La Unión Europea ha decidido suspender temporalmente la ratificación de su acuerdo comercial con Estados Unidos después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara una nueva ronda de aranceles globales que eleva al 15% las tasas a productos importados y reaviva las fricciones comerciales entre ambos bloques.
Este giro se produce en pleno debate en el Parlamento Europeo, que tenía previsto votar esta semana sobre el pacto alcanzado en julio de 2025 en Escocia entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y Trump.
Ese acuerdo, conocido como acuerdo de Turnberry, contemplaba la eliminación de aranceles a la mayoría de productos industriales estadounidenses y la fijación de un arancel máximo del 15% para las exportaciones europeas a Estados Unidos.
Nuevos aranceles
La decisión de la UE responde directamente a la imposición de nuevos aranceles por parte de Washington, anunciados después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos invalidara parte de la autoridad legal bajo la cual Trump había instaurado aranceles masivos. En respuesta, la Casa Blanca elevó su arancel global al 15% bajo otra legislación comercial, lo que ha generado dudas sobre si se están respetando los compromisos del acuerdo con la UE.
La Comisión Europea ha expresado su profunda preocupación por la falta de claridad y certidumbre sobre cómo se aplicarán estas nuevas tarifas y si violan las obligaciones pactadas en el acuerdo transatlántico. Bruselas insiste en que para avanzar en la ratificación del pacto es imprescindible que Estados Unidos ofrezca explicaciones precisas y garantías de que respetará los términos acordados.
Reacción política en Europa
El presidente de la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo, Bernd Lange, ha calificado la situación de “caos arancelario” y ha anunciado que propondrá a los legisladores pausar el proceso de ratificación hasta que se despejen las dudas sobre la política comercial estadounidense.
Bruselas también ha subrayado que la falta de un entorno comercial estable, predecible y basado en normas claras perjudica tanto a las empresas europeas como a los mercados globales, debilitando la confianza de inversores y exportadores.