Europa pisa el acelerador de la competitividad ante el miedo de caer en la irrelevancia

Con Draghi advirtiendo del riesgo de desindustrialización, los líderes europeos debaten cómo transformar la integración económica en poder real: menos fragmentación normativa, más inversión y una estrategia común antes de la cumbre de marzo

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Ilustración Demócrata

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Europa parece tener una única misión esta semana, que en la práctica no deja de ser la misma que tenía la semana pasada, y la pasada… El continente perfila su estrategia para ser más “autónomo”. Así, con el objetivo de “fortalecer el mercado único en un nuevo contexto geoeconómico”, los veintisiete se reúnen en cónclave en un castillo del siglo XVI este jueves.

La escena, cargada de simbolismo, refleja una constante: en un mundo cada vez más competitivo, Europa intenta redefinir su papel económico y político sin perder cohesión interna. La pregunta que sobrevuela la reunión es clara: ¿cómo puede la Unión reforzar su base productiva y su capacidad de decisión estratégica sin renunciar a su modelo de apertura?

Un nuevo impulso político a la competitividad

Tras la propuesta de varios de sus homólogos europeos, entre ellos el primer ministro belga Bart De Wever, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha organizado una reunión informal de los líderes en torno a lograr un nuevo “impulso político al ámbito de la competitividad”.

“Necesitamos redoblar nuestros esfuerzos para reducir las barreras nacionales y lograr que el marco regulatorio sea más propicio para la inversión”, cree el portugués. En su diagnóstico, el principal problema es que el mercado único sigue fragmentado en demasiados sectores estratégicos, lo que impide que las empresas europeas alcancen la escala necesaria para competir globalmente.

From left to right: António COSTA (President of the European Council), Lương CƯỜNG (President of Vietnam) -

Costa busca, además, que la competitividad deje de ser un debate abstracto para convertirse en una agenda operativa con compromisos concretos antes de la cumbre formal de marzo.

Draghi y la llamada a una auténtica federación

En esta receta, Costa tiene un aliado que previsiblemente será la estrella de la jornada. El ex primer ministro italiano Mario Draghi formará parte de una de las conversaciones del retiro de líderes.

Hace apenas unos días, desde la Universidad de Lovaina, Draghi hizo un llamamiento a Europa para que se convierta en una “auténtica federación” ante el riesgo de “quedar subordinada, dividida y desindustrializada”.

Sus palabras han resonado en Bruselas como una advertencia directa: sin integración económica real, Europa podría quedar atrapada entre dos gigantes —Estados Unidos y China— sin capacidad propia para marcar las reglas del juego.Así, las conversaciones versarán sobre cómo debe el continente posicionarse en un mundo de creciente competencia económica y de “desequilibrios comerciales, no siempre justos”.

En sus últimos encuentros, los jefes de Estado o de Gobierno de los veintisiete han venido discutiendo sobre cuál es la mejor manera de responder a la coerción económica y reducir las dependencias, con especial atención a áreas como las materias primas críticas y las tecnologías esenciales.

El mercado único como prioridad estratégica

En Bruselas pretenden que este año sea aquel en el que se logre reconducir el rumbo económico de la Unión. El presidente del Consejo detecta que, más allá de la necesidad de profundizar, armonizar e integrar el mercado único, muchas empresas en sectores clave como el digital siguen careciendo de la escala necesaria para alcanzar los niveles de inversión requeridos.

“La consolidación del mercado único, que permite a las empresas competitivas de toda la UE expandirse, es necesaria para competir con éxito a nivel mundial”, sostenía Costa en una carta remitida a los Veintisiete a principios de este mes.

El problema no es solo económico: también es político. La fragmentación normativa alimenta la percepción de que Europa es lenta e incapaz de actuar con rapidez, especialmente frente a competidores que movilizan recursos de forma más centralizada.

El “régimen del 28”: una nueva arquitectura empresarial

¿Cómo hacerlo? Marzo será un mes clave en el entramado comunitario. Está previsto que el 18 de ese mes la Comisión presente el conocido como “régimen del 28” para la constitución y el funcionamiento de empresas a nivel europeo. Una medida inicialmente ideada para el impulso de startups, pero que podría acabar afectando también a empresas de gran tamaño.

“Un marco corporativo europeo opcional, digital por defecto, diseñado para facilitar la creación, la expansión y la inversión en todo el mercado único”, detalló en un evento la pasada semana el comisario competente, Michael McGrath. El propósito es reducir la fragmentación y permitir que las empresas operen en todo el mercado único bajo un conjunto coherente de normas. “Es complejo y requiere un amplio apoyo político, pero ha llegado su momento”, confiesan en la Comisión.

Para la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, la medida es la forma de llevar a la práctica el lema de “una Europa fácil”. Afirma que los emprendedores del continente podrán registrar una empresa en cualquier Estado miembro en 48 horas completamente en línea. “EU Inc facilitará el acceso a la financiación en las fases de start-up y scale-up, permitirá operaciones transfronterizas fluidas y también un cierre rápido si una empresa fracasa”, detalló antes de la reunión del jueves ante el Parlamento Europeo.

Calviño y la Unión del Ahorro y la Inversión

Ante esta propuesta, en conversación con Demócrata, la presidenta del Banco Europeo de Inversiones, Nadia Calviño, pidió a los legisladores ambición. “El régimen 28 puede suponer un cambio importante si permite a empresas e inversores aprovechar plenamente las economías de escala del mercado interior europeo”, sostuvo.

De manera previa a esta reunión, Calviño remitió una misiva a Costa en la que abogaba por hacer realidad la Unión del Ahorro y la Inversión. “Es necesario establecer cuanto antes los marcos e instrumentos adecuados para garantizar que el ahorro europeo se canaliza hacia donde más se necesita: las empresas innovadoras de toda Europa”, replicaba la presidenta de la institución bancaria.

En el fondo, el debate apunta a una cuestión estructural: Europa ahorra mucho, pero invierte poco en sus propias capacidades industriales y tecnológicas.En este contexto, con Estados Unidos presionando arancelariamente para condicionar cualquier relación comercial y China en la carrera por liderar la economía mundial, Europa parece encontrar en la diversificación comercial su respuesta.

From left to right: António COSTA (President of the European Council), Narendra MODI (Prime Minister, India), Ursula VON DER LEYEN (President of the European Commission) -

La última ocasión ha sido el impulso renovado al tratado de libre comercio con India. Costa recuerda que la apertura no debe confundirse con debilidad. Por eso, los líderes también abordarán la forma de garantizar la defensa de las empresas europeas ante la competencia “desleal”, mediante una protección focalizada en sectores estratégicos.El reto es conseguir diseñar normas que permitan la preferencia europea en ciertas áreas y un enfoque sistemático para la reducción del riesgo económico.

“Made in Europe” 

Aquí entra en juego la propuesta “Made in Europe”, que el vicepresidente Stéphane Séjourné podría presentar la próxima semana.Su idea es que la concesión de fondos públicos lleve consigo un compromiso de las compañías a adquirir productos del continente. “Siempre que se utilicen fondos públicos europeos, deben contribuir a la producción europea y a empleos de alta calidad”, sentenció el responsable de Mercado Interior.

Von der Leyen no lo ve del todo claro. Según su discurso este miércoles en Estrasburgo, “en sectores estratégicos, la preferencia europea es un instrumento necesario para fortalecer nuestra base de producción”. Sin embargo, lanza un aviso a Séjourné: “es una línea delicada”. Para la alemana no existe una solución única para todos. “Cada propuesta debe basarse en un análisis económico sólido y respetar nuestras obligaciones internacionales”, explica.

Letta, resiliencia y hoja de ruta hacia 2028

El otro invitado de la jornada es el ex presidente del Consejo de Ministros italiano, Enrico Letta, llamado a aportar su visión sobre cuál es la mejor manera de aumentar la resiliencia europea frente a las dependencias económicas. En la práctica se trata de una reunión informal, por lo que el resultado será preparativo de la cumbre del Consejo Europeo de marzo.

En esta jornada, Von der Leyen volverá a jugar la carta del “sentido de urgencia” que ha venido utilizando durante las últimas cumbres. Esta vez propondrá diseñar una “Hoja de Ruta Conjunta del Mercado Único hacia 2028”, para que junto con el Parlamento y el Consejo se apruebe durante la cumbre de líderes del próximo mes.

Este documento podría incluir “el compromiso de adoptar rápidamente propuestas clave” antes de finales del próximo año. “El tiempo apremia”, según la presidenta de la Comisión.

En DIGITAL

Von der Leyen jugará la carta de la supremacía digital en la cumbre de líderes europeos

La presidenta de la Comisión Europea abrirá la puerta a decisiones por mayoría entre los Veintisiete, impulsando inversiones multimillonarias en inteligencia artificial, gigafactorías y soberanía tecnológica, con el objetivo de que la UE reduzca su dependencia de Estados Unidos y China y recupere el liderazgo global en innovación digital

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen Michael Kappeler/dpa -
 

En una carta dirigida a los jefes de gobierno de los Veintisiete, la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, reconoce que “lo digital y la Inteligencia Artificial transformarán profundamente todos los aspectos de nuestras economías”. Para afrontar este cambio, el plan de Bruselas se articula en tres ejes estratégicos, que buscan posicionar a Europa como líder tecnológico global.

Las capitales quieren control y plazos concretos

En los últimos días, países como Francia o Alemania ya han mostrado su voluntad de que durante ese Consejo Europeo de marzo la Unión dé un paso adelante fijando plazos concretos con el objetivo de culminar el proceso de impulso de la competitividad.

Las capitales quieren tener el control de las acciones que vaya desplegando el Ejecutivo comunitario. Por esta razón podrían llegar a plantear una especie de “cláusula freno”, por la que un Estado pueda detener legislación comunitaria si detecta que actúa como barrera “excesiva”.

Este control a la Comisión llegaría incluso al punto de pretender que Von der Leyen dé cuenta a los Estados de su acción contra el exceso regulatorio de forma periódica. La batalla por la competitividad europea, por tanto, no se librará solo en el terreno económico, sino también en el equilibrio institucional entre Bruselas y las capitales.