Después de tres décadas de negociaciones, la Unión Europea y el bloque sudamericano Mercosur han sellado el Acuerdo de Asociación (EMPA) y el Acuerdo Comercial Interino, que marca un hito histórico en las relaciones entre ambas regiones. Este paso sienta las bases de una de las mayores zonas de libre comercio del planeta. El texto, largamente discutido, abarca un mercado de alrededor de 700 millones de consumidores y supone un impulso decisivo a la cooperación económica, diplomática y geopolítica en un contexto global marcado por la incertidumbre.
Hasta paraguay han viajado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, para encontrarse con los líderes de los países del Mercosur. El texto lo ha firmado el titular de comecio de la Comisión, Maroš Šefčovič, y sus homólogos sudamericanos, culminando un proceso que busca estrechar los lazos entre Europa y América Latina que apuestan por reforzar el multilateralismo frente al auge de tendencias proteccionistas.
Según estimaciones de la Comisión Europea, el acuerdo permitirá un aumento del 39% en las exportaciones anuales de la UE hacia Mercosur, lo que equivale a unos 49.000 millones de euros, además de respaldar cientos de miles de empleos europeos. La eliminación de aranceles y la mejora de las condiciones de acceso al mercado abrirán nuevas oportunidades para empresas de sectores clave como la automoción, la maquinaria industrial, los productos farmacéuticos y el sector agroalimentario.
“Hoy, dos regiones afines abren un nuevo capítulo de oportunidades para más de 700 millones de ciudadanos”, ha defendido Von der Leyen tras la firma. “Con esta asociación beneficiosa para ambas partes, ganamos en lo económico, lo diplomático y lo geopolítico. Apostamos por la cooperación frente a la competencia y por la asociación frente a la polarización”, ha subrayado la presidenta del Ejecutivo comunitario.
Menos aranceles y mayor seguridad económica
Uno de los pilares del acuerdo es la eliminación progresiva de los aranceles sobre las exportaciones europeas a Mercosur, lo que permitirá a las empresas de la UE ahorrar cerca de 4.000 millones de euros anuales en derechos de aduana. El pacto también facilitará la inversión en cadenas de suministro estratégicas, incluidas las relacionadas con materias primas críticas, un aspecto clave para la autonomía estratégica europea en sectores como la transición energética y digital.
Además, el acuerdo refuerza la seguridad económica de ambas regiones y les otorga una mayor capacidad para influir en la configuración de las normas del comercio global, alineándolas con los estándares más exigentes de la UE en materia de sostenibilidad, derechos laborales y protección del consumidor.
Desde Bruselas se destaca también el valor geopolítico del pacto. En un escenario internacional sacudido por conflictos, tensiones comerciales y rivalidades entre grandes potencias, la UE y Mercosur envían un mensaje claro de compromiso con el orden internacional basado en normas y con el fortalecimiento de alianzas estables y fiables.
Un acuerdo equilibrado para la agricultura europea
La agricultura ha sido uno de los capítulos más sensibles de la negociación y una de las principales fuentes de preocupación para agricultores europeos. La Comisión Europea asegura, no obstante, que el acuerdo ofrece un equilibrio entre la apertura de mercados y la protección de los sectores más vulnerables.
El pacto permitirá incrementar hasta en un 50% las exportaciones agroalimentarias europeas a Mercosur, gracias a la reducción de aranceles en productos como el vino, los licores, los productos lácteos y el aceite de oliva. Asimismo, se protegerán 344 Indicaciones Geográficas europeas, garantizando que productos emblemáticos no sean objeto de imitaciones o competencia desleal en un mercado de 270 millones de consumidores.
Para proteger a los productores europeos, el acuerdo incluye cuotas arancelarias cuidadosamente calibradas, un mecanismo de salvaguardia jurídicamente vinculante en caso de perturbaciones del mercado y controles reforzados para impedir la entrada de productos que no cumplan las normas europeas. A ello se suma un fondo de seguridad de 6.300 millones de euros, denominado Unity Safety Net, que entrará en vigor a partir de 2028 como red de protección adicional para los agricultores.
“El acuerdo ofrece protección y beneficios: ese es el equilibrio que hemos buscado para el sector agroalimentario europeo”, ha afirmado el comisario de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, quien ha asegurado haber escuchado las preocupaciones del campo europeo y ha prometido un seguimiento estrecho de su impacto.
Compromisos ambientales y sociales ambiciosos
El acuerdo UE-Mercosur es también uno de los más ambiciosos en materia de desarrollo sostenible jamás firmados por la Unión Europea. Incluye compromisos vinculantes en la lucha contra el cambio climático, con el Acuerdo de París como elemento esencial, así como objetivos concretos en materia de derechos laborales, empoderamiento económico de las mujeres y protección del medio ambiente.
Ambas regiones se comprometen a trabajar hacia la neutralidad climática en 2050 y a utilizar el comercio como palanca para acelerar la transición verde. “Este acuerdo va más allá de los volúmenes comerciales: es una elección geoestratégica para Europa”, ha sentenciado la alta representante para Política Exterior, Kaja Kallas, quien ha destacado su papel en la diversificación de las relaciones económicas y la reducción de dependencias peligrosas.
Próximos pasos hacia la ratificación
Tras la firma, el acuerdo inicia ahora un complejo proceso de ratificación. El Acuerdo de Asociación deberá ser aprobado por todos los Estados miembros de la UE conforme a sus procedimientos nacionales, mientras que el Acuerdo Comercial Interino, al tratarse de una competencia exclusiva de la Unión, requerirá el consentimiento del Parlamento Europeo y la adopción formal por parte del Consejo. Una vez en vigor el EMPA, el acuerdo interino expirará.
Para el comisario de Comercio, Maroš Šefčovič, la prioridad es clara: “Las empresas europeas deben poder beneficiarse de este acuerdo lo antes posible”. En su opinión, el pacto representa una inversión estratégica en la competitividad, la influencia global y la credibilidad de Europa como socio comercial fiable.
Con este acuerdo, la UE y Mercosur inauguran una nueva etapa de cooperación que aspira a reforzar sus economías, estrechar sus vínculos políticos y proyectar estabilidad en un mundo cada vez más volátil. La firma supone, en definitiva, una apuesta decidida por el multilateralismo y por un modelo de globalización basado en normas, valores compartidos y beneficios mutuos.