Susana del Río: “El fortalecimiento de la Defensa europea es la llave de nuestra Seguridad común”

La Unión Europea afronta un momento decisivo en el que debe “volver al centro” para redefinir su estrategia: entre la presión geopolítica global, la necesidad de reforzar su autonomía estratégica y el reto de equilibrar competitividad y regulación, Susana del Río analiza en Demócrata cómo Bruselas busca transformar su capacidad reactiva en liderazgo proactivo mientras se juega su papel como actor clave en el nuevo orden internacional

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Susana del Río; foto de Israel Cánovas, cedida por El Independiente

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En el tenis, después de moverte ágil, parar, medir y ejecutar el impacto, hay que regresar “al centro”. Es la posición más eficiente para defender la siguiente jugada y desplegar estrategia. Un plan continuo que se desarrolla gestionando cada punto. De cambiar la pista por la rotonda Schuman, la Unión Europea juega hoy en día en una situación similar. Susana del Río, jugadora de tenis de alta competición durante sus años de estudiante explica con este ejemplo cómo se busca y encuentra el consenso tan importante tanto a nivel político como empresarial. La Unión Europea debe encontrar su “centro” para redefinir su estrategia geopolítica global.

Desde Bruselas hasta Madrid, al otro lado del teléfono emerge una de las voces con mayor reputación en el análisis de las políticas comunitarias de España y de la UE. Es doctora cum laude en Ciencias Políticas, y premio extraordinario de doctorado en Ciencias Sociales y Jurídicas. Es miembro del Comité de expertos independientes de la Comisión Europea para diversas iniciativas y directora de distintos ciclos sobre el análisis de la política europea y su impacto en los sectores empresarial, jurídico y financiero. Del Río ha dedicado su trayectoria a analizar con máxima precisión cada uno de los saques de las instituciones europeas.

Después de recorrer alguno de los foros más relevantes en política exterior con la presentación de su libro Doce mujeres europeas. Construyendo la Unión Europea—donde narra el proceso de integración europea y sus ejes de actualidad analizando el proyecto común europeo a través de doce referentes enlazadas a los valores de Europa— atiende a Demócrata en un momento de profunda relevancia para los europeos. Entre el compás de reunión y reunión, logra hacer un parón en la agenda para analizar en profundidad el proceso transformador que entrelaza el destino de los Veintisiete.

Pregunta: ¿Dónde está ahora mismo la Unión Europea?

Respuesta: En un tiempo decisivo. Europa está definiendo su poder estratégico porque no debe permitir que otros lo definan. Y aquí hablo de Europa, nuestro poder continental. En la vertebración de la geopolítica del mapa global actual es fundamental que pongamos mucha atención en el poder continental de la Unión Europea. Europa tiene una capacidad de impacto geoestratégico enorme.

Pregunta: En su libro Doce mujeres europeas, la palabra que acompaña a la presidenta Von der Leyen es “gestión”. Su segundo mandato se está caracterizando por una apuesta por la simplificación de regulaciones que marcaron la legislatura anterior.

Respuesta:  En la primera legislatura en la que fue presidenta de la Comisión Europea es cierto que, después del tsunami del COVID-19, la Unión tuvo que dar respuestas muy rápidas y las dio, respuestas tangibles. ¿Qué hay más tangible que salvar vidas con una campaña de vacunación coordinada europea a pesar de que la Unión Europea no tiene competencia en sanidad?

Y luego el despliegue de una deuda conjunta, mancomunada, europea, que son los fondos de recuperación Next Generation EU y sus dos vectores, el Pacto Verde Europeo y la digitalización.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, a 14 de febrero de 2026 Sven Hoppe/dpa -

En este segundo mandato, en el que continúa siendo presidenta de nuestro ejecutivo europeo —me gusta resaltar “gobierno europeo”— las respuestas están siendo rápidas. La Unión Europea, que siempre tiene una capacidad reactiva ante las crisis, está comenzando una andadura proactiva.

Una Unión Europea proactiva en la que la Comisión está proponiendo, impulsando, desplegando diferentes programas, instrumentos y herramientas.

P: ¿Está siendo Bruselas ambiciosa en esta agenda de simplificación regulatoria?

R: Aquí, como en casi todo, observamos una de las señas de identidad de la UE que es buscar el equilibrio en el marco de proceso de toma de decisión y, por tanto, en sus respuestas.

Es cierto que agilizar trámites para que las empresas avancen y consoliden el objetivo de la Autonomía estratégica europea con realismo es necesario. Es clave que la empresa no se encuentre encorsetada para que el tejido empresarial europeo gane competitividad. Esta es la competitividad que en la que Mario Draghi centra su informe, muy bien desglosado, en relación con una Europa competitiva.

Pero al mismo tiempo, es muy importante que la Unión Europea continúe siendo fuerte y ejemplo en modelo regulatorio. En un mundo en el que el tablero global se está reorganizando, con modelos emergentes como Estados Unidos, China o India, donde algunos líderes como Trump en ocasiones desacoplan, por ejemplo con sus aranceles y decisiones, el equilibrio global, es muy importante que la UE continúe siendo un ejemplo en regulación, en orden.

La regulación como orden, la regulación como modelo normativo. Por ejemplo, la ley de inteligencia artificial, la primera del mundo, que es europea. Se debaten algunos de sus parámetros pero lo más importante es que la UE ha aportado una ley de inteligencia artificial al mundo.

Esta simplificación regulatoria es necesaria en la agenda europea para empresas, mercado de capitales, comercio y entidades financieras, pero siempre manteniendo un equilibrio y un modelo normativo. Aquí también se cimenta el poder integrador de la UE y su aportación a un mundo convulso que navega actualmente en la incertidumbre.

Pregunta: Se están presentando otras iniciativas como el Régimen 28, la revisión de los ETS o las encaminadas a la unión bancaria, por citar algunos ejemplos. ¿Servirán para que Europa recupere competitividad frente a Estados Unidos y China?

Respuesta: Sí, servirán. Claro que servirán. Desde el primer momento en que leí el informe de Enrico Letta, “Mucho más que un mercado: velocidad, seguridad, solidaridad”, lo primero que me llamó la atención fue el Régimen 28 europeo, un país virtual, un país societario común en el que las empresas puedan realizar transacciones, también creación de nuevas empresas, actividad financiera y comercial de manera ágil con una regulación común. La piedra angular del que también denomino “registro 28” es el instrumento para la empresas europeas EU Inc.

Además del Régimen 28, la Unión Europea está demostrando que es proactiva con instrumentos como el Schengen militar, el programa SAFE, la Ley de Aceleración Industrial o el Made in Europe. Quiero destacar el instrumento AGILE presentado recientemente por el comisario de Defensa y Espacio Andrius Kubilius. El programa está dotado de 115 millones de euros para la aceleración de proyectos tecnológicos implementando innovación ágil en la industria de Defensa.  También quiero destacar la herramienta “AI Continent”, orientada a inteligencia artificial y a la doble transición ecológica y digital.

Y todo esto hay que enlazarlo con el Marco Financiero Plurianual 2028-2034. El tejido empresarial debe estar muy atento al diseño del nuevo presupuesto europeo.

Considero que todas estas iniciativas van en la buena dirección porque son catalizadoras del crecimiento empresarial y de competitividad. Podemos decir que el nudo gordiano es la conjugación entre los valores europeos —democracia, Estado de derecho, derechos fundamentales— y la puesta en marcha, desarrollo e implementación de respuestas tangibles que hagan a Europa competitiva en el tablero geopolítico actual.

Pregunta:  A la vista de que los acontecimientos apuntan a una desaparición del paraguas de seguridad de Estados Unidos, ¿cómo se imagina ese brazo europeo de la OTAN del que tanto se habla?

Respuesta: Espero que ese brazo europeo de la OTAN se fortalezca pero que también se continúe complementando con el brazo de Estados Unidos, con nuestro gran acuerdo transatlántico para la defensa.

Yo creo que es muy importante que los aliados continúen complementándose, porque lo necesitamos.

Es cierto que los acontecimientos, por ejemplo, en el Estrecho de Ormuz y la guerra en Ucrania que acaba de cumplir cuatro años, hacen que a veces se desencaje. Me parece apropiada y que transmite bien el mensaje la palabra francesa “decalage”.  Ese nuevo acoplamiento entre cómo estaba configurado el orden internacional y cómo está reconfigurándose y evolucionando ahora.

Respecto a la OTAN, Europa también tiene que contar con una defensa propia, con una defensa con la que pueda mirar a los aliados, en concreto a Estados Unidos y a líderes como Trump, reafirmando su propia capacidad militar.

El comisario de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, en una rueda de prensa. CLAUDIO CENTONZE / EUROPEAN COMMISSION -

El fortalecimiento de la defensa europea es la llave de nuestra seguridad común. Sin seguridad no hay estabilidad y, por tanto, no hay crecimiento. Esta secuencia, y acción, es clave para que se desarrolle un verdadero despertar geopolítico real de la Unión Europea que ya se está produciendo. Europa está despierta. Esto hay que hacerlo siempre con una escucha muy atenta al tejido empresarial, en concreto a la industria. Estamos en una etapa de reindustrialización europea.

Pregunta: ¿Cómo se materializaría un ejército europeo?

Respuesta: Yo recuerdo un discurso de Angela Merkel —a la que en el libro ensamblo con la palabra “trabajo”— en el Parlamento Europeo, en el que ya abogaba por la necesidad de un ejército europeo. Y pensé: ahora Trump va a reaccionar diciendo “¿para qué, si ya está la OTAN?”. Pero Angela Merkel fue muy clara: lo planteó como algo complementario a la OTAN.

Esto es importante: complementario. Sería un ejército común europeo basado en misiones de la UE coordinadas con mandos integrados.

Respondería de forma proactiva y ordenada a los acontecimientos, por ejemplo ante una invasión o una amenaza a la integridad territorial de un Estado miembro.

Estoy pensando en Groenlandia y en aquella idea de Trump de “invadir o comprar Groenlandia” saltándose la soberanía de Dinamarca. También tendría una base diplomática sólida como espacio de partida; sería un ejército que respondería a una política exterior europea realista y consolidada, porque Europa está definiendo su poder estratégico y para eso necesita capacidades militares.

Susana del Río: “En Defensa, tienen que ser campeones nacionales y europeos”

Un ejército con capacidades sincronizadas entre los Estados miembros, con mandos integrados coordinados, tendría que estar respaldado por una industria de defensa europea fuerte, capaz de abastecerlo. Ahí está la cadena completa: industria de defensa europea, el Schengen militar, política exterior europea y seguridad común.

Pregunta: Existe un debate dentro de la Comisión sobre el modelo de fusiones, que afecta a la industria de defensa. Algunos hablan de campeones nacionales, otros de campeones europeos.

Respuesta: Tienen que ser campeones nacionales y europeos.

En nuestro caso, campeones españoles y europeos. Porque si queremos crecer y tener nuestro lugar en la geoestrategia global, tenemos que pensar siempre en España y en Europa.

Aquí también enlazo con la idea principal del informe de Enrico Letta, “Mucho más que un mercado, crecimiento, solidaridad y velocidad”. Régimen 28 europeo, EU INC… todo esto apunta a lo mismo.

Tenemos que unir niveles: el nacional y el europeo para identificar ventajas competitivas, anticipar riesgos, gestionarlos, consensuar respuestas y desarrollar iniciativas empresariales con proyección. Un plan estratégico español y europeo que consiga crear tendencia. Es muy importante crear tendencia. Si queremos un fortalecimiento real de la defensa europea que contribuya a la seguridad común, necesitamos escala.Y esa escala se construye desde lo nacional hacia lo europeo. Europa es nuestra misión estratégica más relevante.

Pregunta: En su libro también aparece Margaret Thatcher, vinculada a la idea de soberanía nacional. Salvando las distancias, uno de los líderes más euroescépticos recientes ha sido Orbán. Tras dieciséis años y unas elecciones históricas, ha perdido el poder. ¿Qué significa su caída para Europa?

Respuesta: La caída de Orbán tiene un significado muy importante por su proyección en Europa. Hungría ahora camina hacia una apertura europeísta, hacia un Estado miembro alineado con el proyecto europeo.

Eso es Europa: buscar el máximo o el mínimo común denominador entre Estados miembros, con sus diferencias, dentro de nuestras instituciones.

El resultado tiene efectos directos en la capacidad de decisión de la Unión Europea, porque reduce bloqueos. En temas geoestratégicos importantes, disloca también ciertas dinámicas de bloqueo que han existido en el Consejo Europeo.

Y facilita avanzar hacia decisiones tomadas por mayoría cualificada en lugar de por unanimidad lo que implica mayor agilidad en la reacción y respuesta europea.

Susana del Río:  

“Europa es nuestra misión estratégica más importante”

Significa más Europa, más capacidad de decisión y más fluidez institucional. Y también una mayor coherencia en la política exterior y de seguridad común.

Pregunta: En el libro aparece Simone Veil y el Parlamento Europeo. ¿Cómo valora la relación entre Comisión y Parlamento en esta legislatura, especialmente con las tensiones recientes; las sucesivas mociones de censura o recursos ante el TJUE?

Respuesta: Valoro que el Parlamento Europeo haga una “auditoría” al Gobierno europeo.

Es decir, nuestro Parlamento supranacional hace una auditoría al ejecutivo europeo, a la Comisión. Es importante subrayar supranacional, porque no es un parlamento nacional, es el Parlamento Europeo. Esa función de control al ejecutivo es esencial.

Evidentemente hay debate con tensión dialéctica. Las hay en el “Debate sobre el estado de la Unión”, SOTEU, en las negociaciones del Marco Financiero Plurianual 2028–2034 por ejemplo en sectores como la agricultura, donde hay mucha sensibilidad respecto a la protección del producto europeo. Por ello, se están estableciendo cláusulas de protección a los productos agrícolas y ganaderos europeos.

La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola Nicolas Maeterlinck / Zuma Press / ContactoPhoto -

También en acuerdos como Mercosur, donde se genera debate político y jurídico.

Pero mi valoración es que ambas instituciones —Comisión y Parlamento— quieren lo mismo: quieren Mercosur, quieren avanzar en acuerdos comerciales, quieren fortalecer la posición de Europa. UE- Mercosur es el mayor acuerdo de Libre Comercio del Mundo. Debemos ser muy conscientes en España de que compartimos un idioma común: el español. Este hecho es un gran catalizador comercial. La UE también está activando acuerdos con Canadá, India, Ghana, Australia.

La Unión Europea es ejemplo de gobernanza multinivel. El Parlamento es la democracia representativa europea, examina y audita a la Comisión, que

propone, impulsa y ejecuta. Es un ejercicio vivo de gobernanza multinivel que forma parte de los cimientos de la UE. Esa relación, con sus tensiones, es precisamente lo que hace funcionar el sistema europeo. La gobernanza multinivel europea forma parte de su propio modelo. En este tiempo en el que es clave alinear las decisiones políticas con las empresariales para ganar en competitividad y crecer, considero importante relacionar la gobernanza multinivel europea con la gobernanza empresarial, sobre todo en las multinacionales. Analizar este enlace es muy necesario, también útil, en la vertebración de los proyectos europeos.

Susana del Río: 

“La Unión Europea es ejemplo de gobernanza multinivel”

Llega el saque de partido. La conversación podría prolongarse como los grandes partidos lo hacen, con intercambios largos y decisiones que se juegan en milímetros políticos. El diagnóstico de Susana del Río permite entender a una Unión Europea en un momento de redefinición profunda, donde la autonomía estratégica ya no es una opción, sino una necesidad. Afirma: “Necesitamos valentía política, consenso, impulso empresarial y trabajo conjunto”, además de una responsabilidad compartida.

Antes de la despedida, queda flotando una idea de fondo: que el verdadero partido de la Unión Europea no se juega en un solo saque ni en una sola legislatura, sino en una sucesión continua de decisiones que definirán si este proyecto común es capaz de transformarse en un actor más autónomo o si seguirá dependiendo del ritmo marcado por otros. Del Río explica que la “autonomía estratégica europea” hay que entenderla, en un mundo interconectado e interdependiente, como una Europa con menor dependencia y, por tanto, mayor poder geoestratégico.

La llamada termina con una promesa implícita, casi deportiva: volver a encontrarse cuando el marcador europeo haya cambiado, cuando nuevos “Grand Slams” políticos hayan puesto a prueba la resistencia del proyecto comunitario y cuando pueda evaluarse si este impulso hacia una Europa más estratégica se ha traducido, finalmente, en puntos decisivos. Susana del Río sabe que para que Europa gane los puntos decisivos, antes ha tenido que entrenar muchas horas y consolidar el juego de fondo de pista.