Génova gira sobre Mercosur y abre una grieta en la familia popular europea

Alberto Nadal cuestiona el respaldo del Gobierno a Mercosur aunque su partido en el Parlamento Europeo ya avaló los mecanismos de protección

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No es nuevo que el Partido Popular español se desmarque de la línea que su familia política marca en Bruselas. Sin embargo, sí que es relevante el último movimiento de los de Génova en cuanto al acuerdo con Mercosur.

Su vicesecretario de Economía, Alberto Nadal, ha expresado su parcial rechazo a la medida “porque el Gobierno lo votó en el Consejo sin pelear”. Una postura no adoptada hasta ahora por el partido, más cuando el negociador por parte del Parlamento de las condiciones del acuerdo ha sido un popular español.

“El Partido Popular solo apoyará el acuerdo UE-Mercosur si se garantizan salvaguardias y se refuerzan los controles en frontera”, expresó Nadal a través de un mensaje en su perfil de X. Explican en Génova que el Ejecutivo habría apoyado la medida en el Consejo Europeo sin mostrar reticencias “como sí hizo Italia”. Además, acusan a los de Pedro Sánchez de no poner medios “para que no entren productos sin las mismas exigencias”.

vicesecretario Economía PP Alberto Nadal
vicesecretario Economía PP Alberto Nadal -

La batalla del Parlamento Europeo

No obstante, en diciembre, el Parlamento Europeo aprobó su posición respecto a las salvaguardias mencionadas por Nadal y que fueron uno de los motivos por los que Italia se decantó por la ratificación del texto. El encargado de negociar, así como de elaborar este expediente legislativo, fue un eurodiputado del propio Partido Popular español, Gabriel Mato.

Lo que salió adelante es el proyecto de reglamento que llevaba la firma de Mato. El texto legal, que estipula umbrales más estrictos para activar las salvaguardias y plazos de investigación más cortos, recibió el aval de 431 eurodiputados, con la oposición de 161. Dichas salvaguardias son parte del acuerdo de asociación entre Europa y Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Salvaguardias y reciprocidad

Estrasburgo quería que la Comisión abriera una investigación sobre la urgencia de medidas de protección en el caso de que las importaciones de estos productos agrícolas sensibles se incrementen de media un 5 % en un plazo de diez años. La propuesta inicial del Ejecutivo hablaba de tres años. Fuentes de la presidencia chipriota del Consejo explican que los Veintisiete pactaron durante la reunión del anterior viernes reducir el umbral para desencadenar investigaciones para productos agrícolas sensibles del 8 % al 5 %. “Esto está en línea con la posición del Parlamento Europeo”, reconocían.

Gabriel Mato
Gabriel Mato -

En la votación también prosperó una enmienda que proponía un mecanismo de reciprocidad. Con este, el Ejecutivo estará obligado a abrir un expediente y a adoptar las medidas de salvaguardia cuando esté demostrado que las importaciones se están beneficiando de los privilegios arancelarios y no cumplen requisitos medioambientales, además de otros requisitos como los de bienestar animal, salud y seguridad alimentaria o protección laboral, a los que sí que están sujetos los productos europeos.

El propio Mato, al término de la votación, celebró que prácticamente el conjunto del arco parlamentario haya respaldado lo que consideran “un compromiso sólido y equilibrado”. “Estas salvaguardas mejoran de manera significativa el funcionamiento del reglamento, mediante una mayor protección al sector y un marco de aplicación más fiable”, desgranó el popular.

Dimensión estratégica del acuerdo

La delegación europea de la formación ha destacado en diversas ocasiones que el acuerdo va más allá de un simple pacto comercial y debe entenderse como una herramienta de carácter estratégico. Según explicó Mato, este marco permite a la Unión Europea consolidar su influencia en América Latina frente a otros actores internacionales, al tiempo que promueve principios como la sostenibilidad, la protección de los derechos laborales, la seguridad alimentaria y la cooperación.

En este sentido, subrayó que América Latina no es un espacio de intervención, sino un socio soberano que decide con quién relacionarse, por lo que Europa debe presentarse como un aliado sólido y coherente.

El precedente de Rajoy

Bajo los años de Mariano Rajoy, el Ejecutivo fue claramente favorable al acuerdo con los países del Mercosur. No solo eso, actuó como uno de sus principales impulsores dentro de la Unión Europea.

El propio Rajoy defendió de forma reiterada que el acuerdo era “prioritario” y muy “positivo” tanto para la Unión Europea como para todos los países del bloque sudamericano, en clave de apertura comercial frente al proteccionismo. En su momento, los populares presentaron a España como uno de los países más firmemente consolidados con una mayor aproximación comercial.

Además, el Gobierno se comprometió a “poner todo su empeño” en que se alcanzara el pacto en un plazo razonable, calificándolo de aspecto “capital” de esas reuniones. Ante empresarios y foros económicos, los de Génova subrayaron que el país haría uso de su influencia en la capital comunitaria para facilitar la conclusión del tratado durante su mandato.

Nadal, actual responsable económico del líder de los populares Alberto Núñez Feijóo, no era ajeno a estas negociaciones. En la segunda etapa del Gobierno de Rajoy era el secretario de Estado de Presupuestos y Gastos, antes lo había sido de Energía.

La posición actual de Feijóo

Sin ir más lejos, Núñez Feijóo, hace solo dos años, en un acto en Montevideo, destacó este acuerdo como una “oportunidad histórica” y afirmó que su partido apoyaría el tratado. “Sin duda que nosotros vamos a apoyar y apoyaremos este tratado, porque lo empezamos en 1999… hablando de 761 millones de personas, 31 países y 25 % del PIB mundial… eso sería un antes y un después para esta región y para Europa”, expresó entonces.

El pasado domingo, durante un evento de los populares en Galicia, el líder de la oposición trató de definir a su organización como “el partido del campo” y de los “agricultores” porque “les defiende”, “les escucha” y “hace política real para ellos”.

La pugna con Vox

Lo cierto es que Génova ha entrado en una pugna directa con Vox para contentar al mundo rural y su caladero de votos. El partido de Santiago Abascal ha anunciado que se opondrá al acuerdo. De hecho, su formación a nivel europeo llevará al próximo Pleno de la Eurocámara una petición para que el texto llegue al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, al defender que supone una “traición” del bipartidismo al campo.

El Ejecutivo mantiene su posición. Desde el Ministerio de Economía insisten en que el acuerdo es equilibrado y ofrece garantías a los agricultores europeos, al preservar las estrictas normas de seguridad alimentaria y establecer controles adicionales, mientras se abren nuevas oportunidades para el sector.