El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha planteado al Parlamento Europeo dos prioridades estratégicas para Europa y sus aliados: reforzar la seguridad en el Ártico y garantizar que Ucrania reciba apoyo militar flexible y suficiente para mantener su defensa frente a Rusia. Durante su comparecencia ante las comisiones de Asuntos Exteriores y de Seguridad , el dirigente neerlandés ha expuerto los detalles de ambos frentes, vinculando la seguridad regional con la cooperación transatlántica y la necesidad de fortalecer la defensa europea.
Dos ejes en el Ártico: defensa y limitación de influencia
Rutte ha explicado que, tras un encuentro con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se han definido dos líneas de trabajo estratégicas para Groenlandia y el Ártico. La primera apunta a que la OTAN asuma un papel más activo en la defensa del Ártico, mientras que la segunda busca limitar la presencia de Rusia y China en la región, aunque esta última será gestionada principalmente por Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia de manera bilateral y trilateral.
“Nuestro objetivo es que los rusos y los chinos no obtengan un mayor acceso militar o económico al Ártico, y que la OTAN pueda asumir un papel más activo en la defensa de esta región crítica”, ha señalado Rutte. La región ártica, según el secretario general, es clave por sus recursos naturales y las rutas marítimas estratégicas, y está habitada por ocho Estados, de los cuales siete son miembros de la OTAN: Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Islandia, Noruega, Reino Unido y Francia. El octavo país es Rusia, principal rival estratégico en la zona.
Rutte ha subrayado que este enfoque requiere cooperación colectiva para proteger tanto la seguridad como los intereses económicos de los aliados, evitando que rivales estratégicos obtengan ventajas militares o económicas.
Coordinación trilateral: Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos
El segundo eje se centra en conversaciones trilaterales entre Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos, iniciadas hace dos semanas en Washington. Este diálogo involucra a altos funcionarios, incluido el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el vicepresidente JD Vance.Aunque Rutte no participa directamente en estas negociaciones, ha aclarado que los temas principales son Rusia y China: cómo impedir que aumenten su presencia militar y económica en el Ártico.
“La responsabilidad de estas negociaciones recae directamente en Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos, mientras que la OTAN se concentra en reforzar la defensa colectiva de la región”, ha remarcado. Este esquema refleja la complejidad de la seguridad en áreas donde confluyen intereses estratégicos de múltiples potencias, y la necesidad de coordinar esfuerzos entre diferentes niveles de acción internacional.
Ucrania: más flexibilidad en el uso del préstamo europeo
En la misma intervención, Rutte ha propuesto a la Unión Europea mayor flexibilidad en el uso del préstamo de 90.000 millones de euros aprobado para Ucrania, destinado a cubrir sus necesidades de financiación durante 2026 y 2027.
El secretario general ha destacado que, aunque dos tercios del paquete (60.000 millones) están previstos para gasto militar, la industria europea no puede satisfacer por sí sola las demandas de defensa ucranianas, por lo que parte del dinero debe destinarse a la compra de armamento estadounidense.
“La UE está realizando una labor fundamental en este sentido, pero insto encarecidamente a que se garantice flexibilidad en la forma de gastar estos fondos. Si pueden comprarlo en Europa, fantástico; si procede de Estados Unidos, es igualmente esencial”, ha afirmado Rutte. El dirigente neerlandés ha señalado que el armamento estadounidense, como interceptores para derribar misiles que impactan sobre Kiev y Járkov, es indispensable para que Ucrania pueda mantener su defensa.
Coordinación OTAN-UE
Rutte ha insistido en necesidad de reforzar la cooperación entre la OTAN y la UE, tanto en Bruselas como en Kiev, que abarca ayuda militar, formación de las Fuerzas Armadas ucranianas y apoyo a la industria de defensa del país. Según explicó, estas acciones son complementarias y necesarias para asegurar la resistencia de Ucrania frente a Rusia.
Además, el secretario general ha apleado la urgencia de que los aliados aumenten su gasto militar hasta el 5% del PIB, cumpliendo los compromisos de la última cumbre de la OTAN celebrada en 2025 en La Haya. “La época en la que Europa podía permitir que Estados Unidos asumiera gran parte de su seguridad ha terminado. Es justo que Europa y Canadá asuman mayor responsabilidad, y la buena noticia es que ya lo están haciendo”, ha sentenciado desde Bruselas.
Rutte añade que para lograrlo, la UE debe avanzar hacia una desregulación que permita reforzar realmente sus capacidades militares, utilizando como referencia la eficacia de la OTAN en normas, estructuras y procedimientos.
Implicaciones geopolíticas: seguridad europea y transatlántica
La intervención de Rutte combina dos frentes estratégicos que muestran la prioridad que Occidente otorga tanto a la seguridad regional como global:
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El Ártico como espacio geopolítico crítico, donde la OTAN debe asumir más responsabilidades y limitar la penetración de rivales como Rusia y China.
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Ucrania, que necesita un flujo constante y flexible de armamento, incluyendo suministros estadounidenses, para garantizar su supervivencia y estabilidad frente a la agresión rusa.
En ambos casos, el mensaje de Rutte es claro: Europa no puede depender únicamente de Estados Unidos, sino que debe aumentar su capacidad de defensa y colaborar de forma más eficiente con la OTAN, garantizando coordinación y flexibilidad en el uso de recursos. “Mi argumento sería que seamos prácticos y realistas en nuestra seguridad. Tenemos que aprovechar nuestras respectivas fortalezas, la OTAN y la UE aún más”, ha concluido Rutte.
El secretario general neerlandés ha enfatizado que estos esfuerzos combinados son esenciales para proteger la prosperidad y seguridad europeas, y que el compromiso de los aliados determinará la capacidad de Occidente para enfrentar desafíos estratégicos tanto en el Ártico como en el frente ucraniano.
Con todo, la comparecencia de Mark Rutte ante el Parlamento Europeo ha revelado dos prioridades de máxima relevancia:
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Refuerzo de la OTAN en el Ártico para proteger recursos estratégicos y rutas marítimas, limitando la influencia de Rusia y China.
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Flexibilización de la ayuda europea a Ucrania, incluyendo la compra de armamento estadounidense y la coordinación de esfuerzos OTAN-UE, mientras se insta a los aliados a incrementar el gasto militar hasta el 5% del PIB.
Con estas medidas, Rutte busca consolidar una estrategia transatlántica más fuerte y coordinada, que combine seguridad regional y global, capacidad de defensa europea y apoyo decidido a Ucrania en su lucha contra la agresión rusa.