En un contexto marcado por el alza en los costes de la energía, agravado por la tensión en Oriente Medio, Europa apuesta por rediseñar su estrategia energética para ser capaz de redoblar sus esfuerzos en busca de un aumento de la seguridad, la competitividad y la asequibilidad. En una cumbre en París, la presidenta comunitaria Ursula von der Leyen ha abrazado el reimpulso a la energía nuclear como una de las medidas capaces de frenar esta escalada.
El plan diseñado por Bruselas, y que ha detallado Von der Leyen, se desarrolla en torno a dos pilares principales. Por un lado, una apuesta decidida por los Reactores Modulares Pequeños y, a la vez, desplegar una estrategia masiva de movilización de capital privado para la transición limpia. La Comisión Europea ha identificado a los Reactores Modulares Pequeños como un proyecto industrial compartido para la descarbonización. Lo que se pretende es que las primeras instalaciones puedan estar operativas a principios de la próxima década.
Para la alemana, el debate no se debería centrar en elegir si apostar por las nucleares o las renovables, sino en “mejorar el sistema energético global”. “La energía nuclear es fiable y proporciona electricidad las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Por lo tanto, el sistema más eficiente combina energía nuclear y renovable, y se sustenta en el almacenamiento, la flexibilidad y las redes”, ha reconocido en París ante una reunión del sector.
Tipos de reactores modulares
De fondo, el ejecutivo comunitario quiere superar las barreras de los grandes proyectos nucleares tradicionales mediante la modularidad, la fabricación en serie y nuevos modelos de financiación. En la comunicación distribuida esta semana, la Unión Europea califica los Reactores Modulares Pequeños (SMR) en tres categorías principales para cubrir diversas necesidades del mercado.
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SMR de agua ligera. Aquellos derivados de la tecnología de reactores actuales son los más avanzados hacia la fase comercial y se espera que empiecen a operar dentro de cinco años.
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Reactores Modulares Avanzados. Pertenecen a la Generación IV y utilizan refrigerantes innovadores, como metales líquidos, sales fundidas o gas a alta temperatura. Su objetivo principal es cerrar el ciclo del combustible, mejorando la sostenibilidad y reduciendo los residuos radiactivos.
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Microreactores. Son unidades de menos de 10 MW, transportables y con ciclos de combustible muy largos, ideales para sitios industriales remotos o de defensa.
Nuevas aplicaciones industriales
A diferencia de la nuclear tradicional, este tipo de reactores no solo buscan generar electricidad para la red, sino integrarse directamente en el día a día de los consumidores. En la industria química, por ejemplo, sirven para suministrar vapor a altas temperaturas para procesos de refinería y producción de amoniaco, en sustitución de plantas de cogeneración de combustibles fósiles.
Además, proporcionan energía estable y baja en carbono para centros de Inteligencia Artificial a gran escala, lo que alivia la congestión de la red general.
Su tamaño permite también ubicarlos cerca de ciudades para alimentar redes de calor modernas utilizadas en la calefacción urbana, que operan entre setenta y ciento veinte grados. Con todo, se está explorando su uso para la propulsión marítima y la electrificación de la producción de hidrógeno verde.
Producción en serie para abaratar costes
Bruselas está inmersa en un proceso de abaratamiento de los procesos. Por eso ha propuesto abandonar el modelo de proyectos únicos y masivos por uno que apueste por la producción industrial en serie. A través de una alianza a nivel europeo se coordinará a más de cuatrocientas organizaciones encargadas de ejecutar un plan estratégico en los próximos años.
Con estándares industriales comunes, los componentes podrían fabricarse modularmente en fábricas y ensamblarse en el sitio, reduciendo de esta manera los tiempos de construcción. La estrategia comunitaria también busca revitalizar la cadena de suministro para evitar nuevas dependencias externas.
Debido a que el capital privado percibe riesgos altos en las tecnologías noveles, la Comisión ha decidido desplegar nuevas herramientas capaces de impulsar su iniciativa. Se dispondrán de doscientos mil millones de euros hasta 2028 para todas aquellas primeras unidades comerciales de estos reactores. Junto con esto, la Ley de Industria Cero otorga a los Estados la capacidad de crear zonas geográficas con trámites de permisos ultrarrápidos e incentivos fiscales. La Comisión quiere incentivar el uso de modelos como acuerdos tripartitos entre Estados, proveedores y grandes consumidores industriales para compartir el riesgo financiero. Lo cierto es que uno de los puntos más innovadores es la creación de una coalición regulatoria de voluntarios.
Cooperación regulatoria entre países
Los países participantes podrían reconocer las licencias emitidas por otros Estados miembros para el mismo diseño de reactor, lo que eliminaría la necesidad de procesos de aprobación nacionales redundantes.
Se crearían sandboxes regulatorios, que servirían como espacios para aprobar componentes innovadores bajo supervisión coordinada de varias autoridades. La propuesta europea habla de una simplificación de los trámites para el intercambio de datos y componentes de doble uso entre países de la Unión, con el objetivo de evitar retrasos administrativos.
La inversión necesaria para la transición energética
Ahora bien, para alcanzar los objetivos climáticos que Europa se había propuesto, la Comisión estima que la inversión anual en el sector energético debe aumentar en cerca de 420.000 millones de euros en los próximos años. En este sentido, dado que el capital público se considera insuficiente, Bruselas ha presentado este miércoles también su estrategia para actuar como palanca de atracción de inversión privada.
Se introducirán herramientas para mejorar los balances de los operadores de redes. Así, el Banco Europeo de Inversiones participará en un Fondo de Inversión en Infraestructuras Estratégicas, que consistirá en una plataforma de capital de 500 millones de euros de la mano del BEI para coinvertir en proyectos críticos. La institución que dirige Nadia Calviño actuará como inversor ancla a través de bonos híbridos que computan como capital propio, aumentando la capacidad de deuda de los operadores.
Esta estrategia apoya el despliegue comercial de tecnologías como el almacenamiento de energía de larga duración, la eólica marina flotante, la energía oceánica y la captura de carbono. Bruselas fomentará el uso del Marco de Ayudas Estatales para el Pacto Industrial Limpio, que permite a los Estados conceder ayudas rápidas para la descarbonización industrial.
“La carrera tecnológica nuclear ha comenzado”, ha afirmado Von der Leyen, que dice ser consciente de que el continente tiene todo lo necesario para liderar. La Comisión asegura tener la ambición de avanzar con rapidez y escala para que Europa se convierta en un centro global de energía nuclear de próxima generación.