Los Veintisiete se habían emplazado a encontrar su propio “milagro económico” durante una cumbre prevista para el día de San José. Una cita destinada a debatir la estrategia económica del bloque y tratar de recuperar el liderazgo y la competitividad en aquellos sectores industriales en los que la Unión Europea empieza a quedar rezagada frente a los avances de otras potencias como China o Estados Unidos.
Sin embargo, los planes han quedado parcialmente truncados por la escalada de tensión en Oriente Medio, donde todo apunta a que los ataques entre Estados Unidos, Israel e Irán se prolongarán en el tiempo. Una situación que ha obligado a los europeos, una vez más, a reaccionar y prepararse para el impacto económico de un escenario geopolítico del que no forman parte directamente, pero cuyas consecuencias afectan de lleno al continente.
La Comisión Europea ya ha prometido que su estrategia de “Una unión, un mercado” no será el único anuncio de la jornada. Está previsto que el Ejecutivo comunitario dé a conocer también una batería de medidas —con especial atención al sector energético— para contener el posible impacto de una crisis prolongada.

A pesar de la crisis internacional, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, no desiste en su idea de situar la competitividad en el centro de la cumbre. Tras el retiro informal de líderes celebrado en el castillo de Alden Biesen, Costa encomendó a sus homólogos preparar “medidas concretas y plazos ambiciosos” de cara al encuentro. Europa pretende, precisamente el día en que Valencia prende fuego a sus fallas, pasar del papel quemado a la acción. “El objetivo general de esta agenda es reforzar la competitividad europea, potenciar nuestra autonomía estratégica y consolidar los cimientos de nuestro modelo social”, expresó Costa en una misiva remitida a los jefes de Estado y de Gobierno.
Para el dirigente portugués, la crisis abierta en Irán confirma la urgencia de encontrar propuestas que contribuyan a mejorar la asequibilidad de la vida cotidiana de los ciudadanos y que hagan que la Unión Europea sea “más resiliente ante futuras crisis”. Asimismo, considera necesario revisar los esfuerzos en curso para aumentar las capacidades comunitarias en defensa. A su juicio, el contexto actual demuestra el deber de “seguir impulsando el fortalecimiento industrial europeo como componente fundamental de la autonomía estratégica”.
El sistema eléctrico europeo, el dilema en la sala
En cualquier caso, el gran elefante en la sala será la situación del sistema eléctrico europeo. En este contexto, la delegación española que se trasladará a la cumbre planea basar su estrategia en la defensa de las energías renovables y del sistema de comercialización de créditos de carbono como garantía frente a nuevas dependencias energéticas del exterior.
No es casual que el Gobierno haya convocado una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros el día siguiente a la cumbre, en la que se aprobará un paquete de medidas anticrisis. Fuentes diplomáticas evitan adelantar posibles planes y prefieren esperar a que la Comisión articule una respuesta consensuada a nivel de bloque. “Debemos identificar los instrumentos necesarios para movilizarnos y garantizar una respuesta oportuna, coordinada y eficaz que proteja a nuestros ciudadanos y empresas”, trasladó Costa.
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El Ejecutivo comunitario, por su parte, propone evitar el retiro prematuro de activos energéticos, como las instalaciones nucleares existentes, al tiempo que anima a los Estados a ofrecer alivio inmediato en el precio de la electricidad para las industrias más afectadas.
Estrasburgo se adelanta
Antes de la cita en la rotonda Schuman, los eurodiputados, como es habitual, discutieron la semana anterior en Estrasburgo las prioridades que deberían seguir los líderes. Durante el pleno, los discursos se centraron en la posición que está siguiendo la Unión Europea en la guerra, así como en las controvertidas palabras de la dirigente alemana Ursula von der Leyen, quien aseguró que el continente no debía permanecer como el único guardián de un orden internacional basado en normas. Como ocurre en cada Consejo Europeo, Demócrata tomó el pulso del debate político en la Plaza de Luxemburgo.

En el Partido Popular Europeo temen que los costes de la guerra con Irán acaben pagándolos los ciudadanos europeos, especialmente a través del precio de la energía. En declaraciones a Demócrata, el eurodiputado Adrián Vázquez apuesta directamente por “aprobar rebajas en el IVA de la luz, el gas y los derivados del petróleo mientras dure esta situación”. “Quedarse de brazos cruzados y negar la realidad solo agrava el problema”, sostiene.
A su juicio, si Europa no garantiza precios energéticos estables, los servicios públicos y el funcionamiento cotidiano de las empresas europeas se verán comprometidos. Mientras tanto, el próximo miércoles el Ejecutivo comunitario dará luz verde a un régimen armonizado para empresas europeas, conocido como Régimen 28. En el grupo mayoritario de la Eurocámara celebran la medida como una oportunidad que podría suponer “una revolución para el mercado único”.
Vázquez señala que el acceso al capital sigue siendo el gran talón de Aquiles de las startups europeas, por lo que considera que el nuevo marco debería traducirse en una reducción de las trabas burocráticas sin que ello suponga un deterioro de los estándares laborales. “La prueba del algodón del Régimen 28 será que las empresas se lancen a utilizarlo”, defiende.
En un contexto de incertidumbre geopolítica, el Partido Popular también ve con buenos ojos avanzar en soluciones como el euro digital, que garantizaría mayor seguridad en los pagos de los ciudadanos europeos. “El objetivo final del euro digital es asegurar una Unión Europea inmune y resiliente ante todo tipo de crisis: desde apagones eléctricos o fallos en infraestructuras hasta las vulnerabilidades que supone depender de empresas con sede en terceros países para sostener nuestros sistemas de pago”, explica el eurodiputado.

Dentro del grupo socialista esperan que la cumbre sirva como acelerador político del expediente legislativo del euro digital, en un momento en el que, según consideran, el proceso ya está muy avanzado. El eurodiputado Jonás Fernández cree que los líderes europeos “deben mostrar la necesidad perentoria de cerrar el marco legal cuanto antes”.
Fernández coincide además con Vázquez en el diagnóstico del Régimen 28, al señalarlo como una vía para consolidar el mercado único más allá de las armonizaciones regulatorias, que a menudo resultan lentas y difíciles en sectores estratégicos. “Confío en que el Consejo Europeo apoye el trabajo de la Comisión para presentar una propuesta legislativa en las próximas semanas y que dicha propuesta sea un reglamento y no una directiva”, sentencia.
Para el eurodiputado Nicolás González Casares, la reciente escalada en Oriente Medio vuelve a demostrar que la Unión Europea sigue siendo vulnerable debido a su dependencia de combustibles fósiles importados.
Su receta para reducir la presión sobre los precios pasa por frenar la escalada militar internacional y evitar que Rusia se beneficie de la subida del petróleo y el gas. Dentro del marco europeo, Casares considera que existe margen de actuación inmediato. “El Clean Industrial State Aid Framework permite a los Estados conceder ayudas para reducir precios mayoristas, y la reciente reforma del mercado eléctrico introdujo herramientas para proteger a los consumidores y desacoplar los precios de la electricidad y el gas”, explica.

En este contexto, el socialista advierte de que “desmantelar el Pacto Verde o debilitar herramientas como el mercado de carbono sería un error histórico”, en referencia a algunas propuestas planteadas por el Gobierno italiano. En cambio, apuesta por mantener un marco predecible de descarbonización, que se fundamentaría en una estrategia energética posterior a 2030 alineada con el objetivo de neutralidad climática en 2050.
A la izquierda del PSOE, el grupo de los Verdes europeos insiste en que la energía debe ser tratada como “un bien de interés público”. “Necesitamos que el Consejo mande un mensaje firme a la Comisión para impulsar su paquete de energía ciudadana”, defiende el eurodiputado Vicent Marzà.Los Verdes respaldan propuestas como la protección frente a la pobreza energética o la prohibición de cortes de suministro, y reclaman que estas iniciativas se concreten en actos legislativos a partir del mandato político que surja del Consejo Europeo.

Marzà también respalda el euro digital como un proyecto público que garantice la autonomía monetaria bajo el liderazgo del Banco Central Europeo. “Los líderes europeos deben lanzar un mandato que garantice la privacidad de forma similar al efectivo y que impida la exclusión financiera de colectivos con menor acceso a medios digitales”, sostiene.
Respecto al Régimen 28, los ecologistas consideran que debería facilitar el desarrollo del mercado interno sin desencadenar una carrera a la baja en derechos laborales o sociales.
Noche de hogueras
“Aunque la energía es claramente la prueba más urgente, debemos redoblar nuestros esfuerzos para avanzar en la agenda de competitividad europea”, escribió Ursula von der Leyen en una carta previa a la reunión. En el documento señalaba que el Ejecutivo comunitario está llevando a cabo la primera revisión exhaustiva de las Directrices de Fusiones de la Unión Europea en más de veinte años.
El volumen de temas sobre la mesa augura una larga noche de San José en Bruselas. De hecho, en los pasillos del Consejo Europeo ya se empieza a hablar de la posibilidad de que la cumbre se prolongue durante dos días. “A pesar de los muchos temas importantes, mi objetivo es que nuestra reunión dure un solo día, si nuestras conversaciones lo permiten”, afirma Costa con el optimismo característico de la capital europea.