección aprendida es que quien más apostó por descarbonizar, menos ha sufrido durante este tiempo”, reforzando así la idea de acelerar la transición energética.
En cualquier caso, la Comisión Europea pide todavía más tiempo para cerrar todos los flecos antes de la semana que viene, cuando comunique a los Estados su propuesta definitiva. A medida que las conversaciones de paz avanzan, Von der Leyen trata de hacer equilibrio entre la respuesta inmediata a la crisis energética y un plan estructural a largo plazo que no obligue a los europeos a reaccionar crisis tras crisis, sino a anticiparlas mediante un sistema más resiliente, integrado y coordinado a escala comunitaria.