Donald Trump, Venezuela, Groenlandia, Gaza, Mercosur… Muchos son los asuntos geopolíticos que en las últimas semanas han copado el foco mediático y han vuelto a colocar la política internacional en el centro del debate público. En este contexto de tensiones cruzadas, reposicionamientos estratégicos y equilibrios inestables, Antonio López-Istúriz, eurodiputado del Partido Popular y una de las voces más influyentes del PPE en materia exterior, desgrana en una charla con Demócrata su visión sobre Irán, la relación transatlántica, el papel de la Unión Europea y los grandes conflictos que están redefiniendo el tablero global.
Pregunta: La geopolítica ha ganado foco mediático, más atención. Venezuela, Donald Trump, Groenlandia, Gaza, Ucrania… Vamos a tocar todos los flancos, pero empecemos por Irán. El Parlamento Europeo votó el pasado jueves una dura resolución, que has liderado. Se condena la represión contra los manifestantes y se pide el fin de los asesinatos. ¿En qué punto nos encontramos y cómo puede ayudar este paso?
Respuesta: 562 votos a favor y nueve en contra dice mucho de cómo está el asunto, afortunadamente, en el Parlamento Europeo. Hay que distinguirlo del Consejo Europeo porque algunos países tienen circunstancias que todavía no explica, como Italia y Francia, que están bloqueando la inclusión de la Guardia Revolucionaria iraní en la lista terrorista europea o más sanciones al régimen. No sabemos bien la motivación. El caso italiano y francés, puede ser por negocios.
Esto refleja que la UE sigue estando dirigida por los Estados miembros. Los gobiernos siguen mandando. Ahora, el Parlamento Europeo ha dado su opinión, no es vinculante, pero es una gran señal a todos esos Estados reticentes de ir contra este régimen que lleva décadas desestabilizando la zona de Oriente Medio.
Igualmente, las declaraciones de Donald Trump diciendo ‘voy para allá’ y luego no haciendo nada no son las adecuadas.
P: Ha mentado a Estados Unidos. El ‘voy para allá’ de Trump. Ahora o en un escenario futuro, ¿qué podría justificar una intervención?
R: El día de las bombas en Venezuela, el día que Nicolás Maduro fue capturado, muchos amigos y políticos venezolanos me llaman con emoción. ‘Nos vamos a Caracas a celebrarlo, libertad, democracia…’. Yo igual. Y al cabo de dos días, en aquella desagradable rueda de prensa, se dijo que Delcy Rodríguez era la interlocutora. Todos conocemos que es parte del régimen. Y dicen claramente que todo es por el petróleo. Claro, ¿qué sensación le queda al pueblo iraní? ¿Qué vienen, a liberarnos o a por nuestro petróleo? La duda se extiende: si vienen, ¿para qué?
"EEUU dice claramente que todo es por el petróleo, ¿qué sensación le queda al pueblo iraní?"
P: Al margen del ‘para qué’’, ¿se justificaría una intervención en Irán? ¿Podría entenderse como una violación del Derecho Internacional?
R: La historia nos demuestra que si es el pueblo propio de ese país el que consigue el cambio de régimen siempre es mucho más favorable y larga la trayectoria democrática posterior.
La transformación tiene que venir desde dentro, sobre todo, para que sea permanente. Eso es lo que hay que ayudar. Desde fuera, lo que podemos hacer es ayudar a los grupos de oposición. En Venezuela, en Cuba, en Irán….
P: No le ha gustado el para qué de la intervención en Venezuela por parte de Trump
R: No me ha gustado ni a mí ni a miles de venezolanos exiliados que se veían volviendo al día siguiente. Pongámonos en su lugar, porque los hay que tenían más dinero y podían venir a Madrid o a Miami, y que han tenido que cruzar selvas. Se había generado una expectativa y una esperanza brutal que se ha visto truncada por Delcy Rodríguez. Que pongan a otra persona, un elemento transicional, no una reconocida del régimen.
"Se había generado una expectativa y una esperanza brutal que se ha visto truncada por Delcy Rodríguez"
Tengo un enorme respeto por el presidente Trump, elegido por el pueblo norteamericano. He defendido la relación transatlántica, yo soy producto de ella. El desprecio enorme de Trump, creo injustificado, por las instituciones europeas, por la UE, genera una inestabilidad enorme. Surgen fuerzas de extrema izquierda y derecha con un profundo sentimiento antieuropeo.
P: Antes de pasar a la figura de Trump, que dará de sí, no quiero perder la ocasión de preguntarle cómo ve los próximos pasos para Venezuela.
R: Creo que el PP tiene una posición muy clara, que celebro, de apoyo al presidente legítimamente elegido, Edmundo González, y a la vicepresidenta María Corina Machado.
P: Entrando ya en el tema Trump. ¿Cree que se está sobrepasando con algunos asuntos?
R: Yo sigo una línea que ya empezó el PP y que viví como ayudante del Presidente Aznar de aproximación a EEUU. Considero que eso es estar en el lado correcto de la historia y mantengo que tenemos que tener la mejor relación transatlántica. Es lo mejor para los intereses de nuestro país.
Ya he visto ahora que Trump ha reculado con lo de Groenlandia un poco. ¿Por qué? Porque los mercados le estaban lanzando un mensaje de que el daño a las empresas norteamericanas es increíble. No puedes, de repente, fastidiar la relación económica más grande del mundo, coartarla o amenazarla, porque al final, pierdes.
Trump tiene un estilo que conozco. Negociador, digamos, anglosajón, muy duro y muy agresivo. El problema es que sigue negociando en asuntos de geoestrategia mundial como si estuviese negociando la venta de un rascacielos en Nueva York. Y son cosas muy distintas y mucho más complejas.
Mi reclamación seria bajar el tono y empezar, por ejemplo, por que los socios de la OTAN se pongan al día a la hora de pagar. La UE ha vivido durante décadas bajo el paraguas de protección norteamericano.
P: Hemos visto incluso faltas de respeto a Macron…
R: La misma falta de respeto que le tengo yo. Porque este es un señor [Macron] que llegó tras una situación caótica en la política francesa, de rebote, y propuso una cuestión intermedia entre socialistas y populares que lo único que ha hecho es fomentar el crecimiento de los extremos. Sus contribuciones a la política francesa y europea son muy negativas. Es de estos populistas moderados, en España hemos tenido alguno, que se envolvía desnudo con la bandera europea [Albert Rivera].
P: ¿Se ha visto reforzada la identidad europea por todo lo relacionado con Trump?
R: Jean Monnet ya decía en los años 50 que esta UE solo avanzaría a bases de crisis. Desgraciadamente, qué razón tiene. Solo estas crisis hacen que los Estados miembros, que siguen siendo los que toman las decisiones, cada uno mirando lo suyo, al final miren a Bruselas. Un ejemplo práctico es el Covid. Se cierran las fronteras. Un caos. Al cabo de dos semanas, se dan cuenta de que no están pasando los camiones y los supermercados de Europa se están desabasteciendo. Vinieron todos a llorar a Bruselas y entonces se crean los pasillos verdes para el tránsito de mercancías sanitarias y alimentarias.
P: Cambiando el tercio. Mercosur. Ahora mismo está pendiente de la aplicación provisional por parte de la Comisión ¿Qué opinión le merece? Le pregunto porque hemos visto diferencias entre el Partido Popular Europeo y el PP de Alberto Núñez Feijóo.
R: Aquí lo que subyacen son dos problemas iniciales que dan origen a unas críticas y un malestar entre los agricultores. Se ha estado negociando durante años este tratado, que es enormemente beneficioso para la UE y en particular para España, porque como puente con los países latinoamericanos es lógico cultural e idiomáticamente que estos países tengan una querencia natural a pasar más por España. La facilidad es mayor.
Hago un paréntesis. ¿Los políticos franceses hubiesen sido tan contrarios a Mercosur si fuera francófono? Ahí la dejo.
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Se está negociando durante años, pero no se explica, no hay pedagogía entre los ciudadanos europeos. Ya pasó con el Tratado de Canadá. Segundo problema: los Estados miembros no controlan en las fronteras la entrada de productos de otros países. Están entrando a través de puertos en la UE. Es conocido el tema de la droga a través de Róterdam, Amberes, en España, puertos de Francia… Los Estados miembros no están ejerciendo su responsabilidad en aduanas y fronteras. Nos concentramos en la inmigración ilegal, pero mientras tanto, tampoco hablamos de los productos, que afectan a nuestros agricultores que cumplen con las normas.
Ahora, cuando se acerca el momento de la firma, sin esa información y con los agricultores viendo entrar productos a través de las fronteras sin ningún tipo de control fitosanitario, pues entiendo el malestar. ¿Dónde está Luis Planas? El Gobierno no ha dado explicaciones. El PP sí. Hemos explicado que hay una cuestión, las cláusulas de salvaguarda que son, efectivamente, que lo que hay que hacer es que los Estados miembros cumplan en aduanas y fronteras. Y que no den productos que no están controlados en la UE. Es muy sensata la posición, por lo menos el PP está haciendo algo.
Mercosur al final se aplicará provisionalmente, porque eso es lo que sucede cuando entra en órbita el TJUE. Me hubiese gustado de otra manera, pero soy consciente de los errores cometidos en la información y en los problemas en fronteras. En febrero el Parlamento Europeo votará las cláusulas salvaguarda, y quiero verlos a todos ahí. Traduzco al cristiano: las cláusulas de salvaguarda significan controles serios en fronteras europeas de todos los productos fuera de la UE que no estén certificados y cumplan con nuestras normas. Mercosur introduce esas cláusulas para que tengan que pasar esos controles.
P: Mercosur, Venezuela, Irán… La geopolítica parece haber ganado foco, pero a su vez, se ha perdido un poco la atención a Gaza. ¿Qué solución ve para Gaza y qué opina de la Junta de Paz propuesta por Trump?
R: Hombre, la foto con los por ahora miembros de la Junta de Paz no es que me dé confort inicial… Ni uno que fuese una democracia clara -creo-. A la espera de si países auténticamente democráticos, basados en nuestros principios, deciden formar parte o no. No sé cuál va a ser la actitud de España al respecto. Sánchez está pasando un buen momento desde el punto de vista del marketing político por su posición contraria a Trump y me preocupa mucho que pueda surgir un cierto sentimiento antiamericano en Europa a raíz de todo esto. La izquierda ha vivido de este cuento muchos años.
"Me preocupa mucho que pueda surgir un cierto sentimiento antiamericano en Europa a raíz de todo esto"
Sobre Gaza, estamos en un momento de relativa calma que hay que aprovechar. Me parece siempre bien que se construyan instituciones para garantizar un futuro, un futuro para los palestinos y para los israelíes, la asunción de los dos Estados que la UE siempre ha defendido. Se está imponiendo como la mejor solución. No perfecta, pero sí la mejor.
Por cierto, ahí están los Acuerdos de Abraham [acuerdo de paz entre los Emiratos Árabes Unidos e Israel]. Países que históricamente han negado la existencia de Israel ahora no solo lo reconocen, sino que tienen relaciones económicas. Un poco como empezó la UE, entre Estados que habían luchado durante siglos. A ver cómo fluye esto.
P: Muchas son las piezas del puzzle geopolítico, y de una enorme complejidad; pero a modo de cierre. ¿Hacia dónde vamos?
R: Soy un político que le gusta salir a la calle y me preguntan mucho si va a haber Tercera Guerra Mundial. No lo creo. No la hubo en la Guerra Fría, no creo vaya a haber ahora. Creo que siempre se va a imponer la razón para no pulsar el botón rojo. El estudio de la historia demuestra que el ser humano se adapta siempre a las nuevas circunstancias y, el que no se adapte, no tendrá hueco en el futuro. Los cambios de era generan miedo y aparecen inevitablemente los profetas del apocalipsis y vendedores de elíxires milagrosos. Desgraciadamente el fenómeno, por lo que veo, se repite.
La conversación concluye con la sensación compartida de haber recorrido, pieza a pieza, un rompecabezas tan complejo como inabarcable. Irán, Venezuela, Trump, Gaza o Mercosur aparecen conectados por hilos que se cruzan, se tensan y se recomponen constantemente. Pero también queda claro que la geopolítica mundial no admite respuestas simples ni tiempos cortos: exige contexto, memoria y paciencia. Algo más que una entrevista para intentar comprender un mundo que, como reconoce López-Istúriz, avanza entre cambios de era, miedos recurrentes y la permanente necesidad de adaptarse para no quedarse fuera del futuro.