El vino con menos de 0,05 % podrá etiquetarse como “sin alcohol 0,0 %”, según Estrasburgo

El cambio forma parte de la legislación impulsada en Bruselas para apoyar a los viticultores europeos, que también introduce nuevas categorías para vinos con alcohol reducido y refuerza las herramientas frente a crisis climáticas y de mercado

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El Parlamento Europeo ha dado luz verde a una nueva legislación destinada a mejorar la protección y el apoyo a los productores de vino europeos, en un momento marcado por la crisis del sector, los efectos del cambio climático y la necesidad de adaptarse a nuevas demandas del mercado.

La normativa fue respaldada este martes en sesión plenaria por una amplia mayoría de eurodiputados: 625 votos a favor, 15 en contra y 11 abstenciones. El texto aprobado se basa en el acuerdo provisional alcanzado con los Estados miembros el pasado 4 de diciembre de 2025 y busca ofrecer respuestas concretas a los principales desafíos que afronta la vitivinicultura europea, además de abrir oportunidades en mercados emergentes.

Un sector estratégico para la economía rural europea

El sector vitivinícola es uno de los pilares tradicionales de la agricultura europea, con un fuerte peso económico, cultural y social en numerosos territorios. Sin embargo, en los últimos años se ha enfrentado a dificultades crecientes: cambios en el consumo, presión competitiva internacional, fenómenos meteorológicos extremos y enfermedades vegetales.

Con esta nueva legislación, la Unión Europea pretende dotar a los productores de herramientas más flexibles para gestionar crisis, ajustar la producción y diversificar su actividad, reforzando al mismo tiempo la competitividad del vino europeo en el exterior.

Etiquetas más claras para vinos sin alcohol y con alcohol reducido

Uno de los aspectos más destacados de la reforma es la introducción de nuevas reglas de etiquetado para los vinos desalcoholizados o con menor graduación.

Según las nuevas normas, el término «sin alcohol» acompañado de la expresión «0,0 %» podrá utilizarse únicamente cuando el producto no supere el 0,05 % de volumen de alcohol. Esta medida busca ofrecer mayor claridad al consumidor y evitar confusiones en un mercado en expansión.

Por otro lado, los vinos cuya graduación sea superior al 0,5 %, pero que presenten un grado alcohólico al menos un 30 % inferior al estándar de la categoría antes del proceso de desalcoholización, deberán etiquetarse como «reducido en alcohol».

La Unión Europea reconoce así una tendencia creciente hacia productos con menor contenido alcohólico, especialmente entre consumidores jóvenes y en determinados mercados internacionales.

Más fondos y flexibilidad ante crisis climáticas y sanitarias

Otra de las claves de la legislación es el refuerzo del apoyo financiero para los viticultores frente a situaciones excepcionales.

El texto aprobado contempla medidas adicionales en respuesta a:

  • desastres naturales graves

  • condiciones climáticas extremas

  • brotes de enfermedades vegetales

En estos casos, los productores podrán recibir apoyo suplementario, con el objetivo de garantizar la continuidad de la actividad en regiones especialmente vulnerables.

Además, la normativa prevé el uso de fondos europeos para el denominado «grubbing up», es decir, el arranque controlado de viñedos como herramienta para ajustar la producción a la evolución del mercado y evitar excedentes.

También se establece que el límite máximo de pago nacional para la destilación de vino y la cosecha en verde se fijará en el 25 % de los fondos globales disponibles por Estado miembro, otorgando mayor margen de maniobra a los gobiernos nacionales.

Impulso al enoturismo como motor de desarrollo rural

El Parlamento Europeo ha querido también poner el foco en el potencial del enoturismo como herramienta para dinamizar las zonas rurales y diversificar los ingresos de los productores.

Las nuevas medidas incluyen un apoyo adicional para promover actividades vinculadas al turismo del vino, un sector que ha crecido notablemente en países como España, Francia o Italia.

El objetivo es incentivar el crecimiento económico local, generar empleo y reforzar el atractivo cultural y gastronómico de las regiones vitivinícolas europeas.

Promoción y exportación: más apoyo para competir fuera de Europa

La legislación contempla un refuerzo de las políticas de promoción en terceros países, con el fin de consolidar la presencia del vino europeo en mercados internacionales.

Las medidas para fomentar la exportación y promocionar vinos europeos de calidad podrán optar a una financiación comunitaria de hasta el 60 %.

Además, los Estados miembros podrán complementar esa ayuda con fondos nacionales:

  • hasta un 30 % en el caso de pequeñas y medianas empresas

  • hasta un 20 % para empresas más grandes

Entre las actividades subvencionables se incluyen iniciativas como:

  • campañas publicitarias

  • eventos y exposiciones internacionales

  • estudios de mercado

  • acciones de información y promoción

Estas ayudas podrán financiarse durante tres años, con posibilidad de renovación dos veces, cubriendo un total de nueve años.

“Europa responde con herramientas concretas”

La eurodiputada española Esther Herranz García (PPE), ponente del informe, destacó la importancia del acuerdo y defendió que la legislación llega en un momento crucial para el sector. «Esta ley es una respuesta oportuna y eficaz a la crisis a la que se enfrenta el sector vitivinícola», afirmó Herranz García.

La parlamentaria subrayó que Europa está respondiendo con medidas prácticas, como:

  • financiación europea para medidas de crisis

  • mejores condiciones para la promoción y la comunicación

  • más apoyo para adaptarse al cambio climático

También señaló que los Estados miembros contarán con mejores herramientas para abordar los retos específicos que enfrenta el sector en distintas regiones.

Próximos pasos antes de la entrada en vigor

Aunque el Parlamento Europeo ya ha aprobado el acuerdo, la legislación todavía debe ser adoptada formalmente por el Consejo de la UE antes de su entrada en vigor definitiva.

Una vez completado ese trámite, las nuevas normas comenzarán a aplicarse en todos los Estados miembros, marcando un paso importante en la modernización de la política vitivinícola europea.

Una apuesta por el futuro del vino europeo

Con este paquete legislativo, la Unión Europea busca garantizar que el vino siga siendo un producto emblemático y competitivo, capaz de adaptarse a un mercado cambiante y a un entorno climático cada vez más incierto.

El refuerzo de los apoyos económicos, la flexibilización ante crisis, el impulso al enoturismo y la claridad en el etiquetado son algunas de las herramientas con las que Bruselas pretende proteger a los productores y asegurar la sostenibilidad de uno de los sectores agrícolas más representativos del continente.