Ribera admite que Europa no estaba preparada para responder a la amenaza de EEUU sobre Groenlandia

La número dos del Ejecutivo comunitario afirma que "Groenlandia no está en venta" y que los ataques "no son aceptables". Cree que Bruselas debe responder a EEUU con firmeza, diálogo y diplomacia

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La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera, ha tratado de lanzar un mensaje contundente en defensa de Groenlandia, Dinamarca y el orden internacional basado en reglas, tras las declaraciones y gestos de la Administración Trump que han vuelto a situar a la isla ártica en el centro de la tensión geopolítica. En declaraciones a la prensa, ha advertido de que “no es aceptable llegar con amenazas o este tipo de mensajes” y ha intentado apelar a la solidaridad europea y al respeto del derecho internacional como pilares irrenunciables.

“Puedo subrayar la solidaridad y la importancia de volver a ser europeos, de apoyar y respaldar al primer ministro de Dinamarca y, por supuesto, a los groenlandeses”, afirmó la vicepresidenta, recordando que cualquier discusión territorial debe regirse por los principios de la Carta de las Naciones Unidas, en particular la integridad territorial de los Estados, y “muy especialmente de los Estados europeos”.

El contrapunto europeo

En el seno del ejecutivo comunitario ha trascendido en múltiples ocasiones el hecho de que la vicepresidenta se esté convirtiendo en una de las voces más díscolas de la presidenta Ursula von der Leyen. En este sentido, esta vez ha evitado criticar directamente la respuesta oficial de Bruselas. “No descartaría la capacidad de la UE para construir respuestas en contextos que no formaban parte de su agenda”, ha afirmado.

La número dos reconoce que la situación no es una buena noticia. En su gabinete expresan su preocupación por el deslizamiento hacia una lógica de poder basada en la "moral individual", como dijo el presidente norteamericano Donald Trump, una idea que, según recuerda Ribera, fue explícitamente rechazada en la construcción de los Estados modernos, de la democracia y del orden multilateral surgido tras la Segunda Guerra Mundial. “La afirmación de contar con la moral personal individual como el único límite es algo que fue rechazado en el origen de los estados modernos”, subraya.

Groenlandia y el cuestionamiento del orden multilateral

Las declaraciones de la vicepresidenta llegan en un contexto de creciente inquietud en las capitales europeas por el tono empleado desde Washington en relación con Groenlandia, un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, estratégico tanto por su ubicación geográfica como por sus recursos naturales. La española ha sido clara al afirmar que Groenlandia “no es una amenaza y no está en venta”, rechazando cualquier insinuación en sentido contrario.

“Esto no es algo aceptable, este tipo de amenazas, basadas en cosas que, por supuesto, no son ciertas”, ha insistido, dejando claro que Europa no puede normalizar comportamientos que erosionan las normas básicas de convivencia internacional. Para la vicepresidenta, lo que está en juego va más allá de un conflicto puntual: se trata de preservar las garantías que merecen todos los ciudadanos del mundo para seguir construyendo prosperidad y paz.

Europa ante un mundo para el que no estaba preparada

Ribera admite que la Unión Europea no estaba preparada para un escenario en el que algunos de sus aliados tradicionales cuestionaran abiertamente las reglas del sistema internacional. “No estábamos preparados para un mundo donde algunos de los países poderosos clave que impulsaron el modelo de paz y cooperación tras la Segunda Guerra Mundial iban a desafiar las reglas y la alianza”, ha afirmado a su salida de un evento en Bruselas.

En este sentido, ha señalado que la respuesta europea es compleja porque, en materia de política exterior y de seguridad, la UE sigue funcionando como una coordinación de políticas nacionales, acompañada de las posiciones de las instituciones comunitarias. “Por el momento es la coordinación de diferentes políticas exteriores nacionales junto con las opiniones generales de las instituciones europeas”, explicó.

Sin embargo, Ribera rechaza que esta complejidad deba traducirse en silencio o indiferencia. “Esto no significa que debamos permanecer en silencio o indiferentes”, afirmó, y defendió la necesidad de desarrollar herramientas propias de defensa y seguridad y avanzar hacia una Europa mucho más unida frente a los desafíos geopolíticos.

El papel de la OTAN y el respaldo a Dinamarca

Preguntada por la contundencia de la respuesta europea, Ribera destaca que ha habido un apoyo “bastante relevante” de grandes países de la OTAN en respaldo de Dinamarca y de los groenlandeses. “Es relevante decirlo y es relevante recordar a todos por qué es importante mantenerse firmes”, ha reincidido.

La vicepresidenta ha repetido en varias ocasiones que no se trata de un asunto que se resuelva con simples declaraciones, sino de un ejemplo que debe servir para reforzar la alianza atlántica y la cooperación con el resto del mundo. “No se puede aceptar este tipo de comportamiento en la arena internacional”, ha advertido, en una clara referencia a la necesidad de preservar la credibilidad de las alianzas occidentales.

Firmeza, diálogo y diplomacia

Sobre cómo mantener una posición firme frente a Estados Unidos, Ribera distingue entre el trabajo político en curso, en el que no le corresponde participar directamente,  y la importancia de mantener abiertos los canales diplomáticos. “Es muy importante identificar las herramientas y la respuesta para mantener el diálogo diplomático entre los gobiernos nacionales dentro de la UE, pero también frente a cualquier otro dispuesto a involucrarse”, ha señalado.

En este contexto, la Comisión defiende que la firmeza no está reñida con el diálogo y que la UE debe combinar claridad en los principios con capacidad de interlocución, incluso en momentos de alta tensión.

¿Una respuesta europea demasiado cautelosa?

Acerca de si la respuesta europea ha sido excesivamente prudente, Ribera ha evitado una crítica directa, pero ha apelado a la capacidad de la Unión para reaccionar ante crisis imprevistas. “No descartaría la capacidad de la UE para construir respuestas en contextos que no formaban parte de su agenda”, ha afirmado.

Ha recordado, además, uno de los mantras más repetidos en la historia comunitaria: Europa crece en tiempos difíciles. “Estos son tiempos realmente difíciles”, ha admitido, subrayando que el proyecto europeo se enfrenta a ataques tanto desde fuera como desde dentro. Aun así, ha mostrado su confianza en que existe una gran mayoría de europeos que entienden por qué es importante seguir construyendo Europa y encontrar respuestas a desafíos que no estaban previstos.

Un aviso sobre el futuro del proyecto europeo

Las palabras de Ribera dejan entrever una preocupación más amplia: la de un orden internacional en transición, en el que las reglas que durante décadas dieron estabilidad están siendo cuestionadas. Para la vicepresidenta, el caso de Groenlandia es un síntoma de ese cambio y una prueba para la UE.

Lejos de minimizar la situación, Ribera ha mirado hacia la memoria histórica y a los fundamentos del multilateralismo. “Cualquier ciudadano, en cualquier país del mundo, merece garantías”, ha insistido, vinculando la defensa de Groenlandia no solo a la solidaridad europea, sino a la defensa del Estado de derecho, del derecho internacional y de la paz.

En un momento de creciente incertidumbre global, la vicepresidenta ejecutiva situó a Europa ante una disyuntiva clara: responder con unidad, firmeza y principios, o asumir el riesgo de que el cuestionamiento de las normas se convierta en la nueva normalidad.