El árbitro ha pitado el inicio del partido y cada uno de los equipos empieza ya a mostrar sus cartas. Sobre el campo, nada menos que el presupuesto de la Unión Europea para los próximos cinco años. Aunque la premisa general que sobrevuela el terreno de juego —contraria al planteamiento inicial de la Comisión— es compartida por una amplia mayoría, los jugadores tienen visiones distintas. O, al menos, así lo reflejan las enmiendas que se han discutido por primera vez en el Parlamento Europeo.
La Eurocámara ya está definiendo su posición negociadora sobre el Marco Financiero Plurianual (MFP) de cara al período 2028-2034 para poder llegar con fuerza a la ronda final, en la que tendrá que enfrentarse al Consejo Europeo. Por ahora, el torneo sigue en fase de grupos. Este mismo jueves se abrió por primera vez el debate sobre las cerca de mil enmiendas registradas por las distintas familias políticas.
El borrador preliminar del informe que saldrá del Parlamento, redactado conjuntamente por un miembro del Partido Popular Europeo y otro del Grupo Socialista, busca establecer una base mínima de consenso. El texto exige un presupuesto que suponga el 1,27% de la renta de la Unión, lo que elevaría el total al 1,38% al incluir el servicio de la deuda.
Los eurodiputados coinciden, además, en rechazar la fusión de políticas en un solo plan por Estado miembro. De hecho, insisten en la advertencia de que este modelo, tal y como propone el Ejecutivo comunitario, generaría incertidumbre para los beneficiarios finales y pondría en riesgo pilares como la cohesión territorial y los derechos sociales.
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De esta forma, el texto que puede acabar saliendo del Parlamento apoyaría una “cesta” de nuevos recursos propios que genere al menos sesenta mil millones de euros anuales para pagar la deuda de los fondos Next Generation sin recortar programas históricos.
Ahora bien, pese a contar con un enfoque compartido en la defensa de un presupuesto más sólido, cada uno de los entrenadores ha diseñado una estrategia distinta para su equipo.
La estrategia del Partido Popular Europeo: competitividad y defensa
El Partido Popular Europeo centra su discurso en la competitividad, la seguridad y la protección de los sectores tradicionales. Así, piden reforzar el gasto en Defensa, acompañado de la movilidad militar, con especial atención a las regiones fronterizas del este debido a una posible amenaza rusa sobre Europa.
En materia de agricultura, exigen a la Comisión que blinde las ayudas directas a los agricultores profesionales y mantenga el programa POSEI para las regiones ultraperiféricas como un instrumento separado y reforzado.
DEMÓCRATA BRUSELAS
Isabel Benjumea (PP): "La PAC no puede ser castigada en el próximo Marco Financiero"
La eurodiputada del PP Isabel Benjumea ha afirmado en declaraciones a Demócrata que el Parlamento Europeo debe fijar una posición firme ante la negociación del Marco Financiero Plurianual 2028-2034, manteniendo las prioridades defendidas en los últimos meses.
Benjumea explica que la delegación española ha presentado 56 enmiendas para proteger la PAC, reforzar la política pesquera y garantizar que la cohesión siga contando con un papel activo de las regiones, evitando una “nacionalización” de las políticas europeas.
Asimismo, en el PP critican el modelo de los fondos Next Generation por sus dificultades de ejecución y resultados limitados, advirtiendo además del impacto de la deuda común en la capacidad inversora de la UE. También piden apostar por la eficiencia presupuestaria en lugar de nuevos impuestos.
Por último, subrayan que el próximo marco debe reforzar prioridades como defensa, seguridad, educación, sanidad, innovación y apoyo a las pymes, con la vista puesta en aprobar el informe en primavera.
Este programa está pensado para ayudar a las regiones más alejadas del continente, sobre todo en temas de agricultura y abastecimiento. Hablamos de territorios como Canarias, las Azores o Guadalupe en Francia. Su objetivo es compensar las dificultades derivadas de su lejanía, como costes más altos de transporte o dependencia de importaciones. En la práctica, otorga apoyo a la agricultura local mediante ayudas a productores de plátano, tomate, leche y otros bienes esenciales.
Además, la familia política de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, apuesta por aumentar el presupuesto de Horizonte Europa hasta al menos doscientos mil millones de euros para cerrar la brecha de innovación con Estados Unidos y reforzar la autonomía tecnológica del bloque.
Los socialistas: modelo social, vivienda y salud pública
En cambio, para el equipo rojo la prioridad es el modelo social, la vivienda y la salud pública. Los socialistas se oponen firmemente a que el Fondo Social Europeo se diluya en los planes nacionales. Para el Grupo de Iratxe García, este debería ser un programa autónomo con un presupuesto de al menos ciento cuarenta mil millones de euros.
Sus enmiendas registradas también piden un presupuesto específico para salud de noventa mil millones de euros, separado en cualquier caso del programa EU4Health y del Fondo de Competitividad, con el objetivo de garantizar su visibilidad y evitar que quede subordinado a otras prioridades económicas.
DEMÓCRATA BRUSELAS
Sandra Gómez (PSOE): "No podemos hacer más con menos"
La eurodiputada del PSOE Sandra Gómez defiende en conversación con Demócrata la necesidad de un Marco Financiero Plurianual “ambicioso”, capaz de responder a los retos presentes y futuros de la Unión Europea, advirtiendo de que “no se puede hacer más con menos”.
Gómez muestra el rechazo de los socialistas a los recortes planteados por la Comisión Europea en la PAC y en la política de cohesión, y reclama además un mayor peso de las regiones y entidades locales en la gobernanza de los fondos.
Entre las prioridades socialistas, sitúa la vivienda como un problema común en toda la UE, para el que pide una dotación específica de 100.000 millones de euros. También apoya reforzar el Fondo de Solidaridad ante desastres naturales y crear un Fondo Social Europeo propio, con reglas y presupuesto independientes, sin quedar diluido en planes nacionales.
Asimismo, reclaman programas específicos para salud y para pesca y océanos, además de incluir un Mecanismo para la Reconstrucción de Gaza. Insisten los socialistas que estas políticas requieren nuevos recursos propios para garantizar su financiación.
Más allá, proponen crear una “ventana de vivienda” de veinticinco mil millones de euros dentro del Fondo de Competitividad y reservar fondos del Fondo Europeo de Desarrollo Regional para combatir la crisis habitacional que afecta a numerosas capitales europeas.
Los Verdes: ambición climática y autonomía financiera
La otra pata de la llamada “mayoría Von der Leyen”, el grupo de Los Verdes, busca un presupuesto mucho más ambicioso en términos climáticos y financieros. Su horizonte es un presupuesto que responda al 1,39% de la renta europea, un 1,5% total incluyendo los Next Generation.
En cuanto a los objetivos climáticos, han planteado la posibilidad de que el 50% del gasto total se dedique a la acción climática y el 15% a la biodiversidad. Del mismo modo, insisten en mantener el programa LIFE como un instrumento autónomo reforzado con siete mil millones de euros, rechazando su fragmentación en otras rúbricas.
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Este programa es el principal instrumento de financiación dedicado a iniciativas sobre economía circular y transición energética limpia, clave para cumplir con el Pacto Verde Europeo.
Renew: Estado de Derecho y condicionalidad inteligente
Por su parte, los liberales de Renew centran sus propuestas en el Estado de Derecho, la simplificación y la condicionalidad inteligente. Defienden que el respeto a los valores de la Unión debería ser un requisito previo estricto para acceder a los fondos europeos.
Además, han propuesto que, si se congelan fondos a un gobierno por violar el Estado de Derecho, los beneficiarios finales —como ONG o universidades— puedan recibir el dinero directamente mediante la gestión de la propia Comisión Europea, evitando así generar inestabilidad en sectores clave.
Eso sí, la familia política del presidente francés Emmanuel Macron pide que la reducción de programas beneficie realmente a un amplio tejido de pequeñas y medianas empresas y no solo a los procesos internos del Ejecutivo comunitario.
Conservadores: soberanía, demografía y fronteras
Al otro lado del hemiciclo, el discurso del grupo de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, gira en torno a la soberanía, la demografía y las fronteras. Los conservadores quieren que el próximo presupuesto incluya criterios de asignación que ayuden a las regiones con baja natalidad y envejecimiento, como respuesta a la crisis demográfica europea.
Así, han presentado enmiendas en las que se pide una financiación sustancial para infraestructuras físicas de protección fronteriza, incluyendo muros y vigilancia tecnológica. Defienden, además, que el Fondo de Competitividad debería financiar soluciones como la energía nuclear y los biocombustibles.
Patriotas: recorte presupuestario y rechazo a la condicionalidad
El grupo de extrema derecha, del que forma parte Vox, Patriotas, sostiene una visión radicalmente opuesta a la mayoría de la Eurocámara. Su posición, una de las más críticas del espectro político europeo, exige que el presupuesto se limite al 1% de la renta nacional europea.
Se oponen también a cualquier endeudamiento conjunto y a la creación de nuevos impuestos europeos porque acusan a la Comisión de usar la condicionalidad como un “arma política” contra gobiernos conservadores y piden eliminar estos mecanismos.
La izquierda: salto social y rechazo a la militarización
La izquierda, en cambio, propone que el Marco llegue hasta el 2% para contar con los recursos necesarios para financiar servicios públicos y redistribución. En el grupo en el que se inscriben Podemos y Sumar rechazan el uso de fondos de cohesión para fines militares o industrias de defensa.
Exigen, además, que la erradicación de la pobreza sea un objetivo transversal con una línea específica de cincuenta mil millones de euros, reforzando el carácter social del presupuesto europeo.
Un partido que se decidirá en la prórroga
Todo parece indicar que el resultado final del texto se dirimirá en la prórroga. Mientras los grupos mayoritarios intentan salvar el presupuesto de la recentralización propuesta por Bruselas y buscan más recursos propios, los grupos de la derecha radical presionan para reducir el tamaño del marco financiero y eliminar condicionalidades políticas.
La izquierda, por su parte, persigue un salto masivo en inversión social. El balón sigue en juego y el marcador está lejos de cerrarse. En esta negociación presupuestaria, cada familia política quiere marcar su gol: unos en competitividad, otros en cohesión, otros en soberanía o en transición ecológica.
El verdadero pitido final llegará cuando Parlamento y Consejo se enfrenten en la gran final del presupuesto europeo, donde se decidirá qué modelo de Unión Europea saltará al campo durante la próxima década.