Guía APA de supervivencia parlamentaria: siglas, café y poder sin firma

Un recorrido por el trabajo invisible de quienes, entre pasillos multilingües, siglas indescifrables y litros de café, preparan la legislación europea lejos de los titulares

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En la capital comunitaria, si alguien emplea el término “APA” no está haciendo referencia a un formato de cita académica. Más bien, está haciendo alusión al cuerpo de asistentes parlamentarios que se encargan de diseñar y preparar de forma discreta decisiones que afectarán a 450 millones de ciudadanos.

Con el año nuevo, muchos de ellos desembarcan por primera vez en la sala de máquinas donde, entre pasillos multilingües y negociaciones diurnas, se legisla para todo el continente. El trabajo de los asesores parlamentarios va mucho más allá de lo estrictamente político y responde casi a un deporte de resistencia. Siglas incomprensibles, cafés de máquina y supermercados 24 horas se convierten en su mayor aliado en las semanas rojas de su calendario (en los calendarios de Bruselas los días de sesión plenaria vienen señalados en dicho color).

Un idioma propio 

IMCO, LIBE, ECON, ENVI, trílogos, COREPER, shadow rapporteur. Son algunas de las combinaciones silábicas más escuchadas en la Eurocámara. El Parlamento cuenta con 20 comités parlamentarios permanentes divididos por áreas políticas. Ahí, los eurodiputados adscritos a cada una de las comisiones preparan y debaten las propuestas legislativas antes de llevarlas al pleno. Además, existen varios subcomités que abordan temas más específicos dentro de estos ámbitos.

Los dosieres legislativos, así como sus posteriores discusiones, están liderados por un único eurodiputado. Es el encargado de redactar el texto, negociar en nombre del Parlamento y defender la posición final en el pleno. Una vez la Comisión Europea presenta una propuesta, esta se envía a la comisión parlamentaria competente. La elección de los conocidos como rapporteur (ponente) se hace mediante un sistema de puntos:

• Cada grupo político recibe un número de puntos proporcional a su tamaño en el Parlamento.
• Cada informe tiene un “precio” en puntos según su importancia.
• Los grupos “pujan” internamente por los informes que les interesan.
• El grupo que decide gastar puntos en un informe obtiene el derecho a nombrar al rapporteur.

Eso sí, cada familia política restante nombra a un shadow rapporteur. Son los negociadores que siguen el informe y pactan enmiendas con el ponente principal. Este rol les otorga la posibilidad de jugar un papel clave en los acuerdos intergrupales, además de garantizar que ninguna propuesta avance sin ser minuciosamente observada por todos los colores políticos del hemiciclo.

Las reglas del juego 

Actualmente, el hemiciclo de la Eurocámara está compuesto por ocho grupos parlamentarios. En la práctica, quien sigue teniendo el control es el principal grupo de la cámara, el Partido Popular Europeo. Hasta hace apenas unos meses, la paz reinaba en Estrasburgo y la familia que dirige el alemán Manfred Weber llegaba a acuerdos con Socialistas y Liberales para tramitar la totalidad de los expedientes legislativos relevantes.

European Parliament -

Esta “paz armada” terminó por disolverse durante la votación del primer paquete de simplificación de las exigencias ambientales para las pequeñas y medianas empresas. En dicho trámite, los populares revelaron su nueva estrategia de juego: en aquellos debates en los que el apoyo del sector centrista o de izquierdas sea fácil de lograr, contarán con su voto. En cambio, en asuntos de simplificación o medidas ambientales, el PPE parece haber encontrado en la extrema derecha europea a su principal aliado. Un giro que obliga a los asesores parlamentarios a recalcular mayorías votación a votación.

Aprender el diccionario: clave del éxito 

Bruselas tiene su idioma particular. Un dialecto propio, lleno de verbos pasivos y frases que, en muchas ocasiones, significan exactamente lo contrario de lo que parecen. “We are open to discussion” significa “ni se te ocurra insistir”. “This is politically sensitive” equivale a “huye”. Dominar este lenguaje no escrito es una de las competencias más valoradas dentro de cualquier delegación.

Por ello, conseguir responder a la pregunta “¿por qué esta directiva importa?” en veinte segundos te hará ganar el respeto de tu grupo. Si alguien no es capaz de explicar las decisiones de forma sencilla, pocas oportunidades tendrá de acabar en los medios de comunicación o, lo que es más importante, en las conversaciones de la ciudadanía. Entre enmiendas infinitas, conviene recordar que en lo que se trabaja son reglamentos que afectan a millones de personas. Aunque el asesor no salga en la foto, el trabajo habrá servido.

European Parliament calendar -

Los meses en la capital comunitaria están divididos entre las semanas plenarias, cuando el grueso del cuerpo parlamentario se traslada a Estrasburgo; las semanas de comisiones, junto con reuniones de los grupos políticos; y, por último, las semanas verdes. Estas últimas están reservadas para que los parlamentarios desarrollen labores en sus diferentes países de origen, así como para que las delegaciones parlamentarias realicen misiones oficiales por todo el mundo. Para los asesores, sin embargo, rara vez existe una semana completamente “verde”.

La guía NO oficial 

De primeras, la vida en el Parlamento Europeo puede no parecer del todo fácil. Sin embargo, Demócrata ha consultado a diversos asesores parlamentarios experimentados y ofrece algunos consejos prácticos para facilitar las jornadas.

Los supermercados en Bruselas raramente cierran más allá de las seis de la tarde. Por ello, es recomendable reservar un hueco en la agenda del fin de semana para llenar la despensa. La ciudad es reconocida por su exceso de burocracia y la lentitud de sus trámites, una lógica que también se aplica al transporte público. Si no se quiere que un aviso por “desviación” impida llegar a tiempo al briefing matinal, conviene contar con algunos minutos de margen. Las constantes (e interminables) obras de reforma de las principales vías de la ciudad tampoco ayudan a solucionar esta problemática.

Asuntos públicos

El trabajo de un asesor parlamentario también consiste en relacionarse con los llamados lobistas o profesionales de los asuntos públicos. En Bruselas, esta figura no se esconde ni se disfraza: tiene tarjeta identificativa, agenda repleta y un conocimiento enciclopédico de los procedimientos comunitarios. Representan a empresas, ONG, asociaciones sectoriales, sindicatos o gobiernos regionales, y su objetivo es influir en la legislación antes de que llegue a su versión definitiva.

A diferencia de la caricatura habitual, el lobby europeo no opera en sótanos oscuros ni en cenas clandestinas. Su campo de batalla son los policy papers, los position papers y las reuniones de quince minutos encajadas entre votaciones. Para un asesor parlamentario, aprender a escuchar sin comprometerse y a distinguir entre información útil y argumentario interesado es una habilidad esencial.

Las reuniones con representantes de asuntos públicos suelen comenzar con una presentación impecable y terminar con una frase recurrente: “estamos a vuestra disposición para cualquier aclaración adicional”. Lo que no se dice es que esa “disposición” incluye llamadas de seguimiento, correos estratégicos y recordatorios sincronizados con el calendario legislativo.

La línea entre interlocución legítima y presión excesiva es fina, pero conocida. En un entorno que presume de transparencia, todo queda registrado: agendas públicas, reuniones declaradas y normas éticas estrictas. Aun así, la influencia se ejerce en los matices, en una enmienda bien redactada o un considerando añadido a tiempo.

Obligada asistencia: Plux

Si los pasillos del Parlamento son el escenario oficial, la plaza Luxemburgo es el informal. Cada jueves, al caer la tarde, asesores parlamentarios, asistentes de la Comisión, lobistas, periodistas y algún que otro eurodiputado se concentran en los bares que rodean la plaza. No hay invitaciones formales ni listas de asistencia, pero todos saben que ahí se cierra parte del trabajo que no aparece en las actas.

Place du Luxembourg -

El networking de los jueves no es una excepción, sino una institución paralela. Entre cervezas belgas y conversaciones a medio tono, se intercambia información, se tantean posiciones y se aclaran malentendidos que durante el día parecían insalvables. Es el lugar donde un “no rotundo” puede transformarse en un “quizá”.

Para los recién llegados, plaza Luxemburgo es también una escuela acelerada de jerarquías invisibles. Saber retirarse a tiempo, no prometer lo que no depende de uno y recordar que todo puede volver al despacho al día siguiente forman parte del aprendizaje.

El desgaste invisible

Más allá de la técnica legislativa y las relaciones públicas, el trabajo del asesor parlamentario conlleva un desgaste acumulativo. Jornadas largas, picos de trabajo imprevisibles y la sensación constante de estar siempre “a punto” de cerrar un acuerdo. A ello se suma la presión de representar una posición política clara en un entorno donde el compromiso es la norma.

Trabajar en el Parlamento Europeo implica participar, aunque sea desde la sombra, en la construcción normativa del mayor proyecto político supranacional del mundo. Para muchos asesores, ese es el verdadero incentivo. APA no es un formato de cita académica. En Bruselas, es sinónimo de resistencia, discreción y poder sin firma. Un poder que no se exhibe, pero que se ejerce cada día entre pasillos, comisiones y, cómo no, los jueves por la tarde en plaza Luxemburgo.