La Unión Europea está ultimando un paquete de represalias comerciales por valor de hasta 93.000 millones de euros frente a Estados Unidos en respuesta a las amenazas del presidente Donald Trump vinculadas a Groenlandia, según informa el Financial Times.
De acuerdo con el diario económico, las capitales europeas barajan dos vías principales: reactivar una lista de aranceles ya diseñada el año pasado o recurrir al instrumento anticoerción de la UE, que permitiría restringir el acceso de compañías estadounidenses al mercado interior, incluidas grandes empresas tecnológicas.
Presión antes de Davos para evitar una ruptura estratégica
Las medidas se están preparando como herramienta de presión de cara a las reuniones entre líderes europeos y Trump durante el Foro Económico Mundial de Davos, donde se busca evitar una escalada que derive en una ruptura profunda de la alianza transatlántica. Fuentes citadas por el Financial Times describen la situación como la mayor crisis en las relaciones entre Europa y Estados Unidos en décadas.
El paquete arancelario -actualmente suspendido hasta el 6 de febrero- fue debatido este domingo por los embajadores de los 27 Estados miembros, junto con la posible activación del instrumento anticoerción, aprobado en 2023 pero nunca utilizado hasta ahora.
La amenaza de Trump y la respuesta europea
Trump ha anunciado la imposición de aranceles del 10% a partir del 1 de febrero, con subidas posteriores, a países europeos que han enviado tropas a Groenlandia para ejercicios militares y que se oponen a su plan de control del territorio. Entre los afectados figuran varios Estados miembros de la UE, además del Reino Unido y Noruega.
Diplomáticos europeos citados por el Financial Times reconocen que la estrategia combina presión y desescalada: preparar represalias creíbles mientras se mantiene abierta la vía del diálogo para que Washington dé marcha atrás.
Francia y Alemania coordinan la respuesta
Según el diario, Francia y Alemania están liderando la coordinación de la respuesta europea. París ha defendido abiertamente el uso del instrumento anticoerción, que contempla desde restricciones a inversiones hasta limitaciones a la exportación de servicios, incluidos los prestados por grandes grupos tecnológicos estadounidenses.
Mientras tanto, una mayoría de países de la UE apuesta por rebajar la tensión antes de activar formalmente las represalias, aunque el Parlamento Europeo ya ha dado un primer paso simbólico al retrasar una votación destinada a reducir aranceles a productos estadounidenses en el marco de un acuerdo comercial previo.
Groenlandia como línea roja estratégica
Desde Bruselas se insiste en que no hay margen para concesiones territoriales. “No podemos entregar Groenlandia”, resume una fuente europea citada por el Financial Times, que advierte de que la crisis ha abierto una “caja de Pandora” con implicaciones para el orden internacional y la seguridad europea.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha subrayado que la UE no busca el conflicto, pero sí defender la soberanía y la seguridad colectiva, mientras que desde Washington el secretario del Tesoro ha reiterado que la Administración Trump no se plantea retirar sus exigencias.