Tras catorce años sin actualizaciones, Bruselas ha dado a conocer esta semana la actualización de sus normas de competencia para los acuerdos de licencia de tecnología. Un conjunto de reglas que dice a las empresas de qué manera pueden compartir y vender su tecnología sin crear un monopolio ni perjudicar a los consumidores.
Es decir, la regulación que afecta a aquellos contratos a través de los cuales una empresa propietaria de derechos tecnológicos —patentes, derechos de autor de software…— autoriza a otra empresa a utilizar dichos derechos para producir bienes o servicios. El ejecutivo comunitario busca promover la innovación y la difusión en este ámbito, asegurando a la vez que no se elimine la competencia efectiva.
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“Unas normas claras y predecibles son esenciales para el fortalecimiento de la innovación”, ha celebrado la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión, Teresa Ribera, ante la actualización. A su juicio, la nueva normativa ofrece a las empresas orientación práctica sobre la concesión de licencias en una economía digital en constante evolución. Al fomentar la concesión de licencias, la española dice “contribuir a garantizar una mayor circulación de la tecnología, incluidos los datos”.
Los nuevos “puertos seguros”
El Reglamento de exención por categorías establece lo que denomina “puerto seguro” para los acuerdos entre dos empresas que licencian derechos de tecnología para producir bienes o servicios. Si el acuerdo de las partes interesadas entra en la zona que la Comisión ha denominado “puerto seguro”, la UE asumirá que es legal y beneficioso, por lo que no será investigado ni sancionado.
De esta forma, aquellos acuerdos que cumplan con las condiciones establecidas se podrán beneficiar de una exención automática de la prohibición de acuerdos restrictivos. La Comisión explica que llegarán a generar eficiencias que compensan cualquier restricción, por lo que pasarán a ser válidos y aplicables legalmente sin necesidad de una evaluación individual por parte de los servicios comunitarios.
En el caso de que un acuerdo supere los límites de cuota de mercado o contenga restricciones excluidas, no se presumirá de partida ilegal, pero las empresas deberán realizar una evaluación individual para demostrar que su acuerdo no afecta a la competencia. La Comisión lo mirará con lupa y las empresas tendrán que demostrar que la colaboración realmente ayuda a mejorar la tecnología.
¿Cómo cumplir con los requisitos?
Para poder ser considerado como beneficiario de este “puerto seguro”, la alianza debe celebrarse entre dos empresas y que el objeto de la misma sea la concesión sobre derechos de tecnología para la producción de bienes y servicios. Entre los derechos cubiertos por la nueva legislación están las patentes, los conocimientos técnicos secretos, sustancias y determinados modelos de utilidad, diseños, topografías de semiconductores, así como certificados complementarios de protección y licencias de software.
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Eso sí, Bruselas rechaza aplicar la regulación a la simple reventa de software o acuerdos de investigación y desarrollo, como especialización, que tengan sus propios reglamentos específicos.
Los límites de cuota de mercado
La exención solo será automática si las partes no superan ciertos umbrales de poder. Por ejemplo, la cuota de mercado conjunta no puede exceder el 20% en los mercados de tecnología o producto afectados, del mismo modo que la cuota de mercado de cada una de las partes no debe superar el 30%. Si llegasen a superarse estos límites después de la firma, la exención seguirá siendo válida durante tres años, ya que Bruselas pretende permitir la adaptación del acuerdo a las reglas.
Pero incluso si se trata de empresas pequeñas, Bruselas sí que marca líneas rojas que harían desaparecer “el puerto seguro” y el acuerdo llegaría a considerarse ilegal. No se permitirán fijaciones de precios, ni repartirse el mercado entre compañías, y mucho menos limitar la producción.
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Bruselas distinguirá a partir de ahora entre cláusulas que anularán toda la excepción y aquellas que solo anularán la cláusula en sí. Si se detectan restricciones especialmente graves, todo el acuerdo perdería el beneplácito. Esto incluye la fijación de precios a terceros, la limitación de producción y el reparto de mercados o clientes.
Ahora bien, de tratarse de restricciones excluidas, solo la cláusula específica quedará fuera de la exención, pero el resto del contrato puede seguir siendo válido si es separable. Se consideran tales: obligar al licenciatario a ceder en exclusiva al licenciante las mejoras que realice sobre la tecnología o impedir que una parte cuestione la validez de los derechos de propiedad intelectual de la otra.
Tecnología al alncance de todos
Se establecen ahora también nuevas directrices que detallan cómo evaluar aquellos acuerdos complejos o que superen las cuotas. Así, se pondrá especial vigilancia en los acuerdos de pago por retraso, donde una empresa paga a un competidor potencial para que no entre en el mercado, lo cual puede llegar a ser una restricción por objeto.
Aquí entran aquellos casos donde varias partes ponen en común tecnologías. Bruselas recuerda que, para ser competitivos, deben ser transparentes, incluir solo tecnologías esenciales y licenciar en condiciones justas. Además, se introduce una nueva sección que regula a los grupos de empresas que negocian juntas licencias tecnológicas para no convertirse en cárteles de compradores que fuercen condiciones subcompetitivas.
En el Ejecutivo explican que lo que se pretende es que la tecnología circule y se difunda. Por un lado, a las empresas les da seguridad para invertir dinero en investigar sin el temor a que la tecnología les sea robada o sean multadas por colaborar. Los consumidores se pueden llegar a beneficiar en el caso de que las empresas logren mejores productos y más modernos a través de esta puesta en común.
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Una de las novedades más importantes que introducen los textos difundidos este jueves es el hecho de que por primera vez se incluya una sección específica que explica cómo evaluar los acuerdos de licencia sobre bases de datos protegidas cuando se usan para desarrollar bienes. El Ejecutivo quiere que los datos circulen para generar innovación, pero vigilando que no se usen para intercambiar información comercial sensible entre competidores.
Otra sección completamente nueva es la que tiene que ver con aquellas asociaciones en las que varias compañías que requieren tecnología se alían para negociar juntas las condiciones de las licencias. Bruselas intervendrá para esquivar cárteles de compradores que fuercen precios injustamente bajos.
El gabinete de Ribera opta por un equilibrio delicado entre abrir la puerta a una mayor circulación de la tecnología y mantener bajo control los riesgos de concentración y abuso. La actualización de las normas busca dar seguridad a las empresas en un entorno digital cada vez más complejo, pero deja claro que la flexibilidad no equivale a carta blanca. A partir de ahora, compartir innovación será más fácil, pero también estará más vigilado.