A través de un comunicado difundido en sus redes sociales, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, ha recordado la presión que la Unión Europea mantiene sobre Irán mediante “fuertes sanciones”, al tiempo que respalda “soluciones diplomáticas, incluso en la cuestión nuclear”. De este modo, Bruselas apuesta por la contención después de que Israel e Irán hayan entrado en una nueva fase de guerra abierta tras un ataque conjunto de Estados Unidos contra Teherán. El propio presidente, Donald Trump, ha confirmado su participación, mientras que la respuesta iraní ha pasado por el lanzamiento de misiles contra territorio israelí.
Kallas mantiene que el régimen de los ayatolás ha asesinado a miles de personas, elevando la tensión internacional. “Sus programas de misiles balísticos y nucleares, junto con su apoyo a grupos terroristas, representan una grave amenaza para la seguridad mundial”, afirma el comunicado distribuido este sábado. La Comisión Europea ha confirmado contactos con el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Saar, así como con sus homólogos en la región. En la capital comunitaria sostienen que se están coordiando estrachamente con sus socios árabes "para explorar vías diplomáticas".
La prioridad para la Unión Europea, horas después del inicio de los ataques, es la protección de los civiles y el derecho humanitario. "Nuestra red consular está plenamente comprometida con la facilitación de las salidad de los ciudadanos de la Unión Europea", ha expresado Kallas que también apunta a que el personal no esencial del continente está siendo retirado de la región.
Con todo, la misión naval Aspides permanence en "alerta máxima" en el Mar Rojo y "está lista para ayudar a mantener abierto el corredor marítimo". La Operación es una misión naval desplegada por la Unión Europea en febrero de 2024 para garantizar la seguridad del tráfico marítimo en el mar Rojo y el golfo de Adén, tras la oleada de ataques de los rebeldes hutíes contra buques mercantes en una de las rutas comerciales más estratégicas del mundo. De carácter estrictamente defensivo, la operación contempla la escolta de embarcaciones, la vigilancia aérea y marítima y la interceptación de amenazas directas, con el objetivo de salvaguardar la libertad de navegación y evitar un mayor impacto económico y geopolítico en plena escalada de tensiones en Oriente Próximo.
Acción Europea
En febrero, la ex primera ministra de Estonia anunció que los ministros de Exteriores de los Veintisiete habían alcanzado un acuerdo unánime para catalogar a la Guardia Revolucionaria Islámica como organización terrorista. “La represión no puede quedar sin respuesta. Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE acaban de tomar la medida decisiva de designar a la Guardia Revolucionaria de Irán como organización terrorista”, declaró la jefa de la diplomacia europea en un mensaje en redes sociales.
La también vicepresidenta de la Comisión Europea subrayó que esta decisión pretendía enviar un mensaje claro de que “cualquier régimen que mata a miles de sus propios ciudadanos” está trabajando “hacia su propia desaparición”.
Sanciones contra Teherán
La Unión Europea ha intensificado su régimen de sanciones contra Irán en 2026 tras la escalada de violaciones de derechos humanos, la aceleración de su programa nuclear y el suministro de drones y misiles a la guerra de Rusia contra Ucrania.
Los Ventisiete han condenado en repetidas ocasiones la represión sistemática en Irán, incluyendo la muerte de Mahsa Amini, las ejecuciones de ciudadanos con doble nacionalidad y la detención de defensores de derechos humanos como la Nobel de la Paz Narges Mohammadi. Las sanciones aplicadas a este respecto afectan a 247 personas y 50 entidades, incluyendo ministerios, fuerzas de seguridad, medios estatales y organizaciones implicadas en censura y desinformación. Europa exige el fin de la discriminación sistémica contra mujeres y niñas y la rendición de cuentas de los responsables.
Irán sigue suministrando drones y misiles que apoyan la ofensiva rusa en Ucrania y a grupos armados en Oriente Próximo y el mar Rojo. Las sanciones en este ámbito incluyen congelación de activos, prohibición de entrada en la UE y restricciones comerciales sobre puertos, empresas y componentes militares. Por otro lado, la UE alerta sobre la aceleración del programa nuclear iraní, con incremento de capacidad de enriquecimiento y producción de uranio altamente enriquecido, lo que constituye un riesgo grave de proliferación.
Con estas medidas, Bruselas busca presionar a Irán para que respete los derechos humanos, detenga su apoyo militar a conflictos externos y cumpla sus compromisos nucleares internacionales, mientras protege la seguridad regional y global. Los titulares de Exteriores de los Veintsite acordaron prolongar este régimen de sanciones al menos hasta 2026, con un seguimiento constante de las actividades de Irán en todos estos ámbitos.
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