La presión de Trump empuja a Europa a blindar su frente comercial

La advertencia del presidente estadounidense a España precipita una reacción en cadena en Bruselas, donde la Comisión reivindica su autoridad en política comercial y el Parlamento enfría cualquier movimiento sobre el acuerdo arancelario con Washington hasta ganar seguridad jurídica

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Ilustración Demócrata

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Escasos minutos después de que el presidente norteamericano, Donald Trump, amenazase a España con reprimendas comerciales por su negativa a hacer uso de la base de la OTAN en Rota en el conflicto abierto en Oriente Medio, las reacciones en todo el continente europeo comenzaron a sucederse. Desde la cautela del canciller alemán, Friedrich Merz, hasta el blindaje de la Comisión Europea.

Bruselas marca el paso y activa el discurso de unidad

En este escenario, ha sido Bruselas quien ha marcado el guion del resto de aliados. El mantra que las fuentes comerciales del Ejecutivo comunitario repetían cada vez que eran cuestionadas pasaba por explicar sus competencias sobre el asunto, apelando a proteger la relación entre ambas potencias. “Es más importante que nunca y claramente el interés de ambas partes”, expresó uno de los funcionarios.

The White House -

La Comisión se mantiene firme en su esperanza de que Washington cumpla plenamente los compromisos adquiridos tras la firma del acuerdo en Turnberry (Escocia), por el que la Unión aceptaba los aranceles del 15% contra los productos europeos a cambio de un arancel cero para Estados Unidos. Eso sí, las mismas fuentes avisan de su plena “solidaridad con todos los Estados miembros”, incluso si es necesario “actuar”.

En palabras del responsable industrial europeo, el vicepresidente Stéphane Séjourné, una amenaza comercial a uno de los Veintisiete supone de facto una amenaza contra toda la Unión Europea. Eso mismo le habría trasladado la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, al líder del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, en una llamada telefónica este mismo miércoles.

El español dice estar muy agradecido ante la solidaridad mostrada también por el presidente del Consejo Europeo, António Costa. “La Unión Europea garantizará que los intereses de sus Estados miembros estén plenamente protegidos”, ha expresado el portugués.

Respaldo en París, prudencia en Berlín

Siguiendo la misma línea, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, también se ha puesto en contacto con Sánchez. Desde el Palacio del Elíseo querían trasladar a sus socios europeos su solidaridad “en respuesta a las recientes amenazas de coerción económica lanzadas” por el norteamericano. Pese a respetar la decisión de los españoles, en París sí se mantienen escépticos ante la posibilidad de que esta medida viole los acuerdos alcanzados con los norteamericanos en el seno de la Alianza Atlántica.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, durante una rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, a 3 de marzo de 2026, en Madrid (España). Eduardo Parra - Europa Press -

Pese al respaldo prácticamente generalizado de los socios comunitarios, en La Moncloa existe cierto resquemor ante la estrategia seguida por el Bundeskanzleramt. Los de Sánchez confiesan cierto desconcierto. Ha sido el propio ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien ha verbalizado este desencanto en una conversación telefónica mantenida con su homólogo alemán. Durante la charla habría expresado su “sorpresa” ante el hecho de que el canciller Friedrich Merz no defendiese a España en el mismo Despacho Oval, donde escuchó presencialmente las palabras de Trump.

José Manuel Albares:  

“No me imagino a la canciller Merkel o al canciller Scholz con unas declaraciones de ese tipo. Era otro espíritu europeísta”

Según el ministro, “cuando uno comparte con un país una moneda, una política comercial común, un mercado común, pues espera la misma solidaridad que España” ha tenido con Dinamarca por los “deseos” de Estados Unidos de hacerse con Groenlandia. El Gobierno considera que esto no hubiese ocurrido bajo el mandato de Angela Merkel o Olaf Scholz. “No me imagino unas declaraciones de este tipo”, ha criticado Albares.

Lo cierto es que, tras su cara a cara con el republicano, Merz aseguró haberle dejado “muy claro” que no se puede firmar un acuerdo aislado “con Alemania o un acuerdo con toda Europa, pero sin España”. “Aquí estamos todos juntos en el mismo barco, y se lo he dejado muy claro durante el almuerzo”, concluyó.

El acuerdo comercial, en el limbo parlamentario

“La última negociación comercial tuvo lugar el verano pasado. Nos gustará más o menos, pero no se puede salir de esa foto en este momento”, ha añadido la vicepresidenta comunitaria, Teresa Ribera, recordándole a Trump las reglas del juego en el tablero comercial europeo. Más allá, a día de hoy, el acuerdo arancelario entre ambas potencias se mantiene en un “limbo parlamentario” después de que el Parlamento congelase su ratificación tras un fallo reciente del Supremo americano.

La familia socialista en la Eurocámara ha solicitado desechar este acuerdo definitivamente tras la escalada de tensión discursiva. Algo que no comparten otras fuentes parlamentarias, que también han rechazado la posibilidad de celebrar un debate sobre el asunto EE UU–España durante la próxima sesión plenaria para preservar el diálogo.

Lo cierto es que, por el momento, el texto legal se encuentra congelado en la Comisión de Comercio Interior ante la necesidad de más claridad, estabilidad y seguridad jurídica “antes de adoptar más medidas”. Los servicios jurídicos están evaluando los compromisos de Estados Unidos después de que el Supremo norteamericano cuestionase la legalidad de los aranceles impuestos a Europa. La prioridad, insisten fuentes parlamentarias, es evitar decisiones precipitadas que puedan agravar la tensión comercial. Por su parte, Trump ha amenazado con una reacción más fuerte a aquellos países que “jueguen con la sentencia”.

Antes de la última amenaza, por el contrario, en el Gobierno español sí se mostraban favorables a acelerar la medida, cuya aprobación final estaba prevista para la próxima semana. Ahora, en el Partido Popular Europeo miran a la sesión plenaria del veinticinco de marzo como una fecha viable para dar salida al texto legal.

Preocupación empresarial por desequilibrios en la balanza

El sector empresarial español está inquieto por los efectos que pueda tener esta situación para su tejido productivo. En un comunicado, CEOE, Cepyme y ATA han subrayado su confianza en que las relaciones comerciales “no se vean afectadas de ninguna manera”. Además, aconsejan al Ejecutivo de Sánchez que, ante el incremento de la inestabilidad global, se alinee con la Unión Europea “a la hora de fijar posición y adoptar decisiones de índole internacional”.

Ribera comparte el diagnóstico de los empresarios nacionales. A su juicio, la inestabilidad o la tensión generada “con esta forma de relacionarse con terceros” es “profundamente perturbadora” para la economía, con consecuencias “inmediatas en el conjunto de la actividad económica de todos”.

En datos

Relación Madrid- Washington

Estados Unidos continúa siendo un socio comercial relevante para España, aunque el intercambio bilateral refleja un desequilibrio creciente en la balanza.

En 2025, España exportó a EE UU bienes y servicios por valor de 16.716 millones de euros, ventas que representan el 4,3% del total de exportaciones españolas, que el pasado año alcanzaron los 387.091 millones de euros.

En el capítulo de importaciones, la tendencia fue distinta. España compró a Estados Unidos productos por valor de 30.174,7 millones de euros, un 7% más que en 2024. Estas adquisiciones suponen el 6,8% del total de importaciones españolas, que en 2025 ascendieron a 444.164,4 millones de euros.

La Unión Europea dispone de un mecanismo anticoerción para responder a este tipo de amenazas, pero fuentes comunitarias razonan que no darán más pasos hasta que se concrete el carácter de las mismas. No es una situación que pille de nuevas en los despachos de Bruselas. En anteriores ocasiones, Donald Trump ya ha puesto en el punto de mira comercial al país sin que llegaran a materializarse sus palabras.