Todos los gobiernos miran este miércoles al edificio Berlaymont. Es la sede de la Comisión Europea en Bruselas. Desde que la presidenta Ursula von der Leyen adelantó la presentación de un plan para paliar las consecuencias de la guerra en Irán, en la capital comunitaria han circulado borradores, propuestas, filtraciones, corrillos off the record de los miembros del ejecutivo comunitario… Todos ellos sobre una misma propuesta estratégica “diseñada para liberar a la Unión de sus vulnerabilidades energéticas”.
Según los últimos borradores consultados por Demócrata, el plan que la vicepresidenta ejecutiva Teresa Ribera dará a conocer este miércoles se estructura en torno a cinco áreas de acción clave que buscan dar respuesta en dos escenarios. Por un lado, a corto plazo, ofrecer alivio inmediato a los Estados miembros; por otro, fortalecer la resiliencia energética a largo plazo.
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En palabras de la máxima dirigente comunitaria, se trata de una receta que pretende ser “específica, no general, oportuna, rápida y temporal”. La voluntad es actuar con precisión en cada uno de los escenarios identificados, siguiendo muy de cerca las propuestas de la Agencia Internacional de la Energía para descongestionar el sistema.
Antes del anuncio de este miércoles, Ribera llegó a detallar en un encuentro informal con periodistas que se trataba de un paquete de medidas “bastante equilibrado entre fortalecer propuestas estructurales y aquellas extraordinarias para supuestos de emergencia”. El mensaje que se quiere lanzar es, así, de moderación, contención, ahorro y eficiencia. “Agilizar las cosas”, según la española.
Coordinación europea: la lección de crisis anteriores
Una de las claves de la nueva estrategia de la Comisión Europea es la coordinación entre los Estados miembros, una lección aprendida de crisis anteriores, explican fuentes comunitarias. Bruselas quiere aprovechar el peso de la Unión como comprador único y la fuerza de su mercado interior.
Por este motivo, se va a facilitar la coordinación de las acciones nacionales relacionadas con el llenado de los almacenes de gas, así como la posible liberación de reservas de petróleo. También se impulsará un acercamiento coordinado a proveedores internacionales de gas y petróleo, en un intento por aprovechar el potencial funcionamiento de la Plataforma de Energía y Materias Primas de la Unión.
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Además, la Comisión va a estudiar las capacidades de refinado europeas para garantizar la resiliencia en el suministro de productos como el queroseno para aviones (jet fuel), cuya disponibilidad el Ejecutivo comunitario define como crítica.
Protección a hogares y empresas ante el shock de precios
El equipo de Ribera busca con este plan proteger a los hogares, especialmente los más vulnerables, así como a las empresas —pequeñas y medianas empresas e industrias electrointensivas— de los picos de precios ocasionados por la escalada de tensión en Oriente Medio.
Entre las medidas de alivio inmediato que Bruselas podría presentar este miércoles se encuentra el respaldo a aquellos Estados miembros que opten por activar esquemas de apoyo a la renta, vales de energía, tarifas sociales y reducciones de IVA para tecnologías limpias como bombas de calor y planes solares.
Los Veintisiete podrán también introducir prohibiciones temporales de desconexión del suministro energético para consumidores vulnerables. El Ejecutivo comunitario quiere completar todas estas medidas con nuevas propuestas legales encaminadas a reducir estructuralmente los costes del sistema mediante la reforma de los cargos de red y la fiscalidad.
Los textos a los que ha tenido acceso Demócrata aseguran que el objetivo es que la electricidad acabe teniendo una carga impositiva menor que los combustibles fósiles, una inversión del esquema tradicional que busca acelerar la transición energética.
Sustituir importaciones por energía limpia europea
Además, el Colegio de Comisarios pretende que la Unión sustituya el gas y el petróleo importados por energía limpia de producción propia. En este camino, se apuesta por impulsar el reemplazo de calderas de gas por bombas de calor, lo que podría reducir drásticamente las facturas energéticas.
De cara a la calefacción urbana e industrial, lo que se estudia es fomentar el despliegue de energía geotérmica y solar térmica. También se va a incentivar el cambio a vehículos eléctricos mediante esquemas de leasing social y la mejora del transporte público.
Para que la energía sea barata, a la vez que segura, la Comisión asegura que hace falta una transformación profunda del sistema actual. Por eso, Bruselas va a acelerar la negociación del Paquete de Redes de la Unión con la intención de facilitar que la energía fluya desde donde se produce hasta donde se consume al mejor precio posible.
Otra de las propuestas que podría presentar el Ejecutivo es la expansión masiva de la capacidad de almacenamiento térmico y de baterías para integrar las renovables, una cuestión que las fuentes señalan como un “imperativo”.
Los próximos pasos de la electrificación
En junio, la Comisión dará a conocer su plan de acción para la electrificación. Este paquete, que reforzará el que ahora se pondrá en marcha, está ideado con el objetivo de abordar las barreras a la electrificación en la industria, el transporte y los edificios.
Además, la Comisión planea sacar adelante una cierta flexibilización que permita aumentar la liquidez en los mercados de CO₂, facilitando así el funcionamiento del sistema de comercio de emisiones. A ello se suma la posibilidad de ampliar mecanismos como la compensación del precio de la electricidad o la compensación por los costes indirectos del CO₂ dentro del marco de las ayudas de Estado.
Estas herramientas buscan aliviar la presión sobre sectores industriales especialmente expuestos al aumento de los costes energéticos. Bruselas asistirá a los Estados miembros que deseen explorar la asignación de los ingresos obtenidos por las subastas del carbono para financiar medidas específicas.
Estos fondos se destinarían a:
• Inversiones que aceleren la electrificación (transporte y calefacción).
• Medidas que ayuden a reducir los precios de la electricidad para hogares e industria.
Financiación: movilizar capital público y privado
La transición que Bruselas quiere llevar a cabo requiere una inversión anual de seiscientos sesenta mil millones de euros durante los próximos cuatro años, según las estimaciones del Ejecutivo comunitario. En esta misión se apunta a la necesidad de movilizar tanto capital público como privado.
¿Cómo conseguirlo? Se va a organizar una cumbre de alto nivel este mismo año para atraer a inversores institucionales hacia sectores de alto impacto como baterías e infraestructuras de vehículos eléctricos.
Los Estados contarán con asistencia de la Comisión para reasignar fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia y de Cohesión hacia inversiones energéticas de impacto rápido. Además, debido a la crisis actual en el Estrecho de Ormuz, que ha conllevado un aumento drástico de los precios del crudo y el gas, se ha establecido un marco de ayudas específico.
Este miércoles se dará luz verde a ayudas estatales temporales para la agricultura —afectada por el precio de los fertilizantes—, la pesca —por el combustible marino— y el transporte. Eso sí, en los borradores se advierte de que las ayudas deben ser necesarias, proporcionadas y limitadas en el tiempo, cubriendo hasta el 50% de los sobrecostes derivados de la crisis.
El cuello de botella del combustible aéreo
Lo cierto es que la tensión en Ormuz tiene un impacto crítico en el suministro de combustible aéreo, debido a la alta dependencia de las importaciones que utilizan esta vía como canal de transporte. A día de hoy, la Unión Europea importa el 40% del combustible aéreo que consume.
Más allá, aproximadamente la mitad de esas importaciones transita casi de forma obligatoria por el Estrecho de Ormuz, lo que convierte a este punto geográfico en un cuello de botella estratégico.
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Pese a que en Bruselas rebajan el alarmismo sobre una posible amenaza inmediata a la seguridad total del suministro, los documentos internos del Ejecutivo hablan de una situación “tensa” para este combustible específico, debido a que las fuentes alternativas son limitadas.
Como medida de alivio inmediato, se llegó a estudiar la posibilidad de recomendar a los Estados miembros que sus empresas eviten viajes aéreos de trabajo siempre que sea posible. Por su parte, la Comisión promoverá contactos con proveedores alternativos y países socios, como Estados Unidos, para asegurar suministros fuera de la zona de conflicto.
El turno de los Estados
En los borradores consultados no hay referencia a una de las propuestas que el Gobierno español elevó a las instituciones comunitarias. El vicepresidente Carlos Cuerpo propuso a la Comisión Europea introducir un impuesto a los beneficios extraordinarios de las compañías energéticas.
Ribera deslizó la semana pasada que, por el momento, no se daba el consenso necesario entre los Estados, que requiere de unanimidad al tratarse de una medida fiscal. Este tipo de gravamen ya fue aplicado durante la crisis energética de 2022, aunque su reedición presenta importantes desafíos políticos y técnicos.
Esta batería de medidas será discutida, en cualquier caso, por los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete, que este jueves y viernes se dan cita en Chipre.Un momento en el que Von der Leyen pretende alinear la posición de los Estados miembros ante la volatilidad de los acontecimientos y reforzar la idea de que la respuesta europea debe ser, ante todo, coordinada, estratégica y sostenida en el tiempo.