Cómo queda el calendario de la competitividad europea después del EUCO: propuestas, fechas y plazos clave

Los Veintisiete fijan un horizonte ambicioso —aunque lleno de ambigüedades— para relanzar el mercado único: simplificación normativa, impulso a la integración financiera y nuevas iniciativas industriales con fechas que se extienden hasta 2027, mientras la Comisión gana tiempo para concretar medidas en un contexto de presión geopolítica y dudas sobre la ejecución real

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Ilustración Demócrata

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Los funcionarios comunitarios coinciden en un diagnóstico durante los últimos meses en Bruselas. El mercado de capitales europeo y su autonomía se enfrentan a una serie de obstáculos que impiden que el continente sea plenamente eficiente. En la capital creen tener la respuesta a sus dolores de cabeza: las barreras a las actividades económicas transfronterizas y las prácticas de supervisión no alineadas, con herramientas débiles a nivel europeo que mantienen un fuerte sesgo doméstico.

Fuentes consultadas por Demócrata señalan tres ejes de actuación en este debate: la falta de integración unida a la escala del mercado, una supervisión fragmentada y barreras a la innovación. En comparación con Estados Unidos, la Unión Europea tiene un mayor número de entidades pequeñas, costes de transacción más altos y liquidez limitada. A esto se le suma el hecho de que las diferencias en las prácticas de supervisión para mismas actividades estarían generando ineficiencias y aumento de los costes operativos para aquellas compañías que desarrollan su labor en diversos Estados.

Incluso hay voces en los pasillos europeos que estiman que “las barreras internas en el mercado único son equivalentes a un arancel de más del 100%”. Todo esto en un momento en el que la Unión Europea dice estar reforzando su autonomía estratégica para romper el esquema concebido hasta ahora, en el que Estados Unidos brindaba el paraguas de la seguridad y China el de los productos competitivos.

Un nuevo impulso político con plazos difusos

Con la misión de redoblar sus esfuerzos en este ámbito, los líderes europeos encomendaron a la Comisión Europea el diseño de una estrategia clara “con plazos y medidas concretas” después de su retiro informal en febrero. Ante una reunión de la industria belga, la presidenta Ursula von der Leyen llegó a confesar su malestar por el hecho de que la legislación adoptada durante los últimos años no estuviera recabando los resultados esperados.

Así, la cumbre del Consejo Europeo de este jueves se planteaba como la nueva casilla de salida. El km 0 para que el continente comenzase a recuperar su liderazgo económico. No fue del todo así. Superada la “obligación” de reaccionar ante la guerra iniciada por parte de Estados Unidos e Israel en Irán, los Veintisiete se reservaron la cena para discutir estos asuntos.

En la práctica, sirvió como una patada hacia adelante, donde el Ejecutivo no desveló todos los detalles de su plan “Una Europa, un mercado”, pero sí fijó unos plazos concretos para los próximos meses. No dejes para hoy lo que puedes hacer mañana. Las conclusiones adoptadas a medianoche incluyen el matiz de que los Estados pondrán en marcha su nueva agenda durante este 2026 “cuando sea posible” y “a más tardar a finales de 2027”.

Mercado único, simplificación y derechos

El leitmotiv que se puede esperar de este nuevo impulso es el hecho de idear un sistema en el que “empresas de todos los tamaños” se vean en la capacidad de poder operar “sin obstáculos en el mercado único” mediante “normas armonizadas a nivel de la Unión Europea”. En las capitales se presta especial atención al hecho de que se refuerce “la libre circulación de trabajadores mediante la mejora del reconocimiento mutuo de cualificaciones profesionales”.

Antes de diciembre se quiere lograr el principio de “solo una vez”, incluso mediante una Cartera Empresarial. El objetivo de fondo es simplificar procesos administrativos aprovechando la digitalización.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, abogó en la sala del Consejo Europeo por mantener los pilares sociales de la Unión incluso en los debates sobre la simplificación regulatoria. De esta manera, los Estados se han comprometido a “reforzar la protección de los consumidores” utilizando como base una nueva iniciativa que el Ejecutivo presentará también en el último trimestre del año relativa a la comercialización de productos, especialmente sobre aquellos no conformes procedentes de terceros países.

Esto no es todo en cuanto a la libre circulación. La Comisión también ha recibido el encargo de elaborar antes de diciembre una propuesta para acabar con la fragmentación de los requisitos de etiquetado y envasado de productos, apoyándose en soluciones digitales. “Esto debería abordar el impacto negativo de las restricciones territoriales de suministro que fragmentan el mercado único”, sostiene el documento de conclusiones.

Escala, competencia y simplificación regulatoria

Así, el gabinete Von der Leyen deberá cumplir con el mandato de respaldar a las compañías en su lucha por alcanzar la escala necesaria para competir a nivel mundial. Los jefes de Gobierno están de acuerdo en que esto también hace referencia “a la revisión en curso de las directrices sobre concentraciones”, que, dicen, deberá seguir garantizando una competencia efectiva.

Lo cierto es que el inicio del segundo mandato de la alemana ha estado caracterizado por la agenda de simplificación desplegada, con prácticamente una decena de paquetes ómnibus, de los cuales solo tres —entre ellos el relativo a las responsabilidades climáticas de las empresas— han completado su tramitación.

Pese a que, como la dirigente reconoció, no está “satisfecha” con la velocidad que está tomando la tramitación de estos paquetes entre los colegisladores y, por tanto, con su impacto real en el tejido productivo, los Estados están dispuestos a “mantener el impulso para reducir las cargas derivadas de la legislación existente”.

En el horizonte: culminar antes de finales de 2026 todos los paquetes ómnibus pendientes, incluido un ambicioso paquete ómnibus sobre IA antes de julio de 2026.

Energía, industria y autonomía europea

Más allá de completar los paquetes ya presentados, los Veintisiete salieron de la sala del Consejo Europeo con la voluntad de que el Ejecutivo “presente nuevas iniciativas para acelerar los procedimientos de planificación de permisos”. Ahora bien, la clave no estaría solo en desarrollar nuevos textos legales, sino en que “el Parlamento Europeo y el Consejo eviten introducir cargas adicionales en los actos jurídicos de la UE”.

Con todo, uno de los retos a los que Von der Leyen tendrá que hacer frente en los próximos meses será el de la revisión del sistema de comercio de emisiones. Los europeos quieren que la reforma que se presentará “a más tardar en julio de 2026” ayude a reducir la volatilidad del precio del carbono y mitigue su impacto en los precios de la electricidad, así como en la deslocalización de actividades. Las delegaciones creen que existe un cierto consenso en mantener su papel “esencial” como señal de mercado que impulsa la inversión.

En materia energética, los Estados miembros quieren que los colegisladores acuerden en 2026 un ambicioso paquete sobre redes “para construir rápidamente la infraestructura necesaria, garantizar su resiliencia y mejorar las interconexiones a nivel transeuropeo”. Incluso se abre la puerta a simplificar los procedimientos de autorización.

Tras la cumbre informal de febrero, la Comisión presentó su iniciativa conocida como “Made in Europe”, que prioriza la adquisición de productos europeos en los procesos de contratación pública. Los Veintisiete han pactado que su tramitación se cierre este mismo año para proteger a sectores clave frente a la competencia desleal “incluso mediante el uso oportuno de instrumentos de defensa comercial”.

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Además, el Consejo Europeo ha instado a culminar antes de 2027 las negociaciones sobre las propuestas legislativas relativas a la titulización, las pensiones complementarias y el paquete de integración y supervisión del mercado. Esto pasa también por la propuesta del euro digital, el régimen 28, la soberanía tecnológica y el marco del sector bancario.

“El Consejo pide a la Comisión y a los colegisladores que profundicen en la integración del mercado bancario de la UE avanzando hacia la culminación de la Unión Bancaria”, culminan las conclusiones de la cumbre de marzo.

Una carrera contrarreloj en Bruselas

Tras horas de negociaciones centradas en la reacción europea a una guerra en la que no deciden y después de posponer los debates estratégicos, la Comisión tiene que cumplir los deberes en un tiempo récord poco habitual en Bruselas. No es tarea menor: lograr reescribir en nueve meses las trabas que han impedido el crecimiento del continente durante los últimos años.