Horas después de que la Casa Blanca confirmase que ha empezado ya a estudiar las opciones para comprar la isla de Groenlandia, la única posición oficial sobre el papel a nivel comunitario es el comunicado firmado por las seis principales potencias del continente. El Ejecutivo, por su parte, ha cancelado su rueda de prensa diaria este miércoles alegando la celebración de una reunión extraordinaria de los ministros de Agricultura que negocian la nueva PAC hoy en Bruselas.
El martes, los jefes de Gobierno de Francia, Alemania, Italia, Polonia, España, Reino Unido y Dinamarca remitieron un comunicado a la administración estadounidense en el que pedían respetar la soberanía de la isla danesa. El texto recordaba que el futuro de Groenlandia y Dinamarca solo podría pasar por sus propios ciudadanos. Una advertencia que iba acompañada de otra que defendía que la estabilidad en el Ártico debía alcanzarse “de manera colectiva” entre todos los aliados de la OTAN, “incluido Estados Unidos”.
🔴La UE responde a las amenazas sobre Groenlandia: “Cualquier cambio en la integridad territorial lo deciden los groenlandeses y daneses”
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Bruselas no observa semejanzas con Venezuela: “Está cubierta por la OTAN”https://t.co/e91vDAWJKA pic.twitter.com/L0nQ0sKM7J
El documento recalca que para la Alianza Atlántica la zona ártica “es una prioridad clave” y que “los aliados europeos están intensificando sus esfuerzos”, reforzando su presencia, sus actividades y sus inversiones con el fin de “mantener el Ártico seguro y disuadir a los adversarios”. “Groenlandia pertenece a su pueblo”, recoge el comunicado, en el que los dirigentes subrayan que el Reino de Dinamarca —entre cuyos territorios se encuentra el territorio autónomo de Groenlandia— integra la OTAN.
La Casa Blanca tiene nuevo objetivo
Desde la administración que dirige Donald Trump ya han ratificado su voluntad de hacerse con la que es la isla más grande del mundo alegando motivos de “seguridad nacional”. En su departamento “están discutiendo una gama de opciones para perseguir este importante objetivo de política exterior”, según recoge la BBC. Se subraya que el uso de acción militar es una de las opciones que el dirigente mantiene abiertas.
Bruselas explicó el lunes que la isla se trata de un territorio autónomo del Reino de Dinamarca, lo que en la práctica supone ser un “aliado de Estados Unidos”. La portavoz del Ejecutivo, Paula Pinho, justifica su posición por el amparo de la OTAN. “Apoyamos plenamente a Groenlandia”, ha afirmado hoy en rueda de prensa.

Sin embargo, el asesor principal de Seguridad Nacional de Trump, Stephen Miller, se apresuró en recordarle a la Comisión que Estados Unidos es la principal potencia de la Alianza Atlántica. Su esposa fue la que abrió el nuevo roce diplomático con Dinamarca tras compartir en su cuenta de X un mapa de Groenlandia. En la imagen, la isla aparecía cubierta por la bandera de Estados Unidos y acompañada por un mensaje de tono amenazante: “Pronto”.
SOON pic.twitter.com/XU6VmZxph3
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"Un socio esencial"
En línea con lo inicialmente defendido por el Ejecutivo comunitario, los jefes de Gobierno de las seis principales potencias del continente reincidieron en la idea de la soberanía de los Estados como “principios universales”, en una declaración en la que subrayaban igualmente que para este objetivo “Estados Unidos es un socio esencial” como miembro de la OTAN y en virtud del acuerdo de defensa suscrito en 1951 entre el Reino de Dinamarca y el país norteamericano.
Así y todo, en el gabinete de Ursula von der Leyen no han reaccionado a las informaciones que detallan la reunión del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, con legisladores a puerta cerrada en la que habría desgranado parte de sus planes para la isla.
Detrás del plan, Marco Rubio
En un encuentro con congresistas de las comisiones de las Fuerzas Armadas y de Política Exterior para conversar acerca de la acción militar sobre Venezuela, algunos trasladaron su malestar por los reincidentes comentarios de Trump en relación con el territorio danés. Ahí, Rubio explicó que estarían estudiando la vía de adquirir la isla. Eso sí, no detalló ante los senadores cómo funcionaría el plan, pero dijo que los principales asesores del presidente están trabajando en una propuesta actualizada para abordar la situación.
El Gobierno danés viene recordando, al igual que distintas fuentes comunitarias, que un ataque de Washington contra Groenlandia podría conllevar el fin de la alianza atlántica. Por ello, Copenhague viene exigiendo respeto a su soberanía. No es la primera vez que el magnate estadounidense muestra abiertamente sus intenciones sobre la isla. Ya lo hizo durante su primer mandato, cuando los daneses le recordaron que el “territorio no está en venta”. Groenlandia tiene una población de unos 57.000 habitantes en 2,1 millones de kilómetros cuadrados y depende de los ingresos de la pesca y de la ayuda económica anual de Dinamarca, que cubre cerca de la mitad de su presupuesto.

La importancia estratégica del Ártico
¿Por qué esta obsesión? Groenlandia es un territorio estratégico desde el punto de vista militar debido, principalmente, a su ubicación geográfica privilegiada entre América del Norte, Europa y Rusia. Situada en pleno Ártico, la isla se encuentra en la ruta más corta que seguirían posibles misiles balísticos intercontinentales, lo que la convierte en un punto clave para los sistemas de alerta temprana y defensa antimisiles.
Esta importancia se refleja en la presencia estadounidense en la base aérea de Thule (Pituffik Space Base), fundamental para la vigilancia aérea y espacial y para el seguimiento de misiles y satélites. Desde Groenlandia es posible controlar amplias zonas del Atlántico Norte y del Ártico, regiones cada vez más relevantes en el contexto de la rivalidad entre grandes potencias.

Además, el deshielo del Ártico está abriendo nuevas rutas marítimas y aumentando el interés geopolítico por la zona, lo que refuerza el valor estratégico de Groenlandia para la OTAN y, en particular, para Estados Unidos. En este contexto, el territorio no solo funciona como un punto de defensa, sino también como un elemento de disuasión y proyección de poder en una región clave para la seguridad global.