El Parlamento Europeo da el primer paso para aprobar los "aranceles cero" para Estados Unidos

La Comisión de Mercado Interior ha ratificado el texto legal del acuerdo alcanzado entre la Comisión Europea y La Casa Blanca el pasado verano para su votación definitiva durante la sesión plenaria de la próxima semana

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Tras un conjunto de intentos fallidos, el Parlamento Europeo comienza a acercarse a la ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos. Por el momento, los eurodiputados han dado el primer paso necesario para que el texto que recoge los “aranceles cero” para Washington pueda llegar a votarse durante la sesión plenaria de la próxima semana.

La última vez que este proceso se suspendió fue a raíz de la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos de declarar como una extralimitación de competencias las decisiones arancelarias del presidente norteamericano Donald Trump. “Puro caos arancelario por parte de la administración estadounidense. Nadie lo entiende”, declaró el presidente de la comisión de mercado interior, Bern Lange, competente de este expediente. Sin embargo, fuentes parlamentarias venían indicando que si la Unión Europea pide previsibilidad comercial a sus aliados, primero debe cumplir con su parte del acuerdo y eso pasa por dicha ratificación.

Bruselas insiste en la estabilidad

En la Comisión Europea insisten en que la estabilidad y la previsibilidad son clave para las compañías del continente. “El pleno respeto del acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea es primordial”, recuerda el titular de comercio comunitario Maroš Šefčovič en cada ocasión que es cuestionado.

Pese a que, de forma pública, la Moncloa defiende que los aranceles no son un buen instrumento de política comercial, puesto que sus efectos provocan disrupción en lugar “de provocar lo que las empresas, exportadores e importadores quieren”, en privado la posición es distinta. Miembros de la parte económica del Ejecutivo comparten la satisfacción por el paso dado hoy en la Eurocámara, puesto que creen que de esta forma el bloque da ejemplo de predictibilidad frente a los tropiezos de los norteamericanos.

La tramitación del texto legal pone en evidencia la propia inestabilidad que atraviesa la relación entre ambas potencias en el panorama actual. La primera vez que se frenó el proceso fue a raíz de la amenaza de órdago arancelario por parte de Estados Unidos después de que países europeos brindasen apoyo militar a Groenlandia en plena escalada declarativa. Aquella advertencia ya encendió las alarmas en Estrasburgo.

Los detalles del acuerdo 

Fue en el mes de julio cuando la jefa del Ejecutivo comunitario viajó hasta Escocia para sellar un acuerdo con Estados Unidos que estipulaba una reducción significativa de las barreras arancelarias que habían sido impuestas en un primer momento. La Comisión accedió a la aplicación de “aranceles cero” a un abanico de productos industriales y agrícolas a cambio de una rebaja de las barreras a las exportaciones europeas, en un intento de reconducir la relación.

Un pacto que fue duramente criticado de derecha a izquierda por verse como una “sumisión” europea ante los intereses americanos. Esta posición se fue rebajando en Estrasburgo en pro de una cordialidad diplomática entre ambas partes, aceptándolo como el “mal menor” ante el riesgo de una escalada mayor y de una guerra comercial abierta.

Además, en el texto se incluyen compras de energía por valor de 750.000 millones de dólares, así como un compromiso de inversiones de 600.000 millones de dólares en lo que resta de mandato del presidente estadounidense, cifras que evidencian la dimensión estratégica del acuerdo.

Las propuestas legislativas pendientes

Como respuesta a este pacto alcanzado, la Comisión presentó dos propuestas para allanar su implementación. Por un lado, una primera ley que hacía referencia a la eliminación de los aranceles sobre los productos industriales estadounidenses y a otorgar acceso preferencial al mercado para una gama de productos del mar y productos agrícolas no sensibles de Estados Unidos. La segunda proponía prolongar la exención arancelaria de la langosta, que ahora incluye la langosta procesada, ampliando así el alcance del acuerdo inicial.

Debe ser el Parlamento quien aprobase ambas propuestas para que pudieran entrar en vigor. Tal y como se acordó, una vez empezasen a funcionar dichas reducciones arancelarias, Estados Unidos rebajará del 27,5 % al 15 % los aranceles impuestos a los 27. “Nos interesa mutuamente que ambas partes cumplan sus compromisos y garanticen la plena aplicación del acuerdo”, declaró el comisario de Comercio, Maroš Šefčovič.

El desenlace, por ahora, queda pendiente de una clarificación jurídica en Washington que permita reactivar una ratificación que, a día de hoy, permanece en punto muerto y bajo la sombra de una creciente tensión transatlántica.