Joaquín Almunia: “Si Europa no avanza en mercado único, competitividad o defensa, otros analizarán el mundo por nosotros”

El ex vicepresidente de la Comisión Europea conversa con Demócrata días antes de la reunión del Consejo Europeo en la que los Veintisiete buscan acelerar, a través de medidas concretas, la competitividad del continente en un momento en el que se necesita avanzar "más que en ninguna otra época de su historia reciente"

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La Plaza de Oriente, a escasos metros de la Cámara Alta y a unos pocos más de los Leones de San Jerónimo, fue un día el epicentro del poder del Estado. Situada frente al Palacio Real, se caracteriza por una calma solo interrumpida por la sintonía compuesta por aquellos pájaros que habitan bajo la mirada de Felipe IV.

Algo similar ocurre en su oficina, corazón de su domicilio, en la que nos recibe en una de esas mañanas en las que el sol apremia en Madrid. El sonido de las aves se sustituye por una ópera que sirve de banda sonora de la entrevista y los árboles de la plaza por enormes estanterías que reflejan parte de todo el pensamiento de una época. Un día fue también el centro de la toma de decisiones. Joaquín Almunia (1948) estuvo al frente de los asuntos económicos de la Comisión Europea prácticamente diez años, ocupando la cartera monetaria primero y, más tarde, la Vicepresidencia de Competencia. Antes, durante otra década fue ministro de los gobiernos del socialista Felipe González. 

Desde su archivo personal reflexiona ahora sobre el rumbo que está adoptando Europa en unas semanas clave para la competitividad y credibilidad del continente. El próximo jueves, los jefes de Estado y de Gobierno llegarán a Bruselas con el único objetivo de adoptar unas conclusiones que sirvan, de una vez, para que Europa hable el idioma de las potencias. Pese a no estar ya en la primera línea de la acción institucional, el socialista se mantiene al día de cada uno de los pasos que los europeos dan, lo que le otorga la autoridad para advertir: “el patriotismo europeo hoy es avanzar en la integración”.

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Pregunta: En los últimos días, se habla mucho del mercado único de capitales, pero parece que no termina de avanzar. ¿Qué está fallando?

R: Eso habría que preguntárselo a algunos líderes europeos y también a algunos agentes del sector privado, por ejemplo ciertos bancos dentro de la Unión Europea. Algunos consideran que un mercado único financiero les eliminaría ventajas que hoy tienen por ejercer determinadas competencias dentro de su propio país.

Joaquín Almunia: 

“Si Europa no avanza en mercado único, competitividad o defensa, otros analizarán el mundo por nosotros”

P: Ante estas dificultades se habla cada vez más de una Europa a varias velocidades. 

R: No es el ideal. El ideal es que todos los países de la Unión avancemos juntos en más integración donde sea necesario. Pero como esa cohesión política no siempre existe, me parece que no podemos evitar que dentro de la Unión algunos países quieran avanzar más rápido en áreas donde la integración está incompleta: energía, capitales, telecomunicaciones, digitalización o defensa.

Se puede hacer con cooperaciones reforzadas previstas en el tratado, aunque para iniciarlas se necesita unanimidad. Si esa unanimidad no es posible, queda otro recurso que no me gusta pero es posible: una coalición de voluntarios.

Eso ya ha ocurrido, por ejemplo con Schengen o con el mecanismo europeo de estabilidad durante la crisis financiera. No es la solución ideal, pero a veces es inevitable.

P: En el contexto actual, Europa busca más "autonomía estratégica". ¿Qué espera del próximo Consejo Europeo?

R. El de este mes es un Consejo muy importante. Tiene el mandato de los propios jefes de Estado y de gobierno para avanzar en el mercado único, en competitividad y política industrial, y en seguridad y defensa.

Por lo que sabemos del Consejo informal previo, hay áreas donde existe más acuerdo y otras donde el debate sigue abierto. Ojalá se resuelvan esas cuestiones, porque la integración europea necesita avanzar más que en ningún otro momento de su historia reciente.

Si no avanzamos en mercado único, competitividad, crecimiento, seguridad, defensa o inmigración, Europa corre el riesgo de convertirse en objeto de análisis de otros sin capacidad para defender sus propios intereses.

Joaquín Almunia: 

“Las inversiones en competitividad no deben destruir la cohesión social”

Fragilizar Europa en este momento sería un errorn, frente a lo que intenta Trump. El patriotismo europeo hoy es avanzar en la integración.

P: Los informes de Enrico Letta y Mario Draghi hablan de grandes inversiones para reforzar la competitividad europea. ¿De dónde saldrán los recursos?

R: Los recursos para avanzar en seguridad, competitividad o cohesión salen del mismo sitio. No es un gasto puntual de un año, es un esfuerzo continuo de aumentar la obtención de recursos para acometer todos los objetivos que queremos poner encima de la mesa en un momento extraordinariamente complejo.

Hay que obtener recursos uniendo los mercados de ahorro e inversión, desarrollando tecnologías gracias a la investigación y reforzando nuestra capacidad de innovación. También tendremos que recurrir al endeudamiento. No todo se puede financiar con recuros públicos y privados. 

Pero para que ese endeudamiento sea viable y socialmente sostenible debería basarse más en deuda emitida en común por Europa que en la suma del endeudamiento de cada país.

P: ¿Puede ese esfuerzo inversor poner en riesgo el estado del bienestar?

R: No necesariamente. Parte de esas inversiones buscan crecimiento, aumento de productividad y competitividad. Lo importante es que ese crecimiento no destruya la cohesión social ni los sistemas de economía social de mercado que son uno de los puntos fuertes de Europa.

Debemos proteger lo que tenemos conseguido. Uno de nuestros puntos fuertes es un sistema de economía social de mercado que da estabilidad y permite que los ciudadanos confíen en sus representantes públicos. 

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P: La Comisión Europea habla mucho de simplificación normativa. 

R: Como instrumento estoy de acuerdo: simplificar normas para que sean comprensibles, aplicables y eficaces es lógico. Dentro de Europa a veces hay demasiada complejidad.

Pero hay que tener cuidado con ideologizar la simplificación. No se trata de tirar por la borda objetivos importantes en nombre de una determinada ideología.

P: ¿Qué balance hace de la acción legislativa de la actual Comisión?

R: Me preocupa  que no se haya conseguido un consenso claro en cuestiones clave como una política común de inmigración. Y también me preocupa la reticiencia que se observa en la presidenta Ursula Von der Leyen y en una parte del Parlamento Europeo con ir hacia atrás en la luca contra el cambio climático. 

Europa ha sido líder en ese ámbito durante años. Si Europa no lidera la lucha contra el cambio climático, desde luego no lo hará la América de Trump. Dudo que lo hagan países en vías de desarrollo, que no tienen nuestra capacidad económica y política de convertirse en líderes en esta área. Aún cuando ellos son las víctimas principales de las consecuencias del cambio climático. 

La gran cuestión es si China, que es un emisor de gases de efecto invernadero, pero que es consciente de sus problemas de deterioro medioambiental, va a ser quien tome el relevo entre los grandes iversores. Los chinos han sido capaces de definir estrategias y ser capaces de aplciar decisiones consistentes con sus objetivos estratégicos. Ojalá que tome el relevo si nadie lo quiere coger de esta lucha. Llegaríamos a un acuerdo como Unión Europea mucho más fácil que el que podría llegar con La Casa Blanca.

Con todo, en el horizonte dislumbro demasiadas previsiones de expedientes legislativos que no sé si van a ser capaces de aprobarlas. 

P: ¿Cómo debería orientarse la relación con China?

R: La Unión Europea definió hace años a China como rival económico, socio y adversario estratégico. Ese trilema es difícil de sostener.

Tenemos que reconocer los riesgos que existen en la relación con China, pero también evitar tirarnos piedras contra nuestro propio tejado. Nos necesitamos mutuamente, igual que necesitamos reforzar relaciones con otras regiones del mundo. El Gobierno español ha sido el primero que ha pedido una concrección en las relaciones. Lideramos la contraria a la posición eureopea. 

Joaquín Almunia: 

“Fragilizar Europa y sus instituciones en este momento es antipatriótico”

En ese sentido, acuerdos como el de Mercosur, los acuerdos con India, Indonesia o la modernización del acuerdo con México son ejemplos de que Europa está empezando a reaccionar. Tenemos la necesidad de calarar esa relación sin ignorar los riesgos que tiene y las dependencias. Hemos aprendido mucho en poco tiempo lo que nos están costado a los europeos nuestras dependencias respecto del exterior. 

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P: ¿Cómo ve la evolución reciente de la política de competencia europea?

R: La política de competencia ha evolucionado mucho con el tiempo. Primero con la desmonopolización de sectores de red en los años noventa y ahora con la regulación de los mercados digitales.

Regulaciones como la Digital Markets Act o la Digital Services Act marcan una nueva fase para regular mercados que no podían abordarse solo con los instrumentos tradicionales de competencia.

También está cambiando la relación entre sector público y sector privado en el contexto de la política industrial y, cada vez más, de la política de defensa.

Joaquín Almunia: 

“Si Europa no lidera la lucha contra el cambio climático, desde luego no lo hará la América de Trump”

P: ¿Las multas a grandes tecnológicas como Google tienen efecto real?

R: Pregúntele al tesorero de Google si le gusta pagar miles de millones en multas. Evidentemente no.

Pero la regulación sigue siendo imprescindible para evitar la creación de monopolios naturales. No es la única herramienta, pero es una herramienta fundamental.

Pregunta: Aprovechando el aniversario de los 40 años, ¿cómo se ha ido moldeando Europa en estas cuatro décadas y cómo ha influido España en esa reformulación?

Respuesta: Los 40 años de presencia de España como miembro de la entonces Comunidad Europea nos han ido muy bien a los dos. A España, por supuesto: ha sido un periodo marcado claramente por las ventajas que nos ha supuesto ser miembros de pleno derecho de la hoy Unión Europea. Y a la Unión Europea con nosotros le ha ido muy bien porque hemos hecho contribuciones importantes al proceso de integración desde casi el momento mismo en que nos sentamos allí como miembros de pleno derecho el 1 de enero del 86.

Para España la integración europea ha supuesto acogernos como miembros en el espacio en el que nos gusta vivir: una democracia, con libertades, protección de derechos humanos, un modelo político democrático y un modelo social basado en una economía social de mercado, lo que nosotros llamamos estado de bienestar. Lo hemos hecho gracias a nuestros esfuerzos en España, en la democracia, pero obviamente nos ha ayudado mucho la Unión Europea.

Joaquín Almunia: “No podemos ignorar los riesgos de China, pero tampoco tirarnos piedras contra nuestro propio tejado”

Económicamente nos ha creado un espacio en el que hemos podido progresar y encontrar recursos para financiar un modelo social avanzado. Y también nos ha servido como guía: hemos aprendido lo que son los estados de bienestar conociendo bien a los países más avanzados de Europa que son miembros de la Unión Europea.

Joaquín Almunia - European Comission. Foto de archivo.
Joaquín Almunia - European Comission. Foto de archivo. -

¿Y qué hemos aportado nosotros a la Unión Europea? Hemos aportado europeísmo. Somos un país claramente proeuropeo, aunque hoy hay partidos en el Parlamento que no estaban cuando entramos en la Comunidad Europea y que son euroescépticos. Ya no hay la unanimidad que había hace 40 años en el Parlamento español en relación con el proyecto europeo, por desgracia, como tampoco la hay en otros países de la Unión.

También hemos aportado ideas, como el programa Erasmus, o la idea de ciudadanía europea. A los proeuropeos españoles nos gusta sentirnos europeos. No nos crea reticencias fusionar nuestra identidad con la identidad europea. Más bien consideramos que es una ventaja poder ser a la vez españoles y europeos; poder ser, en mi caso, vasco, español y europeo. Eso es una ventaja para vivir en el siglo XXI.

Y luego hemos aportado elementos importantes en la política de cohesión. Fue una idea impulsada por Jacques Delors junto a líderes europeos de la época como Mitterrand, el canciller Kohl y nuestro presidente Felipe González. Entre ellos consiguieron que la cohesión estuviese en los tratados y en las políticas europeas. La idea europea no puede desligarse de la cohesión territorial y social ni de la solidaridad.

Joaquín Almunia: 

“La regulación es imprescindible para evitar la creación de monopolios naturales”

P: ¿Ha sido siempre fácil la relación entre España y Europa, desde las negociaciones de adhesión hasta las crisis recientes?

R: Las negociaciones de adhesión fueron muy complicadas, pero no por culpa de España, sino por culpa de Francia, la Francia de Giscard d’Estaing, que creía que cualquier tomate español que cruzase la frontera iba a acabar con la idea europea.

En una Europa con mercado único la idea básica es eliminar fronteras para el intercambio de bienes, servicios y personas, y ojalá pronto también para el intercambio de capitales.

España defendía esa idea durante las negociaciones.Conseguimos superar ese bloqueo cuando desapareció el egoísmo que mostraba Giscard d’Estaing hacia la economía española, especialmente la agricultura, gracias al cambio en la presidencia francesa, lo que aceleró las negociaciones de adhesión.

Es cierto que España pasó momentos de recelo hacia políticas europeas durante la crisis financiera, pero eso ya se ha superado. Hoy seguimos siendo un país muy proeuropeo, probablemente más que la mayoría de los de la Unión.

l ex vicepresidente de la Comisión Europea Joaquín Almunia imparte la conferencia ‘Europa. Presente y futuro’ en el curso ‘Tendencias geopolíticas, ¿Hacia dónde va Europa?’, en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid, a 8 de julio de 2021, en Madrid, (España)
l ex vicepresidente de la Comisión Europea Joaquín Almunia imparte la conferencia ‘Europa. Presente y futuro’ en el curso ‘Tendencias geopolíticas, ¿Hacia dónde va Europa?’, en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid, a 8 de julio de 2021, en Madrid, (España) -

“¿Podrás sacar algún titular de aquí?”, bromea el exdirigente comunitario cuando las preguntas cesan. La charla se ha extendido en el tiempo y parece dispuesta a prolongarse indefinidamente si no se detiene el incesante bombardeo de temas por tratar. De fondo, continúa el hilo musical que ha acompañado la conversación.

Ya con la confianza generada por un «está la grabadora apagada», Almunia repasa su agenda en la capital europea, a la que dice que viajará próximamente. Lo mismo harán los Veintisiete en menos de una semana para intentar ponerse de acuerdo en la definición de una hoja de ruta que les devuelva a la definitiva complacencia europea.

Europa se la vuelve a jugar otra vez, en una de esas cumbres diurnas que logran acuerdos a través del cansancio del paso de las horas.