Según la agencia de noticias Reuters, altos cargos estadounidenses han discutido la posibilidad de ofrecer cantidades únicas de dinero a cada residente de Groenlandia, una isla de unos 57.000 habitantes que forma parte del Reino de Dinamarca, como incentivo para apoyar un proceso de salida del país europeo.
Pagos de hasta 100.000 dólares por persona
Aunque no existe una cifra cerrada ni un diseño operativo concreto, dos de las fuentes citadas por Reuters señalan que en las conversaciones internas se han manejado importes que oscilan entre 10.000 y 100.000 dólares por persona, una horquilla que refleja el carácter todavía exploratorio de la iniciativa. Considerando que Groenlandia tiene 57.000 habitantes, ya se atisba una primera estimación de la posible "compra"
Primera valoración de Trump a la hora de comprar Groenlandia: entre 570 y 5.700 millones de dólares -524 y 5.244 millones de euros-.
Obejtivo: "comprar" Groenlandia
La idea de transferencias directas a la población ofrece una pista de cómo Washington podría intentar materializar su antiguo objetivo de “comprar” Groenlandia, pese a que tanto las autoridades danesas como el Gobierno groenlandés han reiterado que el territorio no está en venta.
Esta opción se suma a otros escenarios que se debaten en la Casa Blanca para hacerse con la isla, incluida la posibilidad de recurrir al Ejército estadounidense, una alternativa que funcionarios de la Administración Trump no han descartado públicamente, aunque reconocen que entraña enormes riesgos políticos y diplomáticos.
Reacción de Europa
Desde Nuuk, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, reaccionó con contundencia el pasado fin de semana tras nuevas declaraciones de Trump insistiendo en la necesidad de que Estados Unidos adquiera la isla. En un mensaje difundido en redes sociales, Nielsen zanjó el debate con un “ya basta” y rechazó lo que calificó de “fantasías sobre la anexión”.
Las palabras del presidente estadounidense han provocado un cierre de filas sin precedentes en Europa. Gobiernos de varios países, entre ellos Francia, Alemania, Italia, Polonia, España, Reino Unido y Dinamarca, emitieron esta semana una declaración conjunta en la que subrayaron que solo Groenlandia y Dinamarca pueden decidir sobre el futuro del territorio, recordando además que ambos países son aliados de Estados Unidos en la OTAN.
Preguntada por Reuters sobre estas conversaciones, la Casa Blanca evitó entrar en detalles y remitió a declaraciones públicas de su portavoz, Karoline Leavitt, y del secretario de Estado, Marco Rubio. En una comparecencia reciente, Leavitt reconoció que Trump y su equipo de seguridad nacional están analizando “cómo podría ser una compra potencial” de Groenlandia, mientras que Rubio confirmó que se reunirá la próxima semana en Washington con su homólogo danés para abordar el asunto.
Groenlandia, tras Venezuela
Las fuentes consultadas por Reuters coinciden en que el debate en torno a Groenlandia ha adquirido un tono mucho más serio en los últimos días. Trump lleva años defendiendo que Estados Unidos necesita controlar la isla por razones estratégicas, entre ellas su riqueza en minerales clave para aplicaciones militares avanzadas y su posición central en el Ártico. En declaraciones realizadas a bordo del Air Force One, el presidente aseguró que Groenlandia es “vital para la seguridad nacional” y puso en duda la capacidad de Dinamarca para garantizar ese control.
Según una de las fuentes, las discusiones internas sobre posibles pagos no son nuevas, pero sí se han intensificado tras la reciente operación estadounidense en Venezuela, en la que fuerzas de élite capturaron al presidente Nicolás Maduro. Ese episodio ha generado en el entorno de Trump la sensación de que existe una ventana de oportunidad para avanzar en otros objetivos geopolíticos largamente acariciados por el mandatario.
¿Acuerdo de Libre Asociación?
Entre las opciones que baraja la Casa Blanca figura también la posibilidad de ofrecer a Groenlandia un Acuerdo de Libre Asociación, un modelo que Estados Unidos mantiene con países como Micronesia, las Islas Marshall o Palau, mediante el cual Washington asume funciones clave como la defensa y ciertos servicios esenciales a cambio de libertad de operación militar y ventajas comerciales. Para que una fórmula de este tipo fuese viable, Groenlandia tendría que separarse previamente de Dinamarca, y los pagos directos podrían utilizarse como incentivo para respaldar un referéndum de independencia o un acuerdo posterior.
Las encuestas muestran que una amplia mayoría de los groenlandeses desea la independencia, pero también reflejan un fuerte rechazo a convertirse en parte de Estados Unidos. El elevado coste económico de una ruptura con Dinamarca sigue siendo el principal freno para que el Parlamento groenlandés convoque una consulta soberanista, un factor que complica cualquier plan estadounidense basado en incentivos financieros.