Cuatro años de guerra en Ucrania mantienen en tensión la unidad europea

Mientras Ucrania sigue defendiendo su soberanía frente a la agresión rusa, la Unión Europea enfrenta divisiones internas que complican la entrega de ayuda militar y económica, poniendo a prueba la cohesión política y la capacidad de acción frente a uno de los conflictos más graves del continente en décadas

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Cuatro años después de que las fuerzas rusas cruzaran la frontera ucraniana e iniciaran la guerra que se prolonga hasta día de hoy, Bruselas mantiene su compromiso con el país que dirige Volodímir Zelensky. Pese a que cada vez más se muestran las fisuras del bloque, con Hungría liderando el grupo de países propensos a paralizar la acción ofensiva europea, las instituciones comunitarias aprovechan la fecha marcada en el calendario para reafirmar sus promesas.

El presidente ucraniano se ha dirigido este martes al Pleno del Parlamento Europeo para agradecer su “posicionamiento firme”, pero también para lanzar una petición que sonaba a un grito de socorro. Zelensky no ha querido esquivar la negociación del préstamo de 90.000 millones de euros para la seguridad de su país, actualmente en stand by. Ha sido el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, quien lo ha decidido bloquear hasta que se repare el oleoducto Bruzhaba, dañado, de acuerdo con las autoridades de Kiev, en un ataque ruso, y que sirve como flujo de entrada de petróleo en Budapest.

Zelensky lanza un grito de socorro al Parlamento Europeo

“Se tiene que poder aplicar”, ha dicho Zelensky ante la propuesta que aprobaron los líderes europeos en la madrugada del Consejo Europeo de diciembre. En aquel entonces, se decidió excluir, en caso de que fuera necesario hacer uso de la deuda comunitaria para la movilización millonaria al país de Orbán, junto con Eslovaquia y República Checa. “El Parlamento firmará el texto legislativo del préstamo, lanzando un mensaje: la seguridad de Ucrania es la seguridad de Europa”, ha rematado la presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola.

De esos 90.000 millones, 60.000 millones están previstos para necesidades militares. En un comunicado distribuido por la Comisión Europea, su presidenta Ursula von der Leyen ha asegurado que “el primer pago se realizará lo antes posible”.

Las demandas del líder ucraniano no se han quedado ahí. Zelensky ha pedido a los legisladores una fecha concreta para que se materialice la adhesión de Kiev a la Unión Europea: “Es importante para nosotros que nos den una fecha. Resulta fundamental que todos los procesos diplomáticos sigan como respuesta a la guerra”, han sido sus palabras. Lo cierto es que los esfuerzos avanzan hacia la alineación política con el continente, especialmente en política exterior —donde ya roza el 99 % de convergencia—, digitalización y reformas aduaneras, incluso en pleno contexto de guerra.

Retos internos de Ucrania

El último informe elaborado por la Comisión Europea sobre el estado de los procesos de adhesión de los países candidatos revelaba que el verdadero examen sigue estando dentro de las propias fronteras del país. La consolidación de un marco anticorrupción sólido e independiente, la renovación efectiva del poder judicial y las reformas estructurales pendientes en el Estado de derecho son los retos a más corto plazo. Así, en la capital comunitaria se reconocen progresos tangibles, a la vez que se mantiene el listón alto en el capítulo más sensible del proceso, consciente de que la credibilidad de la ampliación depende tanto del impulso político como de la profundidad real de las reformas.

“Los Estados miembros han proporcionado a Ucrania una asistencia energética sin precedentes”, versa el texto firmado por Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, que abre la puerta a un nuevo paquete de apoyo para la entrega de emergencia de generadores y ayuda humanitaria. El objetivo es mejorar la resiliencia energética del país agredido para evitar que se repita la emergencia actual. Bruselas estudia un plan de seguridad energética que se centraría en la reparación y el refuerzo de las redes, la rápida activación de las centrales eléctricas dañadas y el rápido despliegue de la producción descentralizada de renovables.

Presión sobre Rusia 

Zelensky considera que se deben mantener todas las vías desplegadas contra Rusia: “Desde sanciones hasta medidas de protección”, lanzando otro dardo a la Hungría de Orbán, que en la reunión de los responsables de Asuntos Exteriores de los Veintisiete se opuso a aprobar el vigésimo paquete de sanciones contra el Kremlin. “Lamentablemente no hemos llegado a un acuerdo. Es un mensaje que no queríamos transmitir hoy”, dijo la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, tras el encuentro.

Sobre las negociaciones en curso en busca de una paz en la región, Kallas se mostró partidaria de incrementar la presión sobre Moscú para que acepte realizar concesiones. En los servicios diplomáticos aseguran que para que la guerra termine se necesitarán gestos por ambas partes. Eso sí, ante la propuesta de interlocutar directamente con Vladímir Putin, la ex primera ministra de Estonia pide: “Definir qué se quiere tratar antes de ver quién se sienta en la mesa de negociación”.

Unidad ¿europea? 

Ante los eurodiputados, el líder ucraniano ha razonado que Putin “no puede aceptar que la gente viva de manera distinta a la que él preferiría”. Además, durante su intervención pidió a los europeos mantener la unidad mostrada al inicio de la invasión hace cuatro años: “Tenemos que mantener la misma fuerza que teníamos el día de la invasión”.

En el turno de intervenciones, la presidenta del grupo socialista europeo, Iratxe García, ha lanzado un dardo a los grupos a su derecha al afirmar que cada vez que se llega a acuerdos con la familia política de Orbán “se está traicionando al pueblo ucraniano”. Para la española, el préstamo de reparaciones “no es suficiente”, por lo que ha insistido en la idea de confiscar definitivamente los activos rusos congelados en bancos europeos para garantizar la reconstrucción del continente el día después del alto al fuego.

“Nuestros esfuerzos en apoyo a Ucrania también miran al día siguiente, cuando terminen los combates”, sostienen en el Ejecutivo comunitario. La Unión Europea y sus Estados miembros, de acuerdo con sus respectivas competencias, “están dispuestos a contribuir a unas garantías de seguridad sólidas y creíbles para asegurar que Rusia nunca más pueda atacar a Ucrania”.

Aniversario con lecciones estratégicas

Cada 24 de febrero, el aniversario sirve a las instituciones comunitarias para redoblar su ofensiva discursiva y diplomática contra el Kremlin, asumiendo que mientras protege Ucrania está defendiendo su propia soberanía. Mientras avanzan unas conversaciones de paz en las que Europa no lleva la voz cantante y se atasca su capacidad de aplicar nuevas sanciones contra Putin, Bruselas se conforma con sus llamamientos “a la paz segura y duradera”.

Este aniversario deja claro que la cohesión europea frente a la agresión rusa no es solo simbólica: es una prueba de resistencia política, militar y diplomática. La UE, consciente de que la seguridad de Ucrania es también la suya propia, busca equilibrar la solidaridad con la acción concreta, demostrando que su compromiso no se limita a palabras, sino que incluye apoyo financiero, militar y estratégico a un país cuya estabilidad determina en buena medida el futuro del continente.