Hay noches en Bruselas en las que todo parece decidido por el azar y otras en las que cada movimiento está milimétricamente calculado, como si los líderes europeos fueran actores de una obra de teatro político. La cumbre de este jueves en la capital comunitaria se ha acercadomás al acto ensayado que al caos improvisado. Los Veintisiete llegaban con una misión clara: mostrar unidad frente a los ataques de La Casa Blanca y demostrar que la diplomacia europea podía pasar de "hacer la pelota al poderoso" a "tomar las riendas de su destino".
El reto, en esta ocasión, tenía un respiro. La noche anterior, el presidente estadounidense, Donald Trump, había anunciado que retiraría la amenaza de aplicar un arancel del 10% a los países que hubieran movilizado tropas para reforzar la soberanía de Groenlandia. En otras palabras, la tormenta parecía posponerse… al menos por ahora.
Por ello, las delegaciones europeas han diseñado en la noche del jueves la que creen que debe de ser su hoja de ruta a seguir para reducir las interdependencias con sus socios americanos.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha expresado que el continente debería trabajar de forma conjunta en el impulso de su mercado único. Por su parte, el presidente del Consejo, Antonio Costa, ha optado por la vía diplomática al asegurar que los Estados "siguen dispuestos a seguir colaborando de forma constructiva con Estados Unidos en todas las cuestiones de interés común".
We have just concluded our discussion on the latest developments in transatlantic relations.
— António Costa (@eucopresident) January 22, 2026
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Cambio de rumbo
Tras la acción militar sobre Venezuela y la captura de su presidente, Nicolás Maduro, a Trump se le había metido entre ceja y ceja la necesidad de controlar la isla danesa. Este peculiar interés activó de forma insólita a las capitales comunitarias, obligándolas a pasar de una diplomática complacencia al modo ofensivo. En este punto, y tras el amago norteamericano de abrir una guerra comercial, el presidente del Consejo, Antonio Costa, decidió reunir a sus homólogos para estudiar los próximos pasos.
A escasas horas de que los aviones de las delegaciones aterrizasen en Bélgica, el guion cambió, otorgando a los Veintisiete una tregua estratégica sobre la que analizar cómo responder ante futuros ataques. Habiendo superado el miedo a represalias comerciales en ocho países europeos, el reto en la sala de decisiones parecía simplificarse notablemente. Bastaba con enviar a Washington una foto de cohesión entre los Estados miembros.

En el último momento, Costa decidió no cancelar el encuentro, inicialmente ideado para hacer frente al órdago arancelario, con un objetivo claro. Desde los pasillos del Consejo se quería trasladar a la comunidad internacional la idea de que la rápida reacción europea ante las amenazas—“con calma, pero también con firmeza y con posturas de principios claras”—había marcado un punto de inflexión.
Nuevas recetas para nuevos tiempos
El presidente francés, Emmanuel Macron, ofreció su propia versión del manual de supervivencia continental. Según el jefe del Elíseo, los europeos habían aprendido que cuando se ven amenazados y actúan unidos, inspiran respeto. Al estilo de Tom Cruise en Top Gun, gafas de sol incluidas (por razones de salud, claro), Macron advirtió que si algún día la voz europea no fuera escuchada, “nos pronunciaremos y actuaremos con claridad”.
A lo largo de la noche, los jefes de gobierno de los Veintisiete discutieron el papel de los aliados para reforzar la seguridad en el Ártico en el actual contexto geopolítico. Pese al “alto al fuego” impulsado por Trump, fuentes comunitarias apuntan a que la situación sigue siendo volátil en algunas áreas y, por ello, el encuentro de este jueves era relevante.

En este sentido, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, había recibido en los últimos días una batería de críticas por no haber confrontado a La Casa Blanca. El dirigente neerlandés argumentaba que mantenía un perfil bajo porque trabaja “entre bastidores” y rehúye pronunciarse “en público” para no perder capacidad a la hora de desescalar la tensión.
La unidad da resultados, dicen
Ante las repetidas declaraciones del magnate estadounidense de anexionarse el territorio “groenlandés”, la reacción europea fue unánime: “Groenlandia no está en venta”, repetían, mientras los americanos estimaban su compra en torno a 700.000 millones de dólares. Ahora, con las aguas calmadas, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, se ha abierto a avisar sobre cómo reforzar la relación con Estados Unidos, pese a advertir que su país no negociará la soberanía de la isla del Ártico. En el Palacio de Christiansborg defienden que la lección aprendida es clara: cuando Europa se mantiene unida, los resultados son evidentes.
Durante estas conversaciones, el líder del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, apeló a reforzar la autonomía, la integración y la independencia industrial del continente, como clave para asumir un liderazgo internacional sólido. Esto, según su visión, impulsaría al continente en ámbitos estratégicos como defensa, tecnología y comercio.
España planta a Estados Unidos en Gaza
Al acabar la reunión, Sánchez ha sentenciado que el presidente americano y su administración "no está respetando el derecho internacional y está tensionando las relaciones entre Europa y Estados Unidos". Considera que de la noche del jueves los Estados miembros salen adivirtiendo al mundo de que no están dispuestos a "volver a un estado en el que se juega al Monopoly".
Eso sí, en La Moncloa no cierran la puerta a que la Unión Europea ponga en marcha sus mecanismos anticoerción en futuros escenarios. "La Unión tiene herramientas. Estamos preparados y vamos a defender la soberanía de los Estados miembros. Lo haremos con la proporcionalidad de los actos impulsados por la administración estadounidense", ha propuesto al término de la cumbre.

Además, el español ha aprovechado la cita para comunicar a sus homólogos europeos que el país no participará en la Junta de Paz para Gaza propuesta por La Casa Blanca. A su juicio, el Ejecutivo ha tomado esta decisión "por coherencia". "Esta Junta está fuera del marco de las Naciones Unidas y no ha incluido a la Autoridad Palestina", ha explicado.
Propuesta que cuenta con el respaldo de Costa. "Estamos dispuestos a trabajar junto con los EE.UU. en la implementación del Plan de Paz integral para Gaza, con una Junta de Paz que lleve a cabo su misión como administración de transición, de conformidad con la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas", reflejan las conclusiones orales de la cumbre.
Un mercado (más) único
Fuentes del núcleo duro de Sánchez consideraban clave centrar los debates en las vulnerabilidades críticas que mantienen a Europa dependiente de terceros países. La Moncloa apunta a la conexión de infraestructuras financieras y de pago controladas o reguladas desde Estados Unidos. ¿La solución propuesta? El socialista habría presentado el eurodigital como pieza central del nuevo rumbo europeo.
En la misma línea, el canciller alemán, Friedrich Merz, señaló que los aliados habían mantenido contactos intensos para fortalecer la competitividad industrial. "Vamos por buen camino, aunque aún estemos lejos de haber logrado todo lo necesario", afirmó a su llegada a Bruselas.
Verteidigungsfähigkeit und Wettbewerbsfähigkeit gehen Hand in Hand. Gemeinsam arbeiten wir daran – in Deutschland und in der Europäischen Union. pic.twitter.com/L94UipgEAJ
— Bundeskanzler Friedrich Merz (@bundeskanzler) January 22, 2026
Durante la cena de trabajo, Berlín habría trasladado la idea de hacer hincapié en un marco europeo que combinara reducción gradual de la extensa burocracia con la construcción de un mercado verdaderamente integrado.
Mercosur cuenta con el visto bueno del Consejo
Después de que el Parlamento Europeo decidiera solicitar la opinión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la adecuación del acuerdo con Mercosur con los Tratados, Costa ha mostrado a la Comisión Europea su aval a sacar adelante la aplicación provisional del texto. Sostiene el portugués que los Estados ya se posicionaron a favor, por mayoría cualificada, de dicha relación comercial y, por tanto, el Ejecutivo cuenta con las grantías jurídicas para dar este paso.
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Sin embargo, Von der Leyen se ha mostrado más esceptica al afirmar que pese a no haber tomado todavía una decisión, "están preparados" para hacerlo en cuanto uno de los países del bloque de Merocusr ratifique el acuerdo en sus parlamentos nacionales.