Davos vuelve a ser este martes el gran escenario del poder económico y político mundial, y la Unión Europea busca dejar claro que no piensa quedarse al margen del nuevo orden global, pese a las voces críticas que reclaman mayor contundencia. En un discurso de alta carga política en el Foro Económico Mundial, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha defendido la necesidad de construir una “nueva independencia europea” ante un mundo marcado por la fragmentación geopolítica, la guerra en Ucrania, la rivalidad comercial y la volatilidad energética.
“El mundo ha cambiado de forma permanente y Europa debe cambiar con él”, ha advertido Von der Leyen ante líderes empresariales y jefes de Estado, en un mensaje que ha atravesado comercio, industria, defensa, energía y seguridad internacional. La dirigente alemana ha presentado una hoja de ruta ambiciosa para reforzar la autonomía estratégica de la UE sin caer en el aislacionismo, apostando por más acuerdos comerciales, más inversión y una integración económica más profunda.
Un nuevo orden mundial y una Europa obligada a reaccionar
Von der Leyen ha arrancado su intervención con una mirada histórica. Ha recordado que el Foro de Davos nació en 1971, el mismo año del llamado Nixon Shock, cuando Estados Unidos abandonó el patrón oro y se resquebrajó el sistema de Bretton Woods. Aquella sacudida, ha sostenido, dejó una lección vigente: las grandes crisis geopolíticas obligan a Europa a reforzar su soberanía económica y política.
“Las dependencias estructurales no se corrigen esperando a que el pasado regrese”, ha afirmado, en una crítica implícita a quienes confían en una vuelta al antiguo equilibrio global. Para la presidenta de la Comisión, la actual transformación del sistema internacional no es coyuntural, sino estructural, y exige respuestas duraderas.
Mercosur, India y el giro comercial europeo
Uno de los puntos fuertes del discurso ha sido la reivindicación de la firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, culminando más de 25 años de negociaciones. La Comisión Europea ha subrayado que el pacto crea la mayor zona de libre comercio del mundo, con 31 países, más de 700 millones de consumidores y un peso superior al 20 % del PIB mundial.
El acuerdo, ha insistido, no es solo económico, sino político: “Elegimos el comercio justo frente a los aranceles, la cooperación frente al aislamiento y la sostenibilidad frente a la explotación”. En un contexto de tensiones proteccionistas crecientes, Bruselas quiere presentarse como defensora del multilateralismo.
La presidenta también ha avanzando negociaciones en curso con India, a la que calificó como “la madre de todos los acuerdos”, además de conversaciones con Australia, Filipinas, Tailandia, Malasia o Emiratos Árabes Unidos. El objetivo es claro: diversificar cadenas de suministro y reducir riesgos estratégicos.
EU Inc. y el mercado único como motor de crecimiento
Más allá del comercio exterior, Von der Leyen ha puesto el foco en las debilidades internas del mercado único. Ha denunciado que muchas empresas europeas se ven obligadas a crecer fuera de la UE por la fragmentación regulatoria entre Estados miembros.
Para revertir esta situación, ha adelantado la creación de un “régimen 28”, conocido como EU Inc., una nueva figura jurídica que permitirá a las empresas operar en toda la Unión con un único marco normativo. Entre las medidas previstas: registrar una empresa en 48 horas, de forma digital, y acceder a un régimen de capital homogéneo en los 27 países.
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“La Unión Europea tiene 450 millones de consumidores, pero en la práctica el mercado sigue fragmentado”, ha lamentado, defendiendo una integración económica comparable a la de Estados Unidos o China.
Capital, energía y urgencia económica
La presidenta de la Comisión también ha defendido la puesta en marcha de la Unión del Ahorro y la Inversión, destinada a movilizar el capital europeo y facilitar financiación a empresas innovadoras, pymes y proyectos industriales estratégicos.
En paralelo, ha avisado del despliegue del Plan de Energía Asequible, con el objetivo de reducir los precios, evitar la volatilidad y reforzar la independencia energética. “La energía es un cuello de botella para hogares y empresas”, ha advertido, apostando por acelerar las renovables y las interconexiones europeas.
Defensa: 800.000 millones hasta 2030
Uno de los momentos más contundentes del discurso llegó al abordar la seguridad. Von der Leyen confirmó una inversión de hasta 800.000 millones de euros en defensa hasta 2030, un giro histórico para una UE tradicionalmente reticente a este tipo de gasto.
La presidenta ha subrayado que el valor de mercado de la industria europea de defensa se ha triplicado desde 2022 y que han surgido startups tecnológicas militares especializadas en inteligencia artificial, drones y sistemas de vigilancia. “Economía y seguridad ya no pueden separarse”, sentenció.
Ucrania y el mensaje a Rusia
En vísperas del cuarto aniversario de la invasión rusa, Von der Leyen ha reiterado el apoyo “inquebrantable” de la UE a Ucrania. Ha recordado el préstamo de 90.000 millones de euros para 2026 y 2027, destinado a sostener los servicios básicos y reforzar la defensa del país, aprobado durante la última cumre del Consejo.
Además, confirmó la inmovilización permanente de los activos rusos y ha dejado abierta la puerta a utilizarlos, en un mensaje directo al Kremlin. “Europa estará con Ucrania hasta que haya una paz justa y duradera”, afirmó.
Groenlandia, el Ártico y la relación con EEUU
La recta final del discurso ha estado marcada por el Ártico y Groenlandia, un territorio clave para la seguridad y las materias primas estratégicas. Von der Leyen defiende la soberanía de Groenlandia y Dinamarca, por ello ha anunciado una inversión europea masiva en infraestructuras y seguridad en la región. Además, el gesto tiene especial relevancia al hacerse en un mismo foro en el que participará el presidente nortemaericano, Donlad Trump.
Sin citar directamente a Washington, ha criticado la imposición de nuevos aranceles y ha recordado que “un acuerdo es un acuerdo”, en alusión al pacto comercial UE-EE. UU. firmado en 2025. Aun así, ha subrayado que Europa considera a Estados Unidos “un aliado y un amigo” y que la seguridad del Ártico debe abordarse de forma conjunta.
Una Europa que quiere decidir su futuro
El mensaje final de Von der Leyen ha sido inequívoco: Europa no busca aislarse, sino decidir su propio destino en un mundo más inestable. “Es para los pueblos soberanos decidir su futuro”, ha concluido, apelando a una Unión más rápida, más integrada y más ambiciosa.
Con este discurso en Davos, la Comisión Europea lanza una señal clara a los mercados, a sus socios internacionales y a sus propios Estados miembros: la era de la ingenuidad estratégica ha terminado.