¿Qué gana España con el acuerdo UE-Australia? Claves del fin de los aranceles al motor y al Queso Manchego

Europa blinda su sector agroalimentario y el motor eléctrico en un pacto que suprime el 99% de los aranceles: un mercado de 17.700 millones que protege al Queso Manchego, impulsa el Jerez y abre las puertas del Pacífico a 3.000 ingenieros y científicos

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Tras constatar la pérdida de confianza en sus socios tradicionales, la Unión Europea no desiste en su búsqueda de nuevas vías que le sirvan para diversificar sus alianzas, así como sus zonas de interés. Este empeño ha llevado a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, hasta Australia para la firma de un fortalecimiento histórico de las relaciones entre ambas potencias.

La distancia geográfica no justifica el alejamiento estratégico, creen en Bruselas. La dirigente comunitaria afirma que la alianza “impulsa la prosperidad a través de un comercio basado en normas”, junto con una colaboración “para defender las instituciones globales”. “Y enviamos un claro mensaje al resto del mundo: la amistad y la cooperación son lo que más importa en tiempos de incertidumbre”, ha declarado este martes al explicar que las potencias están comprometidas con la construcción de un futuro más limpio y digital.

Firma del acuerdo Comisión Europea - Australia (EBS) -

Un acuerdo integral: comercio, seguridad e investigación

La conclusión de las negociaciones ha resultado materializarse en un Acuerdo de Libre Comercio, la adopción de una asociación de seguridad y defensa y el inicio de las discusiones sobre la asociación del país oceánico a Horizonte Europa, el programa de investigación e innovación “más grande del mundo”.

El acuerdo de libre comercio tiene el objetivo, según reconocen en Bruselas, de impulsar la prosperidad mutua mediante el comercio basado en reglas y la apertura de mercados. Se estima que las exportaciones de la Unión Europea a Australia podrían crecer hasta un 33 % en la próxima década, lo que alcanzaría los 17.700 millones de euros anuales. Además, la inversión del continente en la región podría tener el potencial de aumentar más del 87 %.

La apertura de nuevos horizontes 

Lo novedoso del anuncio es la eliminación de más del 99 % de los aranceles sobre las exportaciones de bienes de la Unión Europea, lo que ahorrará a las empresas aproximadamente 1.000 millones de euros al año en barreras comerciales. Eso sí, se excluirán de esta liberalización ciertos productos de acero por ambas partes.

Junto con la parte comercial, se abrirá el mercado de servicios australiano en sectores clave como los financieros, las telecomunicaciones y el transporte marítimo. Las empresas comunitarias podrán licitar también en contratos de contratación pública del Ejecutivo australiano en igualdad de condiciones con las empresas locales.

La Comisión Europea quiere facilitar que los profesionales del bloque trabajen en la potencia del Pacífico, estableciendo cuotas de entrada de más de tres mil investigadores e ingenieros en prácticas por año. El texto legal recoge un capítulo dedicado exclusivamente a las pequeñas y medianas empresas para facilitarles información, mientras se reducen los costes de exportación gracias a procedimientos aduaneros digitalizados.

El acuerdo alcanzado prohíbe los requisitos de localización de datos, garantizando un entorno en línea abierto y seguro, a la vez que se mantienen los estándares de protección de datos personales propios de la Unión Europea. Ahora bien, ambas potencias pretendían que esta apertura comercial estuviera equilibrada con la protección de sectores sensibles para los europeos.

Denominación de origen

En materia de exportaciones de la Unión Europea, se eliminarán los aranceles para productos estrella como el vino desde el primer día, quesos en un plazo de tres años, chocolates, dulces y preparaciones de frutas y verduras. Por su parte, Australia protegerá 165 nombres de alimentos y 231 bebidas espirituosas de la UE, como el Queso Manchego, el Irish Whiskey y el Mazapán de Lübeck. Respecto al Prosecco, los productores australianos deberán dejar de usar este nombre tras un periodo de transición de una década.

Para productos como la carne de vacuno, ovino, azúcar, arroz y algunos lácteos, está previsto que se apliquen cuotas arancelarias, estrictamente calibradas que permitirán importaciones limitadas desde Australia. Por ejemplo, la carne de vacuno tendrá una cuota de 30.600 toneladas que se introducirá gradualmente en 10 años.

Las líneas rojas 

Entre los estándares no negociables, Bruselas se ha negado a modificar aquellos relativos a la seguridad alimentaria de la Unión Europea. Todas las importaciones deberán cumplir con las reglas comunitarias, incluyendo aquellas que tienen que ver con pesticidas. En este sentido, la Comisión reafirma el principio de precaución, permitiendo a la UE actuar para proteger la salud pública incluso si la evidencia científica no es concluyente.

Ambas potencias reconocen el papel de la región pacífica como una de las grandes productoras de materias primas esenciales como el litio, el magnesio y el aluminio. Por esta razón, la alianza comercial quiere garantizar un acceso predecible para los europeos al prohibir monopolios de exportación y restricciones arbitrarias.

Con todo, se trata del primer acuerdo firmado por la Unión Europea que incluye un artículo dedicado a comercio e igualdad de género. También se estipulan compromisos vinculantes y sancionables sobre el Acuerdo de París para el clima y los estándares laborales fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo. En materia de seguridad, Europa y Australia se han marcado el objetivo de establecer un marco institucional para abordar los retos geopolíticos actuales. Así, se va a desarrollar una coordinación en inteligencia artificial, seguridad espacial, no proliferación y desarme.

¿Qué viene ahora? 

Como en anteriores ocasiones en las que se ha dado luz verde a acuerdos similares, como en el caso de Mercosur o la India, los textos anunciados este martes deberán ser adoptados por el Consejo de la Unión Europea, es decir, los responsables de comercio del bloque, y recibir el consentimiento del Parlamento Europeo antes de que el acuerdo pueda entrar en vigor. Todo ello, una vez que Australia también lo haya ratificado.

En el departamento de comercio de la Comisión Europea afirman que el acuerdo llega en el momento oportuno. “Se trata de crear oportunidades de negocio y apoyar el empleo. Nuestro comercio ya sustenta 460.000 puestos de trabajo europeos; imaginen el potencial, con un crecimiento previsto del 33 % en las exportaciones de bienes de la UE durante la próxima década”, ha destacado el comisario Maroš Šefčovič.

Impacto en España: oportunidades y protección

El impacto del acuerdo en España se verá reflejado principalmente en la protección de sus productos. Por ejemplo, es especialmente relevante el paso dado para el sector agroalimentario nacional, ya que se incluyen salvaguardias para la protección de derechos de propiedad intelectual en el mercado australiano.

Aparte del queso manchego, el vinagre de Jerez también recibirá protección total tras un breve periodo de transición en el que los productores australianos que usaban el nombre de buena fe deberán dejar de hacerlo. Australia liberalizará totalmente el acceso a su mercado para turismos desde el primer día. Esto favorece a las plantas de fabricación en España, especialmente en el ámbito de los vehículos eléctricos, ya que el 75 % de ellos estarán exentos del impuesto australiano a los coches de lujo.

El acuerdo elimina aranceles para ciertas frutas, hortalizas y sus conservas, así como aquellos aranceles industriales, lo que terminará por beneficiar a las exportaciones españolas de productos químicos y bienes de equipo.