La Comisión Europea ha planteado un mecanismo de coordinación entre los Estados miembros para compartir reservas de queroseno y evitar problemas de suministro durante los próximos meses. La propuesta surge en un contexto marcado por la tensión energética derivada de la situación en Oriente Próximo y por la elevada dependencia europea del combustible importado para el transporte aéreo.
El plan, presentado por el comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, y la vicepresidenta de la Comisión, Teresa Ribera, busca reforzar la coordinación entre gobiernos, aeropuertos y proveedores para garantizar que el queroseno llegue a todas las regiones de la Unión Europea en caso de tensiones de abastecimiento.
Bruselas ha reconocido que, aunque la normativa obliga a mantener reservas estratégicas equivalentes a 90 días de consumo, existe una falta de visibilidad real sobre cuánto de ese volumen corresponde a crudo y cuánto a combustible refinado listo para su uso, como el queroseno.
Estrecho de Ormuz
La preocupación se explica por la elevada dependencia exterior del sector aéreo europeo. La UE importa aproximadamente el 40% del combustible utilizado por la aviación y cerca de la mitad de ese volumen atraviesa el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.
Como respuesta, la Comisión propone la creación de un Observatorio de Combustible que supervise la producción, importaciones, exportaciones y niveles de almacenamiento en los Veintisiete. El objetivo es detectar con rapidez posibles desequilibrios y facilitar una distribución coordinada en caso de escasez.
Aunque la iniciativa no tiene por ahora carácter vinculante, Bruselas considera que podría convertirse en una herramienta clave para evitar diferencias entre países y prevenir tensiones logísticas en plena temporada alta de vuelos.
AccelerateEU
La propuesta forma parte del paquete energético europeo denominado AccelerateEU, que también incluye recomendaciones para reducir la presión sobre hogares y empresas. Entre ellas figura la posibilidad de que los Estados miembros reduzcan impuestos energéticos, amplíen bonos sociales o limiten temporalmente los cortes de suministro a consumidores vulnerables.
Además del queroseno, la Comisión quiere evitar una repetición de la carrera por el gas vivida en 2022, cuando los países europeos compitieron por llenar reservas antes del invierno, disparando los precios. Actualmente, el nivel medio de almacenamiento de gas en la UE ronda el 30%, aunque países como España superan ampliamente esa cifra.
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha defendido en varias ocasiones que la seguridad energética pasa por reforzar la autonomía europea y acelerar la transición hacia fuentes renovables y sistemas menos dependientes del exterior.