Von der Leyen plantea reformar el funcionamiento de la UE ante el fin del orden internacional basado en reglas

La presidenta de la Comisión Europea advierte de que el actual sistema internacional atraviesa una transformación profunda y reclama un debate sobre si la doctrina, las instituciones y el sistema de toma de decisiones de la Unión —incluida la unanimidad en política exterior— siguen siendo adecuados para defender los intereses europeos en un contexto geopolítico cada vez más inestable

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha instado a abrir un debate profundo sobre posibles reformas en la forma en que la Unión Europea responde a los conflictos internacionales. Lo ha hecho durante la reunión anual del cuerpo diplomático comunitario, un encuentro clave para definir las prioridades estratégicas de la política exterior europea.

En su intervención, la presidenta ha afirmado que es necesario reflexionar sobre “si nuestra doctrina, nuestras instituciones y nuestro proceso de toma de decisiones siguen estando a la altura de los desafíos actuales”. Con estas palabras, Von der Leyen ha planteado la necesidad de revisar el funcionamiento de la acción exterior europea en un contexto internacional cada vez más inestable y competitivo.

Un mundo distinto al que dio forma al orden internacional actual

Para Von der Leyen, Europa no puede seguir actuando únicamente como el guardián de un sistema internacional que ya no existe en los mismos términos. En su opinión, el orden global basado en reglas atraviesa una transformación profunda que obliga a la Unión Europea a adaptarse. “El continente no puede permanecer como el guardián de un mundo que ha desaparecido y que no volverá”, ha señalado. Aunque ha reiterado que la Unión seguirá defendiendo el sistema internacional basado en normas, también ha advertido de que ya no es suficiente confiar exclusivamente en ese marco para proteger los intereses europeos.

Siempre defenderemos y mantendremos el sistema basado en normas, pero ya no podemos contar con ese sistema como el único medio para defender nuestros intereses”, ha sentenciado.

El debate sobre la unanimidad en política exterior

En Bruselas son conscientes de que este mensaje puede resultar incómodo para algunos Estados miembros. Fuentes comunitarias reconocen que se trata de “una conversación difícil de escuchar y una conversación complicada de mantener”, pero consideran que el debate es inevitable. Desde las instituciones europeas defienden que, si la Unión Europea quiere desarrollar una política exterior más realista y basada en la defensa de intereses estratégicos, también debe contar con mecanismos institucionales que permitan aplicarla con eficacia.

En este sentido, Von der Leyen ha planteado una cuestión central para el futuro de la diplomacia europea: si la exigencia de unanimidad en las decisiones de política exterior es realmente una herramienta útil o, por el contrario, un obstáculo para la credibilidad geopolítica de la Unión. Según la presidenta del Ejecutivo comunitario, el debate debe centrarse en analizar si este sistema facilita la acción exterior o si limita la capacidad de reacción de Europa en un marco internacional marcado por crisis cada vez más complejas.

Evitar debates estériles sobre el conflicto en Irán

Durante la misma intervención, Von der Leyen también ha pedido no desviar la atención hacia debates que, a su juicio, no ayudan a comprender la gravedad de la situación internacional. En particular, ha advertido contra la tentación de centrar la discusión en si el conflicto en Irán debe interpretarse como una guerra elegida o como una guerra necesaria. Para la presidenta de la Comisión, ese tipo de planteamientos puede desviar la mirada de los elementos verdaderamente relevantes.

A su juicio, centrarse en esa discusión significaría “perder de vista lo esencial”. Por ello, ha insistido en que Europa debe analizar la realidad geopolítica actual con una mirada pragmática y estratégica. “Europa debe centrarse en la realidad de la situación y ver el mundo tal como es hoy”, ha apuntado.

Las repercusiones económicas y estratégicas del conflicto

La Comisión Europea mantiene todavía incertidumbre sobre el alcance total de las consecuencias que puede provocar el conflicto, aunque reconoce que algunas repercusiones ya empiezan a percibirse. Desde el Ejecutivo comunitario temen que la crisis pueda afectar a sectores clave para la economía europea, como la energía, las finanzas y el comercio internacional. Además, advierten de que también podría tener efectos sobre la movilidad de personas y las dinámicas migratorias, especialmente si la situación regional se deteriora.

Sin embargo, más allá del impacto inmediato, en Bruselas consideran que las consecuencias a largo plazo podrían plantear cuestiones de carácter existencial para el proyecto europeo, especialmente en ámbitos relacionados con la seguridad, la autonomía estratégica y la estabilidad económica.

Europa no puede aislarse del mundo

En su discurso, Von der Leyen también ha rechazado la idea de que Europa pueda protegerse simplemente retirándose de las tensiones internacionales. “La idea de que podemos simplemente aislarnos y retirarnos de este mundo caótico es simplemente un error”, ha afirmado la dirigente alemana ante el auditorio diplomático, que se prepara para definir las prioridades de la política exterior europea para el próximo año.

Según la presidenta de la Comisión, la credibilidad europea depende de su capacidad para defender activamente sus intereses utilizando todas las herramientas disponibles. Entre ellas ha mencionado el peso del mercado europeo, la política comercial y los instrumentos de seguridad económica. En este sentido, ha destacado que la Unión Europea ya ha demostrado firmeza en algunos momentos recientes cuando los Estados miembros han sido puestos a prueba. Como ejemplo, ha citado el caso de Dinamarca en relación con Groenlandia, una situación en la que, según ha señalado, el bloque comunitario mostró unidad y respaldo político.

Más resiliencia, soberanía y capacidad de acción

De cara al próximo año, el objetivo estratégico de Bruselas será reforzar la resiliencia, la soberanía y la fortaleza del bloque europeo. Estas prioridades abarcan ámbitos muy diversos, que van desde la defensa y la energía hasta el acceso a materias primas críticas y el desarrollo de tecnologías estratégicas. Para Von der Leyen, la independencia en el mundo actual no significa aislamiento, sino evitar dependencias excesivas de un único proveedor en sectores clave.

Entre los ámbitos en los que la Unión Europea debe reducir vulnerabilidades ha citado la energía, la defensa, los semiconductores, las vacunas, las tecnologías limpias y el suministro de materias primas críticas.

En este contexto, la presidenta de la Comisión ha defendido que la Unión Europea debe fortalecer su capacidad para proyectar poder económico, tecnológico y estratégico cuando sea necesario. “Debemos estar preparados para proyectar nuestro poder de manera más firme para contrarrestar agresiones e injerencias extranjeras”, ha concluido la líder del Ejecutivo comunitario.