Ser patriota es apostar renovable

El eurodiputado socialista Nicolás González Casares profundiza en los mecanismos con los que se ha dotado durante este tiempo la Unión Europea para responder a crisis energéticas como la abierta por la guerra en Irán: "La reforma del mercado eléctrico establece de forma estructural y predictiva la manera identificar crisis de precios eléctricos y  actuar en consecuencia con intervenciones temporales de precios

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Nicolás González Casares

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 El ataque de EEUU e Israel a Irán, que continúa escalando a todo Oriente Medio, ha vuelto a agitar los mercados, reabierto las cicatrices de precios disparados y tensión económica para la industria y los ciudadanos. A pesar del shock hoy estamos más preparados. A diferencia de 2022, cuando la anterior crisis energética nos golpeó, hoy contamos con un sistema energético más integrado, autónomo, renovable y descarbonizado.

 Aquella crisis  fue un punto de inflexión. Aceleramos reformas impensables hasta la fecha, convirtiendo la urgencia en nuestra hoja de ruta. Desde entonces, la UE ha redoblado su apuesta por las energías renovables, diversificado su suministro y reformado el mercado eléctrico para priorizar la seguridad, la estabilidad y la protección del consumidor.

Con más renovables, el gas contamina menos nuestros precios

La crisis actual confirma que allí donde las renovables tienen mayor peso en el mix eléctrico, el gas contamina menos los precios. Países que apostaron fuerte por la energía limpia, como España, muestran menor exposición a la volatilidad internacional de los combustibles fósiles. 

 Nuestro país se ha tomado en serio esta hoja de ruta europea . Por ejemplo en 2018, España , lastrada por un incomprensible impuesto al sol, apenas contaba con 5GW de potencia solar fotovoltaica instalada . Durante el Gobierno de Pedro Sánchez esa cifra se multiplicó por cuatro, llegando hasta los 21GW en 2022 cuando nos golpeó la dura crisis energética derivada de la guerra en Ucrania.

Fue aquí cuando en Europa aprendimos que el Pacto Verde es sinónimo de soberanía energética. Hoy nuestra capacidad solar es de 51 GW , diez veces más que hace ocho años. Ahora mismo nuestros recursos renovables nos permiten afrontar  esta nueva crisis desplazando al gas en la generación eléctrica. Hoy la generación renovable está cerca del 60% del mix eléctrico y el gas solo marca el precio de la electricidad el 15% de las horas.

 Precisamente por esto, los precios no han replicado estas semanas los saltos dramáticos de hace cuatro años. Nuestra estabilidad se explica por la apuesta en soluciones duraderas y autóctonas (renovables, despegue del almacenamiento,  contratos a largo plazo) que desacoplan el impacto fósil del pulso diario del mercado. Cada electrón renovable nos blinda frente a nuevas turbulencias geopolíticas.

 

 Pero no todo son luces, con una mayor electrificación de nuestra economía , el alivio para hogares y empresas sería aún mayor. Hoy quien recarga su coche eléctrico no sufre los mismos sobresaltos que quien necesita llenar su depósito de gasolina o gasoil. La electrificación sigue siendo la gran palanca que necesitamos activar para seguir descarbonizando nuestra economía mientras se vuelve más competitiva: transformando demanda fósil importada, cara y volátil en demanda eléctrica renovable que producimos aquí de manera asequible.

Consumidores más protegidos y un marco regulatorio más robusto

 Además la ciudadanía europea está hoy menos expuesta a las turbulencias internacionales. Las lecciones de 2022 inspiraron la creación de un abanico de medidas de protección: objetivos de almacenamiento y de ahorro de gas, prohibición de cortes de electricidad a los hogares vulnerables, límites temporales de precios energéticos y a los beneficios extraordinarios, etc.  

 Y aunque la última reforma del mercado eléctrico no resolvió todos los desafíos, sí marcó un punto de inflexión en la preparación para shocks de precios: reforzando la protección del consumidor, dándole más opciones y reduciendo la dependencia de las volatilidades de corto plazo a través de herramientas de mercado a largo plazo ( CfDs y PPAs) . Esta es la dirección política que debemos consolidar y acelerar.

Para momentos excepcionales de crisis, Europa recurrió a mecanismos improvisados como los topes de emergencia o la valiosa “excepción ibérica” . Para evitar recurrir de nuevo a la improvisación la reforma del mercado eléctrico establece de forma estructural y predictiva la manera identificar crisis de precios eléctricos y  actuar en consecuencia con intervenciones temporales de precios. Pueden ser necesarios algunos ajustes pero plantear cambios drásticos en esta nueva crisis o debilitar las políticas climáticas no hará a Europa más fuerte; al contrario, solo generará incertidumbre y pondrá en riesgo nuestra seguridad y competitividad.

Del mismo modo los gobiernos y fuerzas políticas  que intentan culpar al mercado de carbono europeo- ETS-  o a la apuesta por las tecnologías limpias en realidad, están aumentando nuestra  dependencia de los combustibles fósiles y de quienes controlan su suministro.

 A pesar de nuestros avances, estamos viendo que Europa todavía no está libre de riesgos. Seguimos dependiendo de autocracias fósiles y somos excesivamente vulnerables ante chantajes energéticos. Pero hoy afrontamos esta crisis energética más preparados y con un sistema energético más resiliente. La agenda verde europea reduce el impacto de las debilidades de un sistema fósil.

Y esto ya no es solamente un avance político o tecnológico: es una promesa tangible de prosperidad y de libertad energética para 450 millones de europeos hoy y para todas las generaciones futuras. El reto ahora es evitar costosísimos bandazos y mantener el rumbo a pesar de las amenazas. Por mucho que algunos lo nieguen ,avanzar en la descarbonización de nuestra economía nos hace más libres como europeos . Ser patriota es apostar renovable.