Casi nueve días después del inicio de los bombardeos en Irán, los titulares de Finanzas del Eurogrupo se dan cita en Bruselas para debatir la respuesta ante las consecuencias económicas de un conflicto que amenaza con prolongarse en el tiempo. Los europeos comparten un diagnóstico de incertidumbre y volatilidad que han experimentado los mercados como consecuencia de la guerra. Se trata, en palabras del ministro español de Economía, Carlos Cuerpo, de “una guerra que está suponiendo ya efectos tangibles en nuestra economía”.
La energía dispara las alarmas en Europa
En este tiempo, el precio del petróleo ha subido más de un 40%, situándose hoy por encima de la barrera de los cien dólares por barril. Por su parte, el precio del gas ha aumentado en torno al 90%, fijándose cerca de los sesenta euros por megavatio hora.
En el Ministerio de Economía reconocen que, aunque actualmente se esté lejos de los niveles registrados durante el momento más agudo de la guerra en Ucrania, “el efecto dependerá de la duración del conflicto”. La evolución del mercado energético se ha convertido en el principal indicador que siguen los gobiernos europeos para evaluar la magnitud del impacto económico.
Efectos directos en los consumidores
“Estamos viendo consecuencias en el día a día de los españoles”, ha expresado Cuerpo a su llegada a la reunión en la capital comunitaria, apuntando como ejemplo a lo que está sucediendo en las gasolineras con el incremento de los precios en los surtidores.
Una subida que, según el titular de Economía, se habría situado cerca de los 15 céntimos por litro en la gasolina y casi el doble —unos 28 céntimos— en el caso del gasóleo. Efectos que también se estarían notando en los mercados de materias primas energéticas y en el transporte, donde los costes operativos empiezan a incrementarse de forma significativa.
La Moncloa estudia posibles medidas
La Moncloa estudia ya los distintos escenarios que se abren para “proteger a los ciudadanos, a las empresas y a los trabajadores”, utilizando como guía las medidas desplegadas durante el inicio de la guerra en Ucrania. Entre aquellas actuaciones figuraron ayudas directas, rebajas fiscales temporales y mecanismos de apoyo a sectores especialmente afectados.
Sin embargo, por el momento el Ejecutivo evita confirmar qué medidas concretas se utilizarán en esta ocasión, a la espera de observar cómo evoluciona la situación en los próximos días. “En función del desarrollo en los próximos días —teniendo en cuenta la enorme volatilidad de la situación hoy— veremos cuándo y cómo tenemos que intervenir”, ha explicado el responsable económico del Gobierno.
Paciencia estratégica y coordinación europea
Así, la estrategia pasaría por “tener paciencia en cuanto a ver la evolución”, sin perder de vista la traslación del efecto a los ciudadanos para intervenir cuando sea preciso “con la intensidad que sea necesaria”. Cuerpo ha apelado además a sus homólogos europeos a mantener una estrecha coordinación en las medidas que se pongan sobre la mesa, tal y como —recuerda— se hizo tras la invasión rusa de Ucrania.
“Una lección clave fue que debemos trabajar codo con codo. Necesitamos coordinar todos los posibles subsidios, acciones y herramientas que implementamos para proteger a nuestras empresas”, ha sentenciado.
Esta contención no impide que en el gabinete del ministro se mantenga una atención constante sobre la evolución de los precios del combustible, ya que —según apuntan— es el factor que termina impactando de forma más directa en la vida cotidiana de los ciudadanos y, especialmente en estos momentos, en los profesionales del transporte. Para el Gobierno español, los veintisiete deben avanzar “lo antes posible” hacia una mayor integración de los mercados energéticos europeos mediante el impulso de las interconexiones y una mayor coordinación en las infraestructuras energéticas del continente.
Bruselas advierte de un posible shock económico
Bruselas comparte la idea de que el impacto económico de la crisis generada en Oriente Medio dependerá en gran medida de la duración del conflicto y de su posible ampliación regional. En el mejor de los escenarios —si el conflicto se detuviese en las próximas semanas— las instituciones europeas no prevén un impacto significativo en el crecimiento económico. Sin embargo, el riesgo de una escalada sigue sobre la mesa.
Según ha expresado el comisario europeo de Competitividad, Valdis Dombrovskis, una interrupción en el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz podría llegar a provocar “un shock estanflacionario sustancial en la economía mundial y europea”, caracterizado por precios energéticos más altos que se trasladarían a la inflación general.
El comisario letón ha sostenido que el principal canal de impacto económico se concentra en las posibles interrupciones del suministro energético y en el aumento de los precios derivados de estas tensiones geopolíticas.
Por esta razón, ha abierto la puerta a futuros debates en el seno de la Unión Europea sobre los efectos concretos en los mercados energéticos. Entre las opciones que se plantean activar por parte de la Comisión se encuentra la liberación de reservas estratégicas de petróleo para aumentar el suministro en caso de interrupciones en el transporte internacional.
El debate sobre el mercado de carbono
Los veintisiete empezarán además a discutir esta semana la modificación del diseño del mercado energético de la Unión Europea, con el objetivo de analizar hasta qué punto puede reformarse para reducir los efectos de crisis energéticas como la actual.
En el marco de estas discusiones, el ministro italiano propuso suspender temporalmente el mercado europeo de carbono hasta que la Comisión presente este trimestre su nueva propuesta de reforma. Para el Gobierno de Giorgia Meloni, el sistema actual explicaría parte de la pérdida de competitividad industrial en Europa. “Todos somos conscientes de que el mecanismo ETS es solo una tarifa para las empresas de alto consumo energético que luchan por mantenerse competitivas”, expresó el ministro italiano Adolfo Urso.
A la posición italiana se suman países como Hungría y Polonia, que están presionando para que no se espere demasiado tiempo antes de encontrar una solución al actual diseño del mercado.
El G7 vigila la evolución de los mercados
De forma previa a la reunión en la capital comunitaria, los miembros del G7 mantuvieron un encuentro telemático con los directores ejecutivos del Fondo Monetario Internacional, el Grupo Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Agencia Internacional de la Energía.
Al término del encuentro confirmaron su voluntad de seguir de cerca la evolución de los mercados energéticos y financieros, con el compromiso de reunirse nuevamente “cuando sea necesario para intercambiar información”.
“Estamos dispuestos a tomar las medidas necesarias, incluyendo el apoyo al suministro mundial de energía, como la liberación de reservas”, señala el comunicado difundido tras la reunión.
El sector de las gasolineras pide rebajas fiscales
A raíz de estas subidas en los precios de la gasolina, el sector ha empezado a mover ficha. La Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio ha solicitado al Ejecutivo que reduzca un 11% el IVA en los combustibles y que apueste por aplicar una rebaja temporal en el impuesto especial de hidrocarburos.
De acuerdo con sus estimaciones, estas medidas podrían reducir el precio del combustible en torno a 15 céntimos por litro, lo que aliviaría el impacto directo en los consumidores.
Junto con esta propuesta, la patronal también ha puesto sobre la mesa la revisión del impuesto especial aplicado a los carburantes. De esta forma, las estaciones de servicio reclaman una reducción del 50% en el impuesto al diésel y una rebaja del 40% en el caso de la gasolina. Según su criterio, estas medidas deberían mantenerse vigentes hasta que los precios internacionales del petróleo y de los carburantes regresen a niveles previos al conflicto.