La productora de 'Torrente' pide en el Parlamento Europeo redefinir la figura del "productor independiente"

María Luisa Gutiérrez, presidenta de AECINE, denuncia ante las instituciones europeas los "vacíos legales" que permiten a grandes grupos audiovisuales beneficiarse de ayudas destinadas a pequeñas productoras

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EuropaPress - María Luisa Gutiérrez

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En un acto organizado por las eurodiputadas Dolors Montserrat y Rosa Estarás, la industria cinematográfica española ha alzado la voz en el corazón de Europa. María Luisa Gutiérrez, figura clave tras el éxito de la saga Torrente, ha solicitado una revisión urgente de la ley del cine para blindar la definición de productor independiente, un concepto que considera actualmente "distorsionado" por la influencia de los grandes servicios de comunicación.

La batalla por una definición real

Gutiérrez recordó con amargura la "batalla perdida" durante la tramitación de la Ley General de Comunicación Audiovisual. Según la productora, se introdujeron matices de último momento que permiten que empresas dependientes de grandes grupos acaben operando bajo la etiqueta de "independientes" según el proyecto.

"Lo que queríamos es que existiera una definición única: o estás participado por un gran grupo o no lo estás", afirmó con rotundidad. Para la presidenta de AECINE, la actual ambigüedad en los servicios de comunicación español y europeo permite que cualquier actor pueda distorsionar la salida al mercado, dificultando la competencia real.

El patrimonio cultural en juego

Uno de los puntos más críticos de su intervención fue la soberanía del patrimonio audiovisual. Gutiérrez advirtió que cuando una productora trabaja bajo el modelo de "original" para una plataforma con sede en Estados Unidos, la propiedad intelectual (IP) abandona Europa.

"Si haces un contenido para una plataforma extranjera, el patrimonio se queda en EE. UU.", explicó. Ser independiente, en cambio, asegura que el patrimonio cultural cinematográfico se quede en nuestra casa. Aunque el riesgo empresarial es total, el productor independiente retiene los derechos y puede seguir explotando su obra tras el primer ciclo de ventas, generando riqueza estructural a largo plazo.

Gutiérrez subrayó que esta lucha no es solo económica, sino de identidad. Defendió que el productor independiente es el único garante de que el patrimonio cultural cinematográfico se quede en nuestra casa. Advirtió que, cuando se produce un contenido "original" para plataformas con sede en Estados Unidos, la propiedad intelectual (IP) vuela fuera de nuestras fronteras.

"La independencia se nota en la capacidad de difundir historias sin estar constreñido por las grandes corporaciones", afirmó. Según la presidenta de AECINE, la libertad creativa está ligada a la propiedad: mientras el independiente asume un riesgo empresarial total, también mantiene los derechos que permiten que la película siga generando ingresos a largo plazo, más allá del primer ciclo de explotación.

El riesgo de ser "camareros" de contenidos

Con una metáfora muy directa, Gutiérrez comparó el modelo de las grandes plataformas con el sector servicios: "Si haces un original para una plataforma, ganas más dinero rápido, pero te conviertes en una especie de camarero; trabajas para otro y no te quedas con la retención de derechos".

La productora también señaló la desventaja competitiva frente a los prestadores de servicios que no tributan en España y, por tanto, eluden la obligación de financiar el cine europeo. Mientras que los grandes grupos tienen ingresos estructurales, el productor independiente debe "volver a empezar" con cada proyecto, enfrentándose a fuentes de financiación mínimas y a la presión de las fuentes privadas, que solo buscan productos con venta asegurada.