La ruptura de Von der Leyen con el orden internacional dispara la tensión: "este mundo multipolar requiere soluciones multilaterales"

Sus palabras sobre el “fin del viejo orden mundial” y su alineamiento con las acciones de EE. UU. e Israel intensifican el choque con la Alta Representante y con varias capitales europeas

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Europa ya no puede ser la guardiana del viejo orden mundial, de un mundo que ha desaparecido y no volverá”, exclamó este lunes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ante una audiencia compuesta por el cuerpo diplomático de los Veintisiete. Para la alemana, el continente ya ni puede confiar en el orden internacional como única forma de defender sus intereses. Unas palabras que se distancian en buena medida de las de la responsable de la política exterior comunitaria, Kaja Kallas, que ante el mismo auditorio calificó la situación en Oriente Medio como “erosión del derecho internacional”.

La líder comunitaria no se limitó a dar por muerto un sistema basado en normas, sino que aprovechó su intervención para alinearse con las acciones militares desplegadas por Estados Unidos e Israel sobre Irán al afirmar que “no se debe llorar por el régimen iraní”. La ex primera ministra de Estonia, más contenida, afirmó que esta situación había enviado una señal al mundo de que “hay que rendir cuentas por las propias acciones: las reglas se han ido por la borda”, al igual que el presidente del Consejo Europeo, que llamó a “defender el orden basado en normas”.

Antonio Costa ha tomado una posición distinta al defender la necesidad de “garantizar que el mundo siga basado en reglas” en un contexto internacional en el que, a su juicio, Estados Unidos “desafía el orden internacional". Ha defendido que que la UE debe impulsar una política exterior “multidimensional”, trabajando con el resto de actores globales para “defender los principios de la Carta de Naciones Unidas y el Derecho Internacional”

Dos discursos ante un mismo público. Dos posturas ante una guerra que entra ya en su segunda semana y dos posturas ante la reconfiguración del nuevo orden mundial. Una única competencia. Porque, pese a la agenda exterior que insiste en desplegar la presidenta von der Leyen, las competencias en este ámbito, según las normas de funcionamiento de la Unión Europea, responden exclusivamente a la Alta Representante.

Malestar en Bruselas

Por eso, la posición adoptada por la Comisión Europea, que después el equipo de portavoces trató de matizar, no ha sentado del todo bien en los despachos de la rotonda Schuman. Por ejemplo, al malestar en la delegación española le puso voz la propia vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. La líder del segundo partido de la coalición de gobierno instó al Ejecutivo comunitario a “defender la legalidad internacional”, ya que, a su juicio, “lo otro es la barbarie”.

Desde el Parlamento Europeo, una de las voces fuertes del socialismo, el eurodiputado Jonás Fernández, deslizó: “Hay quien se está ganando una moción de censura a pulso”.

En Bruselas, la posición internacional de la Unión Europea, por ejemplo ante una guerra como la de Irán, se fija por unanimidad entre los Estados miembros a través del Consejo de Política Exterior y de Seguridad. De esta forma, son los jefes de gobierno de los Veintisiete los que fijan las orientaciones generales en un primer momento, para que después el Consejo presidido por el Alto Representante adopte las decisiones. En esta ecuación, la presidencia de la Comisión no está llamada a participar.

Sin embargo, no es la primera vez que von der Leyen toma partido en un conflicto internacional sin contar con el aval de las veintisiete capitales. Tras los atentados de Hamás del 7 de octubre, viajó a Israel sin mandato alguno del Consejo ni de los ministros de Exteriores.

Solo seis días después de esos primeros ataques, mantuvo un encuentro con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y expresó que “Europa está con Israel”, así como que Jerusalén tenía derecho a defenderse, sin una insistencia en el respeto al derecho internacional. Tras este acontecimiento, más de dos mil funcionarios firmaron una carta crítica en la que enfatizaban públicamente la necesidad de contención por parte de Israel. Además, el asunto llegó al Parlamento Europeo, donde varios eurodiputados preguntaron formalmente bajo qué competencia y mandato había actuado.

En el edificio Berlaymont, sede de la Comisión Europea, esquivaron dar una respuesta concreta sobre un mandato específico. Todo ello desencadenó una rectificación posterior por parte de von der Leyen, que instó al gobierno de Netanyahu a respetar la legalidad internacional.

Una tendencia que se repite

Fue en marzo de 2023, antes de viajar a Pekín, cuando decidió redefinir unilateralmente el marco de la relación entre la Unión Europea y China sin pasar por un mandato formal del Consejo. Calificó este vínculo de “más distante y difícil”. Ahora, con la escalada de tensión con Irán, von der Leyen ha utilizado la Comisión como actor directo de política exterior al liderar conversaciones con líderes de Oriente Medio.

¿Cómo se explica esta voluntad de tensar los tratados de la UE? Lo cierto es que la primera vez que von der Leyen asumió en primera persona una crisis internacional le sirvió para apuntalar su liderazgo. Tras la invasión rusa de Ucrania, asumió un papel muy protagonista en la respuesta europea: anunciando paquetes de sanciones, compromisos de apoyo militar y mensajes cercanos a los de los jefes de Estado europeos. La alemana se alejaba del papel clásico que había seguido el Ejecutivo comunitario y eso le bastó para capitalizar la situación.

El exjefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, ya se aventuró a calificar de “engañosa” la decisión de la alemana en 2024 de crear el puesto de un comisario de Defensa para su segundo mandato. Entonces, argumentó que la Unión Europea “tiene cero competencias en política de defensa”. Sobre Gaza, la acusó de actuar sin mandato, describiéndola como “atlantista convencida y sionista militante” que ha impuesto una línea proisraelí.

Desde su nombramiento, Kaja Kallas no ha emitido críticas públicas por extralimitaciones, priorizando la cohesión institucional, aunque sus intervenciones se alejan de las de la presidenta, como este mismo lunes. “No olvidemos nuestro ADN, compuesto por los derechos humanos y el derecho internacional. Ustedes no solo son nuestros ojos y oídos sobre el terreno, sino también nuestro corazón”, expresó ante los embajadores de la Unión Europea.

Fuentes comunitarias defienden la acción de von der Leyen a raíz de sus competencias como parte de la representación institucional de la Unión Europea, así como por su justificación en temas de competencia de la Comisión al interlocutar directamente con líderes mundiales. Sin embargo, cuando estas conversaciones versan sobre guerras, exceden su rol y debe coordinarse con el Alto Representante.

El caso iraní

El asunto en Irán no se limita a una ronda de llamadas diplomáticas. La presidenta ha llamado a defender “una transición creíble para Irán” que incluya el cese de los programas nuclear y balístico, así como el fin de las acciones desestabilizadoras en la región.

Además, ante la prensa declaró que observaba “una renovada esperanza para el pueblo oprimido de Irán, y apoyamos firmemente su derecho a determinar su propio futuro”. Un posicionamiento político que, por el momento, no comparten varios líderes europeos, que mantienen mayor prudencia ante el desarrollo de los acontecimientos.

Así y todo, el malestar del cuerpo diplomático comunitario llegó el mismo sábado tras los primeros bombardeos, cuando decidió convocar al “Colegio de Seguridad” antes incluso de que la Alta Representante llamase a una reunión a los ministros de Asuntos Exteriores de los Veintisiete. Este organismo, que en la práctica viene a ser una reunión del colegio de comisarios centrada en un único punto, lo inventó von der Leyen en marzo de 2025 para estar al tanto de “posibles amenazas” y recibir actualizaciones periódicas “sobre la situación de seguridad de la Unión Europea”.

Ahora bien, ni atisbo de condena a la intervención militar de la Administración estadounidense a lo largo de la batería de comunicados emitidos por las instituciones comunitarias. En cambio, sí que la propia presidenta de la Comisión ha llegado a afirmar que “Europa condena enérgicamente” los ataques llevados a cabo por el régimen iraní.

Los ataques constituyen una flagrante violación de la soberanía. No es la primera vez que los Emiratos Árabes Unidos se enfrentan a este tipo de ataques”, expresaba a través de redes sociales von der Leyen.