El Gobierno se alinea con Bruselas ante el nuevo órdago arancelario de Washington

El Ejecutivo respalda la posición de la Comisión Europea tras el anuncio de un arancel global del 15% por parte de Donald Trump, advierte del riesgo de que las tasas superen el 25% con la aplicación del principio de nación más favorecida y refuerza su red de apoyo a empresas ante un escenario de creciente incertidumbre transatlántica

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El anuncio por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de un arancel global del 15% ha despertado una nueva ola de inquietud en Bruselas. A su llegada a una reunión con sus homólogos, el ministro de Agricultura, Luis Planas, ha pedido claridad sobre las medidas que la Casa Blanca ha planteado adoptar tras el fallo del Tribunal Supremo.

España pide claridad tras el fallo judicial en EE.UU.

Desde el Gobierno de España señalan su predisposición a cumplir el acuerdo firmado entre la delegación europea y la estadounidense este verano en Escocia, por el cual Estados Unidos reconocía un trato preferencial a los Veintisiete a cambio de un arancel cero. Esta misma semana, el miércoles, la comisión de Comercio de la Eurocámara tenía previsto dar el primer paso para su ratificación.

Sin embargo, la sentencia del presidente del Tribunal Supremo norteamericano, John Roberts, consideraba que la facultad de imponer aranceles requiere una autorización clara del poder legislativo, por lo que Trump se habría excedido en sus competencias. Esta decisión ha paralizado todas las medidas que la Cámara tenía previstas adoptar y ha motivado una reunión de urgencia de los eurodiputados competentes en la tarde del lunes.

La Comisión Europea enfría las expectativas

La Comisión Europea viene deslizando desde el viernes la idea de que la situación abierta en materia de comercio no es propicia para ofrecer inversiones transatlánticas justas, equilibradas y mutuamente beneficiosas. En esta línea se ha expresado Planas, que señala que trabajan junto con el Ejecutivo comunitario “porque esta es una cuestión de interés europeo”.

Al ministro le preocupa especialmente que la aplicación del nuevo arancel universal, que Trump utilizó como respuesta al Supremo, sumada al tratamiento de nación más favorecida, pudiera dar lugar a aranceles superiores al 25%. “Los aranceles no son un buen instrumento de política comercial”, afirma Planas al explicar que lo que logran es provocar disrupción en lugar de favorecer que las empresas gocen de predictibilidad y estabilidad en sus operaciones.

Apoyo a la postura de Von der Leyen

España ha apoyado durante este proceso la postura adoptada por la presidenta Ursula von der Leyen como la “opción menos mala”. “Lo que no queremos es que esa situación empeore en este momento”, ha dicho el titular de Agricultura al reiterar su oposición al establecimiento de nuevos aranceles.

Creen en el Gobierno que, en un momento de “tanta inestabilidad y tantas dudas”, lo que la ciudadanía y el sector empresarial reclaman es tranquilidad para los exportadores e importadores. Fuentes del Ministerio de Economía reiteran que España mantiene una red de apoyo a las empresas que puedan verse afectadas por los aranceles y que van a seguir “asesorándolas y acompañándolas en todo este momento”.

Diversificación comercial como hoja de ruta

Con independencia de las decisiones adoptadas por el Supremo norteamericano y de la reacción de la Administración estadounidense, esas mismas fuentes recalcan que el Gobierno sigue una hoja de ruta “propia”. “La Unión Europea debe avanzar con determinación en la diversificación de su red de acuerdos comerciales con socios estratégicos”, sentenciaban tras el fallo, abriendo la puerta a una profundización de la integración y la competitividad del mercado único.

La Comisión subraya que “un acuerdo es un acuerdo” y recuerda que la Unión Europea, como principal socio comercial de Estados Unidos, espera que Washington cumpla los compromisos asumidos en dicho documento, del mismo modo que la UE mantiene los suyos.

En particular, Bruselas insiste en que los productos europeos deben seguir beneficiándose del trato más competitivo posible, sin incrementos arancelarios que superen el “techo claro e integral” previamente pactado entre ambas partes.

“El interés de la Unión Europea estará siempre plenamente protegido”, advierte el comunicado, que recalca la necesidad de que las empresas y exportadores europeos cuenten con trato justo, previsibilidad y seguridad jurídica en el mercado estadounidense.

“Los aranceles son impuestos”

La Comisión recuerda además que los aranceles actúan como impuestos que encarecen los costes tanto para consumidores como para empresas, y cita estudios recientes que respaldan ese impacto negativo. Asimismo, advierte de que cuando se aplican de manera imprevisible resultan “intrínsecamente perturbadores”, ya que socavan la confianza en los mercados globales y generan incertidumbre en las cadenas de suministro internacionales, con efectos que pueden prolongarse más allá del corto plazo.

En este contexto, Bruselas ha confirmado que mantiene contactos “estrechos y continuos” con la Administración estadounidense. El pasado sábado 21 de febrero, el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, mantuvo conversaciones con el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, y con el secretario de Comercio, Howard Lutnick.

Las conversaciones, según fuentes comunitarias, se desarrollaron en un tono “constructivo”, si bien persisten las diferencias de fondo sobre el alcance de las competencias del Ejecutivo estadounidense en materia arancelaria y sobre el respeto a los compromisos previamente suscritos entre ambas orillas del Atlántico.