La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha defendido este viernes en la Munich Security Conference la necesidad de que Europa se convierta en una potencia “más independiente” en materia de defensa, energía, tecnología y economía, en un contexto internacional marcado por la guerra en Ucrania, la creciente competencia geopolítica y las tensiones en la relación transatlántica.
En un discurso centrado en la seguridad estratégica, Von der Leyen sostuvo que “Europa debe convertirse en más independiente, no hay otra opción”, subrayando que esta autonomía no debilita la alianza con Estados Unidos, sino que la refuerza. La presidenta comunitaria enmarcó su intervención en un momento de “competencia hostil abierta”, con actores externos —en referencia implícita a Rusia y China— que buscan debilitar la cohesión europea desde dentro, y con un entorno internacional donde “territorios, aranceles y regulación tecnológica” se han convertido en instrumentos de presión política.
Guerra en Ucrania y dudas sobre el compromiso estadounidense
El mensaje llega cuando se cumplen casi cuatro años de la invasión rusa de Ucrania y en medio de un debate creciente en Europa sobre el nivel de compromiso de Estados Unidos con la seguridad del continente, especialmente ante el regreso de posiciones más aislacionistas en el debate político norteamericano.
Von der Leyen defendió que el continente ha vivido una “auténtica sacudida” que ha obligado a replantear su papel en defensa. Desde el inicio de la guerra, el gasto europeo en defensa ha aumentado cerca de un 80%, y la Unión Europea prevé movilizar hasta 800.000 millones de euros en inversiones vinculadas a capacidades militares. Además, recordó que la UE ha mantenido su apoyo financiero a Kiev, incluyendo un préstamo de 90.000 millones de euros condicionado al pago de reparaciones por parte de Rusia.
La presidenta planteó incluso la activación práctica de la cláusula de defensa mutua recogida en el Artículo 42.7 del Tratado de la UE, defendiendo que Europa debe estar preparada para actuar con mayor rapidez, incluso recurriendo a decisiones por mayoría cualificada en lugar de unanimidad en determinadas materias de seguridad.
Nueva estrategia de seguridad y alianza reforzada con Reino Unido
Uno de los ejes centrales del discurso fue la propuesta de desarrollar una nueva Estrategia Europea de Seguridad, que integre herramientas comerciales, tecnológicas, financieras y regulatorias dentro de una lógica de protección estratégica. Según Von der Leyen, cada política europea debe incorporar ahora una “dimensión de seguridad”.
En este marco, la presidenta apostó por estrechar la cooperación con socios clave como Reino Unido, Noruega, Islandia o Canadá. Diez años después del Brexit, afirmó que “nuestros destinos siguen vinculados”, en un mensaje dirigido al primer ministro británico Keir Starmer, presente en la conferencia. La referencia se produce en un momento en el que Londres y Bruselas exploran nuevas fórmulas de cooperación en defensa fuera de la estructura estricta de la OTAN.
Industria, tecnología y defensa: el nuevo eje económico europeo
Von der Leyen también vinculó la seguridad a la política industrial, defendiendo que sectores como la automoción, la aeronáutica o la maquinaria pesada deben entenderse como parte de la cadena de valor estratégica europea. Insistió en la necesidad de acelerar la innovación en tecnologías de doble uso —inteligencia artificial, ciberseguridad, drones y espacio—, tomando como referencia la experiencia ucraniana en el campo de batalla, donde los drones representan un alto porcentaje del impacto operativo.
La presidenta sostuvo que Europa no puede permitirse retrasos burocráticos en el despliegue de capacidades y defendió que invertir en defensa no solo es una cuestión de seguridad, sino también una palanca de crecimiento económico y modernización industrial.
Una “Europa independiente” como proyecto político
Más allá de cifras y programas, el discurso dejó una idea política clara: la Unión Europea debe asumir plenamente la responsabilidad de su propia seguridad. Von der Leyen cerró su intervención apelando a la defensa de la paz y la libertad como razón de ser del proyecto europeo, vinculando explícitamente la autonomía estratégica con la supervivencia del modelo democrático europeo en un entorno internacional cada vez más fragmentado.
El mensaje de Múnich refuerza una tendencia que se consolida desde 2022: la transición de la UE desde un actor económico y regulador hacia un actor con ambiciones geopolíticas explícitas, en un momento en el que el equilibrio de poder global atraviesa una fase de redefinición profunda.