Trump guía a la extrema derecha europea: Bruselas como nuevo laboratorio ideológico

El Parlamento Europeo se convierte en escenario de coordinación de los conservadores europeos, donde líderes de Vox y figuras del trumpismo buscan definir una agenda común y proyectar su influencia en torno a la libertad de expresión

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El Parlamento Europeo se convertirá esta semana en una incubadora de ideas para una extrema derecha europea en auge, que parece decidida a coordinar discursos, estrategias y marcos ideológicos en un momento clave del ciclo político internacional. Bruselas acoge unas jornadas que funcionan como espacio de encuentro para distintos actores del conservadurismo más duro del continente, con el objetivo de armonizar posiciones, a la vez que se proyecta una agenda común ante lo que consideran un contexto de “amenaza” a los valores tradicionales.

En este proceso, los dos principales grupos de la derecha radical en la Eurocámara han encontrado en la Casa Blanca su particular oráculo político. Tanto Patriotas por Europa, grupo del que forma parte Vox, como los Conservadores y Reformistas Europeos, trabajan en la elaboración de su hoja de ruta tomando como referencia la experiencia estadounidense. Un espejo en el que mirarse que no se limita al plano discursivo, sino que alcanza también a los mecanismos de influencia política y la producción ideológica. 

Un foro para articular un frente común

Las jornadas, impulsadas por la coalición de legisladores conservadores Political Network for Values, reúnen en el Parlamento Europeo a distintos líderes y referentes de la derecha europea con el propósito de tejer alianzas transnacionales. El eje vertebrador del encuentro es la defensa de la libertad de expresión, entendida desde una óptica claramente ideológica y enfrentada a las políticas comunitarias en materia de derechos civiles.

“La libertad de expresión no es un privilegio: es un derecho fundamental y la base de toda sociedad democrática”, afirma una de las ponentes, la eurodiputada de Vox Margarita de la Pisa, quien participa activamente en el diseño de los debates. En la narrativa compartida por los organizadores, este derecho estaría siendo erosionado por instituciones nacionales y supranacionales a través de regulaciones contra el discurso de odio y de iniciativas legislativas vinculadas a la igualdad y la diversidad.

Entre los impulsores del foro se encuentra el exministro del Interior Jaime Mayor Oreja, que alerta de que “cada vez más, la expresión pacífica de nuestras convicciones se ve estigmatizada como ‘discurso de odio’, mientras que las iniciativas legislativas corren el riesgo de facilitar la censura”. Una idea recurrente en los círculos ultraconservadores, que presentan la acción regulatoria del Estado como un ataque directo a la libertad ideológica.

Con proyección internacional 

La lista de participantes incluye nombres destacados del ecosistema conservador europeo e internacional. Entre ellos figura el presidente de Vox, Santiago Abascal, así como Polonia Castellanos, presidenta de la fundación Abogados Cristianos. También está prevista la intervención del ex primer ministro polaco Mateusz Morawiecki, quien tras perder la mayoría parlamentaria en 2023 pasó a liderar la oposición, y del político chileno José Antonio Kast, referente de la extrema derecha latinoamericana y excandidato presidencial.

La presencia de estos perfiles subraya la vocación transnacional del encuentro, que busca ir más allá del marco estrictamente europeo y consolidar una red de actores alineados en torno a una agenda cultural común. Una agenda que conecta debates como el aborto, la educación sexual, la política migratoria o la identidad nacional bajo un mismo paraguas ideológico.

Críticas a las instituciones europeas 

En una entrevista con Demócrata, De la Pisa —que moderará el debate titulado “La verdad en el debate público”— criticó abiertamente que la Comisión Europea respaldase una iniciativa en defensa del aborto seguro en el territorio comunitario. “La Comisión lleva tiempo buscando una excusa para entrometerse en este ámbito. De manera constante se repite que los derechos sexuales y reproductivos son competencia de los Estados miembros, pero siempre acaban con un ‘pero’, buscando una nueva fórmula para crear competencias donde no las hay”, afirmó.

https://youtu.be/WcZ2touuMqc

Estas declaraciones reflejan una de las principales líneas de confrontación de la ultraderecha europea con Bruselas: la acusación de extralimitación competencial en cuestiones que consideran parte del núcleo soberano de los Estados. Una tensión que se reproduce en otros ámbitos, como las políticas climáticas o de igualdad, y que alimenta el discurso euroescéptico.

El caballo de Troya americano

Más allá del discurso ultraconservador, lo verdaderamente relevante del cónclave es el desembarco en Bruselas de algunas de las figuras encargadas de elaborar el argumentario del Gobierno de Donald Trump. Entre las mesas de debate previstas, la Fundación Heritage cuenta con una presencia destacada, consolidando su papel como uno de los principales nexos ideológicos del conservadurismo estadounidense con la política europea.

Heritage funciona desde hace décadas como un think tank estrechamente vinculado al Partido Republicano. En la práctica, se dedica a la elaboración de ideas, propuestas legislativas y planes de gobierno que, posteriormente, se reflejan en la acción de las administraciones conservadoras. Durante el primer mandato de Trump, aproximadamente dos tercios de sus iniciativas clave se inspiraron en propuestas de la fundación, según datos de la propia organización.

El líder de Vox, Santiago Abascal (c), durante la cumbre ‘Patriots’, en Hotel Marriott Auditorium, a 8 de febrero de 2025, en Madrid (España)
El líder de Vox, Santiago Abascal (c), durante la cumbre ‘Patriots’, en Hotel Marriott Auditorium, a 8 de febrero de 2025, en Madrid (España) -

Su influencia se extiende a ámbitos como la política fiscal, el gasto militar o decisiones estratégicas como la retirada de Estados Unidos de organismos internacionales. Pero su papel va más allá del plano programático: Heritage actúa también como cantera de cuadros políticos y espacio de socialización para futuras élites republicanas.

Decenas de altos y medios cargos de la Casa Blanca han mantenido vínculos directos con la fundación o con proyectos impulsados por ella. Además, Heritage participa activamente en la selección de personal para puestos clave, hasta el punto de ser descrita por algunos analistas como un auténtico “gobierno en la sombra” del Partido Republicano.

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Un ejemplo ilustrativo es la decisión de Trump de nombrar a un economista jefe de la fundación para dirigir una agencia federal de estadísticas económicas. Un movimiento que refuerza la idea de una permeabilidad constante entre el think tank y el poder ejecutivo.

Los ideólogos del “human flourishing”

Una de las voces que se escuchará en el evento es la de Jay Richards, intelectual conservador estadounidense y director del Richard and Helen DeVos Center for Human Flourishing de Heritage. Richards es el encargado de articular el marco teórico del centro en materia económica y social. Su trayectoria está marcada por la defensa del libre mercado y una oposición frontal a las políticas redistributivas.

Richards utiliza de forma recurrente el concepto de human flourishing (florecimiento humano), un eje discursivo que le permite argumentar que el crecimiento económico y la familia tradicional son pilares esenciales del bienestar social. Bajo este enfoque, las políticas públicas deben orientarse a reforzar estos elementos, relegando el papel del Estado en la redistribución o la protección social.

Exportar la agenda conservadora

Junto a Richards participa Grace Melton, analista vinculada a uno de los principales think tanks conservadores de Estados Unidos. Desde esta posición, Melton se dedica al estudio de políticas públicas relacionadas con la familia, la religión, la libertad individual y el desarrollo social desde una perspectiva claramente conservadora.

Su trabajo se centra en el diseño de iniciativas capaces de trascender las fronteras estadounidenses, especialmente en debates culturales y regulatorios que afectan a los valores tradicionales. Para ello, elabora informes basados en análisis políticos orientados a influir en el debate público internacional.

Melton trabaja también en el Richard and Helen DeVos Center for Human Flourishing, un departamento clave dentro de la estrategia de Heritage para proyectar su influencia más allá de Washington y consolidar alianzas con actores políticos afines en Europa y América Latina.

El programa político de Heritage propone una reorganización profunda del Estado federal, el endurecimiento de la política migratoria y una reducción drástica de agencias y departamentos. Todo ello acompañado de una revisión de las políticas climáticas y de diversidad, así como de los marcos regulatorios en materia de igualdad.

Aunque Trump ha tratado de tomar cierta distancia formal respecto al programa de gobierno de Heritage, el texto ha sido elaborado por numerosos exfuncionarios de su administración y se alinea de forma clara con su agenda política. Por este motivo, en determinados círculos se describe como la hoja de ruta programática de un trumpismo más sistematizado y doctrinal.

Activismo y derechos humanos como campo de batalla

Otra de las participantes es Sharon Slater, activista conservadora y presidenta de Family Watch International, una organización con estatus consultivo que se ha caracterizado por su oposición a los derechos sexuales y reproductivos y a las políticas de igualdad LGTBI.

El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, interviene durante la cumbre ‘Patriots’, en Hotel Marriott Auditorium, a 8 de febrero de 2025, en Madrid (España).
El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, interviene durante la cumbre ‘Patriots’, en Hotel Marriott Auditorium, a 8 de febrero de 2025, en Madrid (España). -

En distintos foros internacionales, Slater se ha mostrado contraria a iniciativas relacionadas con el aborto o la educación sexual. La estrategia que viene siguiendo pasa por combinar el activismo ideológico con el uso del lenguaje de los derechos humanos, con el objetivo de cuestionar consensos internacionales desde dentro de los propios marcos institucionales.

Una táctica que ejemplifica el giro estratégico de la ultraderecha global: disputar el terreno normativo y discursivo no solo desde la confrontación abierta, sino también desde la reapropiación de los conceptos clave del orden liberal internacional.