Tras 25 años de negociaciones, el Consejo Europeo ha dado luz verde al texto final del tratado con Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). Una confirmación que llega un año después desde que se firmara el acuerdo entre la Unión Europea y el bloque sudamericano en Montevideo, en diciembre de 2024.
«Tenemos la oportunidad de crear un mercado de 700 millones de personas», manifestó entonces la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, aludiendo a la alianza comercial con la que se pretende eliminar gradualmente los aranceles sobre la mayoría de los productos intercambiados entre ambas potencias.
El objetivo es permitir una apertura comercial entre sectores industriales y agroalimentarios, este último con productos sensibles como la carne de vacuno. En concreto, Mercosur liberalizará el 91% de sus importaciones y la Unión Europea el 92%.
Según la Comisión Europea, la apertura se realizará de forma paultaina y se establecerán cuotas y salvaguardias para proteger los mercados locales. Más estrictas serán las normas en materia de medio ambiente, derechos laborales o seguridad alimentaria con estándares implantados para ambos bloques.
Un "tira y afloja" continuo
Tras 25 años de negociaciones, el 6 de diciembre de 2024 la presidenta de la Unión Europea firmó el Acuerdo de Mercosur. Entonces hubo quien consideró que la situación geopolítica, (con la invasión de Rusia a Ucrania y la segunda elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos), habían ayudado al acelerón final.
Aunque el comisario de Comercio de la Unión Europea, Maros Sefcovic, resumió cómo le va a afectar a los europeos el tratado de libre comercio con “Un filete de ternera por ciudadano y año”, en Bruselas continuaron las negociaciones durante 2025, ajustando porcentajes para intentar terminar el año con la ratificación del acuerdo.
En diciembre se libró una de estas últimas batallas platenadas por el Parlamento Europeo quien fijó su posición respecto a las salvaguardias en el acuerdo. La medida legal protege a los productos europeos sensibles, como podrían ser la carne de ave y de vacuno, abriendo la puerta a que se puedan suspender las preferencias arancelarias sobre ellos.
En concreto, lo que salió adelante fue el proyecto de reglamento que lleva la firma del eurodiputado español Gabriel Mato y donde se estipula numbrales más estrictos para activar las salvaguardias y plazos de investigación más cortos. La Eurocámara propuso que en el caso de que las importaciones de los productos agrícolas sensibles se incrementen una media de 5%, se abran investigaciones para aplicar medidas de urgencia. Finalmente, el Coreper (Comité de Representantes Permanentes) ha acordado bajar dicho umbral del 8% al 5 % y así estar en consonancia con el Parlamento Europeo.
Tranquilizar a los agricultores
El pasado 18 de diciembre, día en el que los presidentes de los estados miembro de la Unión debían votar sobre Mercorsur, 10.000 agricultores y ganaderos de la Unión Europea se manifestaron por las calles de Bruselas para mostrar su rechazo a dicho acuerdo así como al presupuesto de la Política Agraria Común para el período 2028-2034.
La votación no salió adelante y el bloqueo liderado por Francia, (principal país agrario muy contrario al acuerdo) fue evidente. Pese a ello, (y junto a las amenazas de Brasil de agilizar la rúbrica), la Comisión Europea no cejó y durante las Navidades ha llevado a cabo varias reuniones y propuestas destinadas a "tranquilizar a los agricultores".
Por ello, el pasado 7 de enero, varios comisarios celebraron una reunión extraordinaria con los ministros de Agricultura de los 27 donde les propusieron un adelanto de liquidez de ayudas que mejore el apoyo al sector agrario.
Votos en contra y abstenciones
Tras el guiño de la Comisión Europea al campo, Italia ha sido la que ha decantado, finalmente, la balanza de las votaciones hacia Mercosur, votación que, aunque se sabía durante toda la semana, no se ha hecho efectiva hasta este viernes. Ahí, en la reunión de los embajadores de los Veintisiete, bastaba con una mayoría cualificada para que la iniciativa prosperase. Esto sigmifica el visto bueno del 55% de los Estados miembros y, en cualquier caso, que representen a un 65% de los ciudadanos europeos.
Finalmente, el Acuerdo de Mercosur se podrá rubricar la semana que viene en Paraguay, pese a que han votado en contra Francia, Polonia, Austria, Hungría e Irlanda. A favor del acuerdo han votado el resto (Alemania, Bulgaria, República Checa, Chipre, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Grecia, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Portugal, Rumanía y Suecia). Bélgica se ha abstenido, a peser de Francia ha intentado negociar que votara en contra.