Bajo secretismo y a puerta cerrada, la presidencia chipriota del Consejo de la Unión no desiste en su empeño de lograr aunar consenso entre los Veintisiete para dar luz verde antes de verano a la directiva de impuestos al tabaco. Después de remitir un nuevo documento para las negociaciones “que tenía en cuenta las preocupaciones de todos los Estados”, Demócrata ha podido saber que el pasado viernes se celebró una nueva reunión de trabajo en la que las capitales empezaron a mostrar sus cartas.
La clave de las negociaciones parece estar en el artículo 32 de la directiva horizontal como diversas fuentes diplomáticas reconocen. Este punto es el que se refiere al uso personal de los productos como el tabaco sujetos a impuestos especiales cuando son transportaddos a través de las fronteras de los Estados miembros por parte de particulares. España quiere ir a más en esta cuestión y habría pedido en la mesa de negociaciones un ajuste de esta cláusula a sus homólogos.
De esta manera el artículo estipula que cuando un particular adquiere el tabaco para su propio uso y lo traslada a otro Estado miembro, el impuesto especial se paga en el país donde se compraron los bienes y no en el país donde se consumen. De cara a dirimir si los bienes son para uso personal o tienen fines comerciales, los Estados tienen la capacidad de establecer niveles indicativos:
• 800 cigarrillos.
• 400 puritos (definidos como cigarros con un peso máximo de 3 g cada uno).
• 200 cigarros.
• 1 kg de tabaco para fumar
La jugada estratégica de España
Sin embargo, actualmente solo aparecen reguladas las compras de productos tradicionales cuando cada vez más fuentes eñalan que los flujos transfronterizos de tabaco calentado y líquidos para cigarrillos electrónicos son cada vez más relevantes. España, al tener precios generalmente más bajos, es una fuente importante de estas compras, por lo que un ajuste permitiría regular legalmente qué cantidad de estos nuevos productos se considera “uso personal”.
Ahora bien, la Comisión Europea es consciente de la dificultad que presenta el control del concepto abstracto de “uso personal”. Así, en la propuesta del ejecutivo comunitario se refleja que la falta de unidad en los precios entre países, sumada a la facilidad de transporte, incentiva el comercio transfronterizo. Esto puede llegar a socavar las políticas nacionales de salid pública al estar permitiendo el acceso a productos más baratos en países vecinos.
En datos
Lo contó Demócrata...
Tal y cómo adelantó este medio, Chipre habría remitido un borrador de consenso o texto de compromiso con el objetivo de intentar acercar las posturas de las capitales. Desde la presidencia se asegura a Demócrata la voluntad de “mantener un diálogo abierto, transparente, inclusivo y constructivo con todos los Estados miebros.
El texto “tendría en cuenta las distintas posiciones y preocupaciones de todos los Estados miembros. La presidencia confía en que los borradores reflejan la postura de un número considerable de países, “tal y como se expresó durante nuestras consultas”.
Al tratarse de una cuestión fiscal, se requiere de unanimidad en la sala para que el acuerdo pueda salir adelante.
¿Qué hay en juego?
España es uno de los países que registra “ingresos extra considerables” debido a las compras transfronterizas de no residentes. El ajuste que plantea el equipo negociador español podría buscar herramientas más precisas para que las autoridades distingan entre un turista que compra para sí mismo y actividades comerciales encubiertas que socavan las políticas de salud de países vecinos.
Además, el Gobierno ya ha adoptado medidas nacionales para monitorear el tabaco crudo en un contexto en el que la falta de un marco europeo armonizado para estos movimientos podría estar facilitando la producción ilícita. Algunos Estados, entre los que podría estar España, muestran su interés en que los principios de control de movimientos transfronterizos se ajusten para cerrar brechas que dan paso al desvío de materia prima hacia fábricas clandestinas.
Cautela ante los nuevos tipos
La otra gran batalla del país en las discusiones están siendo los tipos mínimos. Según ha podido confirmar Demócrata el país es uno de los Estados que están pidiendo moderación ante el hecho de que un aumento drástico termine por eliminar el diferencial de precios con países vecinos como Francia, lo que podría impactar negativamente en la recaudación fiscal Española. Esto también afectaría al conocido como ”tabaco para liar”, en jerga téncica picadura.
El Ejecutivo comunitario propuso entonces aumentar los tipos impositivos mínimos para reducir la disparidad de los impuestos aplicados por los Estados miembros. “La tasa mínima de la UE se ajustaría en función de la situación económica de cada Estado miembro individual, en función de los niveles generales de precios”, explican en Bruselas.
Hasta ahora, el campo impositivo real de España para la picadura ronda los 100 euros el Kg. La propuesta de “gran aumento” de la Comisión Europea elevaría el mínimo hasta los 215 euros, lo que obligaría a Madridi a más que duplicar su impuesto sobre este producto. Fuentes consultadas explican que una subida de tal magnitud se considera un riesgo para la estabilidad de los precios domésticos y podría causar disrupciones en el mercado.
Lo cierto es que en países del sur del continente, los productos tradicionales de tabaco son percibidos como “asequibles” a la vez que el consumo de picadura aumentó desde la pandemia a causa de factores relacionados con la reta. España ha expresado al ejecutivo su preocupación por el hecho de que los indicadores de asequibilidad basados en la renta media pueden estar sesgados por las disparidades urbanas/rurales, lo que justificaría una aplicación más moderada de los aumentos para no castigar desproporcionadamente a los consumidores más sensibles al precio.
En el Consejo Europeo existe una preocupación generalizada de que aumentos sin precedentes en los tipos mínimos, especialmente en productos históricamente baratos como la picadura o los cigarrillos, puedan incentivar el comercio ilícito, especialmente en países con fronteras externas o puertos importantes como es el vaso de España.
El pulso de las negociaciones
Demócrata ha podido constatar como los Veintisite acogen con buenos ojos los esfuerzos que está llevando a cabo la presidencia chipriota por alcanzar un acuerdo equilibrado en el mes de junio. En este sentido, algunos de ellos ya habrían expresado su apoyo general a la orientación política que está tomado la directiva con el impulso de Chirpe. Las reticencias se mantienen por el momento en los tipos impositivos propuestos para los nuevos productos. A lo largo de las reuniones, varias capitales manifestaron su inquietud por lograr una armonización equilibrada, así como su disposición para alcanzar un compromiso que tenga en cuenta las sensibilidades nacionales. Este equilibrio será clave para evitar bloqueos como los registrados en fases anteriores del debate.
Si bien, las fuentes consultadas sugieren que todavía se rquiere un trabajo a nivel técnico para abordar algunas cuestiones pendientes, más allá al consenso que se está generando en torno al marco general. Por esta cuestión, después de cuatro reuniones al más alto nivel, los equipos negociadores se han emplazado a un nuevo encuentro para el 13 de mayo.
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Actualmente, los impuestos al tabaco generan una recaudación de más de 6.500 millones de euros, cifra que asciende a 10.000 millones si se tiene en cuenta toda la cadena de valor. Fuentes a las que ha tenido acceso este medio afirman que un marco fiscal europeo “actualizado y coherente, como el que propone Chipre”, supondría una garantía adicional para la recaudación de las arcas del Estado en España.
Sin embargo, una de las grandes preocupaciones para los negociadores españoles es que el país pierde cerca de 900 millones de euros anuales por el comercio ilícito de tabaco. Por ello, algunos expertos advierten de que una dilatación de las negociaciones podría provocar un repunte del mercado negro en un país donde la producción y distribución de estos productos tiene un peso relevante en el PIB.