Groenlandia pone de acuerdo a una Europa poco acostumbrada

Demócrata constata en Estrasburgo como las amenazas de Washington y la presión sobre Dinamarca activan un cierre de filas inédito en la Eurocámara en torno al Ártico y la soberanía europea

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Las medidas amenazadas el fin de semana por el Gobierno estadounidense no contribuirán a mejorar la seguridad en el Ártico. De hecho, corren el riesgo de provocar lo contrario”. Con estas palabras, la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, abrió la primera sesión plenaria del año en Estrasburgo. Un llamamiento a la unidad que interpela a prácticamente todo el arco parlamentario comunitario.

Europa mueve ficha ante la presión de Washington

La Unión Europea quiere aprovechar las tensiones abiertas con la Administración del republicano Donald Trump, derivadas de su voluntad de hacerse con Groenlandia, para afianzar el apoyo de la isla al proyecto europeo. “Les dijimos que cuando el pueblo de Groenlandia mire a Europa, encontrará comprensión y colaboración”, defendió Metsola ante el hemiciclo.

La presidenta del Parlamento reconoció, no obstante, que algunos pueden llegar a confundir la calma declarativa europea, basada en “moderación y diálogo”, con debilidad. Una percepción que también ha resonado en el Foro de Davos, desde donde, mientras la Eurocámara debatía su papel en este nuevo escenario geopolítico, el gobernador de California, Gavin Newsom, lanzó un mensaje directo a los europeos:

“Este tipo está tomando a la gente por tonta. Esto no es diplomacia, es estupidez. Necesitan mantenerse erguidos, firmes y unidos”.

El Ártico entra en la agenda estratégica europea

Los eurodiputados han debatido esta semana por primera vez la situación abierta en el Ártico. Desde la tribuna de oradores, la alta representante para la Política Exterior, Kaja Kallas, defendió que las amenazas de la Casa Blanca de aplicar aranceles a los países que apoyen militarmente a Dinamarca en defensa de la soberanía groenlandesa “no presionarán” a la Unión.

En la Comisión consideran que una medida de este tipo solo elevaría el riesgo de empobrecer a ambas potencias y de “socavar nuestra prosperidad compartida”, en palabras de Kallas. “No tenemos ningún interés en iniciar una pelea, pero nos mantendremos firmes”, subrayó.

Una situación inédita en el seno de la UE

Pese a ello, distintas voces comunitarias reconocen que el escenario al que se enfrenta Europa no tiene precedentes recientes. Por este motivo, Kallas insiste en que la respuesta debe pasar por “mantener la calma y actuar unidos”.

El Parlamento Europeo, sin embargo, ya ha movido ficha. La semana pasada canceló las votaciones previstas para ratificar el acuerdo comercial con Estados Unidos, como señal política ante la escalada retórica de Washington.

El conjunto de la Eurocámara reclama ahora que la Comisión y los líderes europeos actúen con contundencia y estén dispuestos a desplegar instrumentos políticos, jurídicos y económicos. “Debe estar preparada para activarlos”, coinciden varias fuentes parlamentarias.

Anticoerción, euro y soberanía económica

Desde el grupo de los Verdes, el eurodiputado Vicent Marzà recuerda que su familia política lleva tiempo reclamando la aplicación del Reglamento Anticoerción, ante lo que consideran un “claro chantaje económico destinado a imponer intereses propios y de aliados corporativos”.

En su grupo también piden “permanecer atentos y preparados” para que los Estados miembros actúen de forma coordinada ante una eventual invocación de la cláusula de asistencia mutua o de solidaridad previstas en los tratados.

Vicent Marza
Vicent Marza -

La receta que plantea Marzà pasa por reducir progresivamente la dependencia del dólar y avanzar hacia la consolidación del euro como moneda central del comercio internacional. “La fortaleza y estabilidad de la economía europea, junto con la solidez de sus instituciones, hacen del euro una alternativa fiable y predecible”, sostiene, defendiendo que su uso es “una herramienta clave para proteger la soberanía económica”.

Llamamiento a la unidad política europea

El coordinador de los socialistas europeos en el Comité de Exteriores, Nacho Sánchez Amor, subraya en conversación con Demócrata que la situación “es tan grave” que la Unión debería ser capaz de superar, aunque sea temporalmente, sus “pequeñas peleas domésticas”, las divisiones interinstitucionales y las tensiones entre Estados miembros y grupos parlamentarios.

Nacho Sánchez Amor
Nacho Sánchez Amor -

“La Unión debería acordar algunos aspectos básicos, debatidos en un ámbito discreto, para aparecer después ante el mundo y ante los europeos como el bloque que decimos que somos”.

Sánchez Amor considera que el Servicio Europeo de Acción Exterior debería elevar el tono de sus declaraciones “para reconfortar a la ciudadanía europea” ante un contexto de creciente incertidumbre, que define como “una amenaza exterior que no hemos conocido en la historia”.

Seguridad, OTAN y consenso proeuropeo

Desde el Partido Popular Europeo coinciden en que la retórica empleada por la Casa Blanca es “inaceptable”. El eurodiputado danés Niels Flemming defiende mantener la vía diplomática, pero insiste en la necesidad de preservar una presencia militar en Groenlandia, en estrecha cooperación con la OTAN.

Por su parte, el eurodiputado español Nicolás Pascual de la Parte apunta a que la dimensión de seguridad del Ártico se está convirtiendo en un eje central del entorno estratégico actual. Desde Génova subrayan la necesidad de reforzar la cooperación con los socios regionales para garantizar estabilidad, conciencia situacional y protección de intereses compartidos, reiterando que la Alianza Atlántica sigue siendo la piedra angular de la disuasión.

Nicolás Pascual de la Parte
Nicolás Pascual de la Parte -

Un consenso europeo poco habitual

Todas las posiciones expresadas en Estrasburgo apuntan a un consenso proeuropeo poco habitual, como reconocen distintas fuentes comunitarias. Los debates en el Parlamento sirven así como anticipo de la reunión del Consejo Europeo prevista para el próximo jueves en Bruselas, donde los líderes de los Estados miembros se verán las caras para responder de forma coordinada a las amenazas de Trump.